En medio de la conmemoración del Día Nacional de la Afrocolombianidad y el aniversario de la abolición de la esclavitud en Colombia, la champeta ha alcanzado la máxima distinción cultural del país.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes le otorgó a este ritmo tradicional el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Esto a través de la resolución que adopta el Plan Especial de Salvaguardia (PES).
Este reconocimiento no es un hecho aislado ni meramente simbólico; es el resultado de décadas de lucha comunitaria liderada por organizaciones como la Fundación Roztro, portadores tradicionales, artistas y constructores de picós que han buscado dignificar una cultura históricamente marginada.
¿Por qué la champeta fue declarada patrimonio cultural?
La decisión del Consejo Nacional de Patrimonio y del Ministerio de las Culturas responde a la necesidad de proteger un "universo cultural" que trasciende lo musical. No se trata solo de un ritmo pegajoso o un baile popular, sino de un entramado de prácticas, memorias, oficios y lenguajes que garantizan la identidad de las comunidades afrocaribeñas.
El respaldo estatal se formaliza a través del PES para mitigar riesgos históricos que han amenazado la permanencia de esta manifestación. Entre estos factores se encuentran el racismo estructural, la aporofobia, el clasismo y la criminalización de los picós, así como la estigmatización mediática que durante años redujo la champeta a un fenómeno de violencia o marginalidad. Además, se busca evitar la "folclorización" y la "exotización" que despojan a la práctica de su sentido social y comunitario.
La champeta representa un espacio de libertad y afirmación frente a la exclusión. Su importancia radica en ser un repositorio de memorias de quienes han sido invisibilizados en la historia oficial. Como territorio simbólico, la champeta narra la historia de los pueblos subalternos que, a pesar del desarraigo y la esclavitud, lograron transmutar el dolor en cantos, danzas y una estética de resistencia.La champeta representa un espacio de libertad y afirmación frente a la exclusión. Su importancia radica en ser un repositorio de memorias de quienes han sido invisibilizados en la historia oficial. Como territorio simbólico, la champeta narra la historia de los pueblos subalternos que, a pesar del desarraigo y la esclavitud, lograron transmutar el dolor en cantos, danzas y una estética de resistencia.
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El alcance de esta declaratoria protege 11 expresiones vinculadas que integran su universo cultural, incluyendo:
- La cultura picotera: El reconocimiento del picó no solo como sistema de sonido, sino como un artefacto artístico y tecnológico central en la vida barrial.
- Oficios artesanales: Los saberes técnicos y la iconografía asociada a la construcción y decoración de los picós.
- El lenguaje y la tradición oral: El "lenguaje champetúo" como una forma única de comunicación y resistencia lingüística.
- La danza: La protección de la "danza champetúa" y sus formas de encuentro en el espacio público.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co