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‘Mochoman’, el atleta paralímpico que es campeón en la ruta de la vida

Juan José Florián Valencia, conocido como 'Mochoman', es un atleta paralímpico y soldado retirado del Ejército de Colombia que dejó los fusiles por el ciclismo. En Caracol Ahora contó su historia y cuáles son sus planes hacia futuro en el ámbito deportivo.

De pequeño, Juan José Florián o 'Mochoman' deseaba ser soldado. Oriundo de Puerto Berrío y criado en Lejanías, era parte de una familia humilde que cultivaba frutas para sobrevivir. Sus 40 años de vida se han visto permeados por la violencia que ha azotado a Colombia desde mediados del siglo XX, sin embargo, a partir de la tragedia logró transformarse en un atleta paralímpico que es ejemplo de vida para muchos.

Ante las cámaras, ‘Mochoman’ sonríe con la ilusión de un niño travieso. Con cabello oscuro, cejas gruesas y un par de arrugas que le atraviesan el entrecejo, Florián expresa que el motor de su vida siempre ha sido su familia. Recuerda que la primera vez que tuvo la oportunidad de conversar con un soldado se enamoró del servicio, al cual se enlistó cuando cumplió la mayoría de edad, pero la vida lo llevó a cargar un fusil antes de eso por motivos diferentes.

Uniformes camuflados, fusiles y tragedias


En entrevistas anteriores comentó que en los años 90 su hermano mayor, Miller, había sido abordado en un retén del Ejército y sin molestia se fue a prestar servicio militar. Pocas semanas después, las FARC tocaron a su puerta para exigirle a su madre uno de sus hijos para sus filas, ya que ella le había entregado uno al Estado. En medio de lágrimas y súplicas, Juan José, que en ese momento tenía 16 años, entró a formar parte del grupo guerrillero en contra de su voluntad.

Con la constante intención de escapar, pasó casi un año ideando cómo escapar de las filas del grupo al margen de la ley, siendo consciente de que aquellos que desertaran serían ejecutados por traicionar la causa. La oportunidad se presentó cuando, en medio de un ataque a una estación de Policía, su frente se disolvió en busca de un refugio a las balas que disparaban las autoridades. "Encontré un retén, boté mi rifle y me acerqué. Le informé al oficial que era un guerrillero y quería entregarme”, expresó Florián a la BBC.

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Eso selló su libertad y le dio la oportunidad de enlistarse en las filas del Ejército, en el cual prestó su servicio durante más de una década, hasta que en 2011, en una visita a la casa de su madre, tomó un paquete que habían dejado en la puerta. Al parecer la sombra de las FARC continuaba siguiéndolo, pues el paquete contenía un explosivo como una represalia a la mujer por no pagar una extorsión.

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“Sufrí múltiples amputaciones; perdí mis brazos, mi pierna derecha, quedé ciego de un ojo, tengo disminución auditiva y esquirlas en mi cuerpo, incluido en mi ojo”. Como consecuencia de ello, su vida se transformó de manera radical, presentándole retos que nunca antes había tenido que afrontar.

En entrevista para Caracol Ahora, el hoy atleta abrió su corazón en torno a la experiencia. “En un momento le reclame muchísimo a la vida el para qué vivir así. Rechace la vida, odie mi cuerpo, evitaba verme porque odiaba ver las heridas y dolía muchísimo cada que sacaban esquirlas. Le reclamaba a la vida porque debía estar sometido a ese tipo de dolores si yo lo que había hecho era servirle a mi país”, dijo.

El proceso fue lento y exigente. Además de pasar por múltiples procedimientos quirúrgicos para rehabilitar su cuerpo, su mente debió sanar para avanzar. A partir de ello surgió el apodo ‘Mochoman’, por el cual es reconocido por muchos hoy. Expresó que durante el proceso sintió odio al Ejército y al país, además de al grupo al margen de la ley, ya que no entendía las razones para “jugar tan sucio”.

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A pesar de ello, y con el apoyo de su familia y cercanos, Juan José comenta que encontró un propósito para cambiar. “En el momento del accidente tenía una hija de 5 años, entonces después de aceptar la nueva vida”.

El resurgir y el futuro


Durante su proceso de recuperación se convirtió en nadador. Aunque se destacó en ello y participó de diferentes escenarios competitivos, ‘Mochoman’ fijó su atención en un reto más grande: la bicicleta.

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A pesar de la carencia de la mayoría de sus extremidades, su consistencia y determinación lo han llevado a convertirse en ciclista profesional del equipo Movistar Colombia y subcampeón nacional CRI 2022. El deportista asegura que sus entrenamientos los hace como cualquier otro atleta, combinando el trabajo de gimnasio con horas en carretera. Con estas últimas tiene especial cuidado, ya que es consciente de los altos índices de accidentalidad en las vías y que puede ser más propenso a sufrir de un accidente.

“Mi mamá sufre mucho con el tráfico, me dice que porque no me dedico a otra cosa y siente temor por lo que todo el tiempo paso en carreteras, pero yo me siento vivo, me siento completo, además que muchos se enfocan en lo físico, pero yo creo que a mí me hace bien en mi salud mental”.

Actualmente se encuentra esperando el calendario para el Nacional de Ruta, pero su meta más grande son los Juegos Nacionales y los Retos Movistar. A nivel internacional no se ha enfocado porque se encuentra trabajando en una nueva prótesis para integrar a la bicicleta.

“También tengo el deseo de estar en unos Paralímpicos. Lo intenté para Tokio, pero no clasifiqué. Estamos evaluando qué me faltó, pero quiero más kilómetros y más experiencia para llevar”, afirmó.

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Además de sus metas deportivas, ‘Mochoman’ quiere seguir llevando su mensaje de esperanza por el país. Sabe que no podrá enseñarle a amarrar los zapatos a sus hijos ni darles la mano, pero si quiere dejar en ellos la impronta de ser buenas personas.

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Con esperanza y optimismo, Juan José cierra la entrevista con un mensaje para sus seguidores: “Levántense todos los días con un propósito, pero que ese propósito no sea levantarse todos los días para ver cuánto falta para la quincena. Tengan un propósito claro, algo que los mueva".

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