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Cabezote sección BOGOTÁ Noticias Caracol 2025 DK

Sacerdote condenado en Colombia por abusar a menor vive impune en Perú: está “rodeado de niños”

“¿Dónde está la justicia?”, se pregunta la madre del pequeño abusado, que tenía solo 9 años cuando Mauricio Garibello Medina le robó su inocencia, hace más de una década.

Sacerdote condenado en Colombia por abusar a menor vive impune en Perú: está “rodeado de niños”

En un rincón de Trujillo, Perú, un sacerdote imparte la bendición, distribuye la hostia y predica la palabra de Dios ante una congregación que, posiblemente, desconoce su oscuro pasado en Colombia.

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Se trata de Mauricio Garibello Medina, un antiguo misionero de una iglesia anglicana en Bogotá quien, a pesar de cargar con una condena por abuso sexual de un menor, ha logrado evadir a las autoridades durante más de una década. Hoy, la indignación crece en el país al revelarse que, tras 15 años de lucha incansable por parte de la familia de la víctima, la justicia colombiana ha permitido que el proceso prescriba sin que el religioso pasara un solo día en prisión. (Lea también: Inadmiten a mujer estadounidense en Medellín por delitos contra menores: tenía alerta por pedofilia)

La noche que cambió una vida para siempre

Los hechos que originaron este drama judicial se remontan a la Noche de Velitas de 2009. En el barrio Los Laches, en el sur de Bogotá, lo que debía ser una festividad familiar se transformó en una tragedia para un niño de apenas 9 años.

Según la denuncia interpuesta ante la Fiscalía General de la Nación, Garibello Medina, aprovechando su posición como misionero y docente, abusó sexualmente del menor de edad.

La madre del niño, quien ha liderado una batalla legal solitaria durante 15 años, recuerda con dolor el inicio de este calvario: "En el 2009... un cura abusó de mi hijo. Yo hice la denuncia... en el 2012 hubo una condena de 13 años y 4 meses; hasta ahí la Fiscalía me acompañó".

Una condena contundente, pero sin capturado

En el año 2011, el Juzgado 32 de Conocimiento de Bogotá emitió un fallo ejemplar. Garibello fue hallado culpable del delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años. La juez encargada del caso no escatimó en palabras para describir la gravedad del acto, señalando que el victimario reflejó una "ausencia de valores" y que no sintió el "menor respeto ni compasión para con la víctima o la sociedad".

El fallo judicial destacó además que el niño desarrolló una notable perturbación mental a raíz del abuso. La justicia enfatizó que de Garibello se esperaba un comportamiento íntegro debido a su "supuesta vocación religiosa" y su labor como docente, roles que exigen un respeto superior por la integridad de la infancia.

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No obstante, el condenado nunca escuchó estas palabras en persona, ya que no asistió a la audiencia de sentencia y logró escapar del país antes de ser capturado.

El refugio en Perú: de prófugo a "reverendo"

A inicios de 2012, mientras en Colombia se emitía su orden de captura, Mauricio Garibello Medina se establecía en Trujillo, Perú. Lejos de esconderse, el hombre continuó ejerciendo su labor religiosa, ascendiendo incluso al rango de reverendo diácono dentro de una comunidad anglicana local.

A través de redes sociales y registros eclesiásticos, se pudo constatar que hasta 2025, Garibello seguía activo, realizando actos litúrgicos.

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La madre de la víctima, al ver las imágenes de su agresor libre y ejerciendo el sacerdocio, expresó su desolación: "Él está allá como quien dice 'yo no hice nada, aquí no pasó nada'. Lo veo dando la hostia, dictando la palabra de Dios, rodeado de niños... la verdad siento una tristeza muy grande, ¿dónde está la justicia?". (Lea también: Historia de cómo pastor en San Andrés habría engañado mujeres para abusarlas: fue capturado)

Impunidad y prescripción

La posibilidad de que Garibello pagara por su crimen estuvo cerca en 2018, cuando fue capturado en Lima gracias a una circular roja de Interpol. En ese momento, existía una solicitud de extradición formal por parte de Colombia, la cual fue avalada por el gobierno peruano. Sin embargo, por razones que las autoridades colombianas aún no han explicado, el proceso de extradición nunca se ejecutó, permitiendo que el sacerdote recuperara su libertad en territorio extranjero.

El golpe final para la familia de la víctima llegó en diciembre de 2025. La defensa del sacerdote solicitó la prescripción de la condena, argumentando que el tiempo legal para ejecutar la pena ya se había cumplido.

Un juez avaló la solicitud, cerrando formalmente el caso sin que se hiciera efectiva la sanción penal y sin que el cura pasara un solo día en la cárcel.

***Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.

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