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Suboficial del Bloque de Búsqueda recuerda cuando casi cae Pablo Escobar: “La cama estaba caliente”

Fue en el penúltimo operativo que el Bloque de Búsqueda realizó contra Pablo Escobar. El uniformado salió del anonimato y recordó a los compañeros que perdieron la vida cazando al criminal: “Cayeron con su chaleco puesto”.

Por primera vez, después de casi tres décadas en el anonimato, uno de los suboficiales de inteligencia que persiguió a Pablo Escobar durante casi 3 años habla ante un medio de comunicación y revela detalles inéditos de esa persecución. Desde su dolor e indignación por la muerte de varios de sus compañeros, contó cómo fueron los últimos días de la cacería del capo.

El sargento retirado no pudo ocultar la tristeza mientras recorría el Museo Histórico de la Policía Nacional, en el centro de Bogotá, al mirar un chaleco del bloque de búsqueda que muchos de sus amigos utilizaron en esa época.

“Cayeron con su chaleco puesto y eso nos identifica y nos trae los recuerdos de nuestros hombres caídos por las balas asesinas del peligroso Cartel de Medellín”, comenta al borde del llanto. “Son recuerdos que uno no los quiere sacar a flote, pero la historia no puede borrarse…”, expresa en Noticias Caracol, sin poder completar la oración.

Al entrar al museo, el suboficial recuerda que tenía 26 años cuando se unió como agente de inteligencia al Bloque de Búsqueda que cazó a Pablo Escobar.

En esa confrontación murieron muchos compañeros; el total que se manejan en estadísticas es de 563 hombres caídos por manos y órdenes de este personaje siniestro, la guerra fue por un lapso de dos años y medio a tres”, relata.

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El sargento cuenta que en el penúltimo de los operativos contra el jefe del Cartel de Medellín estuvieron a punto de capturarlo. Fue en zona rural de Belén Aguas Frías, cerca de Medellín.

“Ahí cometimos un error al hacer una vuelta de reconocimiento en el helicóptero y este nos deja en una parte donde perdimos la visibilidad hacia el objetivo, por ende, ascendimos rápidamente hasta la casa”, narra el oficial retirado.

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Al llegar al sitio se llevaron la “sorpresa de que en una de las habitaciones se encontraba la cama destendida; al tocar aún estaba caliente. Al revisar debajo la cama se encontró un fusil AK-47”, agrega. Ese día, Pablo Escobar se les voló.

Un mes después, en otro operativo en la Hacienda Nápoles, el sargento encontró una carta que una de las administradoras del sitio, conocida como Camila, le escribió al capo de capos. Allí le decía “que no se acerque por ahí porque lo están buscando fuerte, y aparte de eso le comenta sobre la situación de los animales que tenía su zoológico, le habla de los hipopótamos que se los iban a llevar para Cali, que los elefantes ya se los habían llevado”.

Casi 30 días después, el bloque de búsqueda recibió una nueva alerta. Pablo Escobar había sido ubicado en una casa de Medellín.

“El mayor Aguilar divide el grupo en dos por la retaguardia, yo entro por la parte frontal”, describe el suboficial.

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Su relato es muy detallado: “Inicia procedimiento de ingreso, le dan una estampida a la puerta con una maceta. Eso lo escucha Pablo. Nos damos cuenta de que viene una persona corriendo por el techo. La persona sale por la ventana y se encuentra con el cerco que ya le teníamos. Se inicia la confrontación donde fue abatido este personaje conocido como alias El Limón, el escolta de Escobar. Pablo ya se había lanzado de la ventana hacia el techo”.

Por la “parte frontal venía uno de los comandos, lo alcanza observar a Pablo y este le hace dos o tres impactos con la pistola que empuñaba; el compañero se protege y es de los primeros que alcanza a Pablo Escobar”, agrega.

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Tras la caída del capo, el suboficial reconoce que en ese momento “sentía una satisfacción, era la satisfacción del deber cumplido después de tanto sacrificio, después de tanta muerte, de tanta humillación”.

Los vestigios de Pablo Escobar


En el museo de la Policía Nacional hay fotografías, algunos objetos personales del capo y otros elementos utilizados por los uniformados para su cacería.

Entre ellos se encuentra el reloj que llevaba puesto Pablo Escobar “el día de su muerte y hoy en día es parte de la historia", dice el suboficial.

En una sala bautizada El crimen no paga, se encuentra el mapa utilizado para ubicar a Pablo Escobar. Los círculos dibujados indican las señales que emitían los teléfonos que usaba desde sus escondites.

El suboficial recuerda que usaban un aparato especial con el que se manejaba la triangulación para ubicar un área, que “no era el sitio exacto como hoy en día que el GPS le da el punto exacto, ese en ese tiempo tocaba trabajar mucho para llegar al objetivo”.

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Y un teléfono fue clave para dar con la ubicación real de Pablo Escobar el 2 de diciembre de 1993, día en el que fue dado de baja. “Logramos la ubicación del personaje, el número que él utilizaba lo teníamos interceptado, fue cuando inteligencia electrónica lo rastreó y logró llegar al punto exacto donde el personaje se encontraba”, cuenta el uniformado retirado.

Bajo custodia del museo también está una parte del tejado donde cayó muerto el patrón. La “parte oscura que vemos ahí fue la sangre donde cayó abatido... Esa sangre significa la satisfacción del deber cumplido para los hombres del Bloque de Búsqueda, ahí se vio reflejado la sangre de este siniestro personaje y toda la sangre obviamente que derramó en contra de la sociedad civil y del personal de la institución como tal”, comenta.

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Durante el recorrido, se observan las armas de fuego preferidas de Pablo Escobar y a su lado está la imagen del general Franklin Quintero, un exagente de inteligencia que el suboficial considera “un héroe porque no se dejó sobornar por el cartel y finalmente fue asesinado precisamente por eso”.

En la parte trasera del museo se encuentra un mural que sirve de ofrenda a las víctimas del Cartel de Medellín.

El teniente Luis Mendieta, integrante de la oficina de comunicaciones de la Policía Nacional, cree que cuando los ciudadanos visitan el museo “se quitan esa venda de sus ojos, se dan cuenta de la realidad, de la crueldad que generó este flagelo, el narcotráfico”, y ven a los “militares en diferentes épocas, personas que fueron asesinadas dejando allí la familia, a personas huérfanas, viudas, y salen las diferentes explosiones, ataques terroristas de los que nuestros uniformados fueron víctimas. Las diferentes estrellas reflejan la vida de cada uno de nuestros uniformados que quedan en el camino”.

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