El artista global Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Martínez, junto con su sello discográfico Rimas Entertainment LLC, enfrentan una demanda por 16 millones de dólares presentada a inicios de enero de 2026. Este nuevo capítulo legal no solo pone en tela de juicio el manejo de los derechos de autor del 'Conejo Malo', sino que también revive debates sobre el consentimiento y la propiedad intelectual en el uso de grabaciones de voz.
¿Quién demandó a Bad Bunny y por qué?
La acción judicial fue interpuesta por Tainaly Y. Serrano Rivera, una mujer que alega que su voz fue utilizada sin su consentimiento en producciones de alto perfil del artista. Según el documento legal de 32 páginas radicado el 5 de enero de 2026 en Puerto Rico, Serrano sostiene que su identidad ha sido explotada comercialmente para generar beneficios económicos de los cuales ella no ha participado.
El origen del conflicto se remonta a 2018, cuando la demandante y el productor de Bad Bunny, Roberto J. Rosado (conocido como "La Paciencia"), eran compañeros de estudios en la universidad. A petición de Rosado, Serrano grabó una frase a través de un mensaje de WhatsApp: “Mira, puñeta, no me quiten el perreo”.
Sin embargo, la demanda subraya que, al momento de la solicitud, nunca se explicó el propósito comercial del audio ni se informó que su voz sería integrada en canciones de distribución masiva. No existió un contrato, licencia, compensación económica ni autorización alguna para que dicha grabación fuera utilizada en el mercado musical o publicitario.
¿Qué canciones de Bad Bunny tienen la voz de la mujer?
El uso no autorizado de la voz de Serrano no se limitó a un solo evento, sino que se ha extendido a lo largo de la carrera de Bad Bunny. Las canciones directamente señaladas en el litigio son:
- 'Solo de mí' (2018): Incluida en su álbum debut, X 100pre. Esta pista ha acumulado cifras astronómicas, con más de 389 millones de vistas en YouTube y sobre 540 millones de reproducciones en Spotify.
- 'EoO' (2025): Parte de su trabajo discográfico más reciente, titulado Debí Tirar Más Fotos. Esta canción ya supera las 757 millones de reproducciones en la misma plataforma de streaming.
Además de las grabaciones de estudio, la demandante argumenta que la frase se ha convertido en un eslogan inmediatamente reconocible asociado al artista. Según la demanda, Bad Bunny ha utilizado esta línea no solo en sus canciones, sino también como parte central de su merchandising oficial vendido en conciertos y en material promocional de sus presentaciones, incluyendo su residencia en el Coliseo de Puerto Rico.
¿Cuánto tendría que pagar Bad Bunny?
La suma exigida por Serrano Rivera asciende a 16 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Esta cifra se fundamenta en la violación de múltiples figuras legales bajo la legislación de Puerto Rico, tales como:
- La Ley de Derechos Morales de Autor, específicamente en su modalidad de derecho de atribución.
- El derecho a la propia imagen y el derecho a la intimidad.
- La figura de enriquecimiento injusto, al lucrarse de una identidad ajena sin compensación.
Aparte de la millonaria indemnización, Serrano solicita el cese inmediato del uso de la grabación en cualquier formato, presente o futuro.
Otros problemas legales para Bad Bunny
Este caso no es un incidente aislado para el intérprete de trap y reguetón. Sus actuales representantes legales, Jose M. Marxuach Fagot y Joanna Bocanegra Ocasio, son los mismos que representaron a su exnovia, Carliz De La Cruz Hernández, en una demanda similar en 2023 por el uso no autorizado de la frase "Bad Bunny baby".
Sumado a esto, en septiembre de 2025, otro residente de Puerto Rico, Román Carrasco Delgado, demandó al artista por 1 millón de dólares. Carrasco alegó el uso indebido de la imagen de su vivienda, conocida como “La Casita”, la cual sirvió de inspiración para la escenografía de sus conciertos y material visual de su álbum, afectando gravemente su privacidad debido a la afluencia constante de turistas.
*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.