En un caso que ha conmocionado a los colombianos por su aparente falta de lógica y ética, Lina Vázquez, una mujer que recibió una demanda alimenticia por parte de su padre biológico que nunca respondió por ella, relató el calvario legal que atraviesa para el programa En Aguas Profundas de Noticias Caracol. Su historia, marcada por el abandono inicial y la actual persecución financiera, pone de relieve las grietas de un sistema judicial que ella describe como "absurdo, injusto y doloroso".
La historia de Lina comenzó hace casi 38 años en Bogotá, cuando su madre, Yolanda Vázquez, quedó embarazada a los 19 años de un hombre mayor que ella. Al enterarse de la noticia, el progenitor —identificado como el señor Carranza— simplemente desapareció. La situación de Yolanda fue crítica: sus padres, de convicciones conservadoras, la echaron de casa el mismo día que se enteraron del embarazo. Lina recuerda con dolor los sacrificios de su madre para sacarla adelante. "Mi mamá dice que ella dormía en un rincón con un impermeable se lo ponía encima y ahí dormida embarazada... sin una cama, sin una cobija, sin un colchón".
Durante su infancia, Lina incluso llegó a dormir sobre papel periódico debajo de un lavamanos mientras su madre trabajaba para subsistir. Mientras tanto, su padre biológico, quien tenía locales y joyerías, se negaba a reconocerla, a pesar de que sí mantenía y brindaba educación profesional a sus otros dos hijos varones. "Tengo muchos recuerdos en mi mente de situaciones muy difíciles. Recuerdo a una señora a la que mi mamá le pagaba para que me cuidara: la señora me ponía un periódico debajo de un lavamanos, un papel periódico, y ahí me acostaba, y yo dormía ahí. (...) Peor que a un perro", dijo Vásquez.
Su demandante le negó el apellido
No fue sino hasta que Lina tenía 16 años que una sentencia judicial, tras diez años de un proceso en el que los abogados eran presuntamente sobornados, confirmó la paternidad de Carranza tras un proceso de una década que estuvo plagado de irregularidades, incluyendo abogados que presuntamente fueron sobornados para detener el caso. A pesar de la sentencia, el hombre se insolventó para no pagar lo adeudado y traspasó sus bienes a nombre de su esposa.
En ese vacío, Lina encontró la figura paterna en su padre de crianza no biológico, quien la acogió y amó como propia: "Mi papá se lo merece todo... recibió una niña que no era nada de él... y me ha amado y me ha cuidado". Lina reconoce que la pareja de su madre, a quien ella considera su verdadero progenitor al haberla criado y protegido, cumplió aquel rol de padre que no quiso cumplir el biológico.
La demanda inesperada
La verdadera pesadilla comenzó en 2019. Una vez que Lina logró establecerse profesionalmente, el hombre que nunca se hizo cargo de ella la citó para exigirle una cuota de alimentos. A pesar de que él cuenta con una pensión y otros hijos, y además nunca respondió por ella, la justicia ordenó embargarle el salario a Lina.
"Me descontaron 3 años mi salario... le empecé a entregar mi salario a una persona que no conozco y, peor aún, que no tiene la necesidad", denuncia Lina.
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Ella relata que en las audiencias el hombre ha llegado a afirmar cínicamente que ella es lo que es gracias a él, incluso asegurando falsamente haber pagado sus estudios universitarios. El embargo, que comenzó en mayo de 2022, ha afectado su reputación profesional y sus planes personales. "Siento que desafortunadamente él congeló mi vida ese proceso... es ponerle un 'standby' a la vida porque alguien quiso hacerte daño solo por eso".
Lina Vázquez continúa luchando por lo que considera justo, esperando que su caso sirva para visibilizar la desprotección de los hijos abandonados frente a leyes que, en la vejez, otorgan derechos a progenitores ausentes. Para ella, la lección es clara respecto a su madre y su padre de crianza (n biológico): "Soy la mujer que soy gracias a eso, gracias a que ese señor no estuvo en mi vida", afirma Vásquez.
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JULIÁN CAMILO SANDOVAL
NOTICIAS CARACOL DIGITAL
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