Un video difundido en redes sociales desató una oleada de reacciones alrededor del mundo al mostrar el funcionamiento de lo que muchos usuarios han denominado una “prisión para obesos” en China. Las imágenes, que acumulan millones de reproducciones, revelan campamentos de "adelgazamiento" donde niños y adultos permanecen internados durante periodos de hasta 28 días bajo estrictas normas de disciplina, ejercicio obligatorio y control permanente de la alimentación.
Aunque sus promotores los presentan como programas voluntarios de salud, su estructura y funcionamiento han generado un intenso debate sobre los límites entre el bienestar físico y los métodos extremos de entrenamiento que pueden afectar la salud.
Estos centros, que operan en distintas regiones del país asiático, están diseñados con una estética y organización de mucha disciplina. Según diversos reportes y testimonios difundidos en plataformas como Instagram y TikTok, las puertas permanecen cerradas las 24 horas del día, lo que refuerza la sensación de encierro y explica el apodo con el que se han popularizado en internet.
Aunque la inscripción es voluntaria, varios participantes han señalado que abandonar el programa antes de cumplir el tiempo estipulado no resulta sencillo. De acuerdo con lo documentado por el diario britanico The Sun, solo razones consideradas “válidas” por la administración permiten una salida anticipada, lo que ha despertado cuestionamientos sobre la libertad de quienes ingresan. Para algunos críticos, esta condición convierte al programa en una experiencia cercana al confinamiento, más que a un retiro de salud.
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El eje central de estos campamentos es la actividad física intensiva, los internos deben cumplir alrededor de cuatro horas diarias de ejercicio, distribuidas en varias sesiones. La jornada suele comenzar temprano con clases grupales de aeróbicos, seguidas de entrenamientos colectivos adicionales y sesiones de spinning de alta intensidad. Incluso los domingos, día que incluye algunos momentos de descanso, se mantiene al menos una clase nocturna obligatoria. La exigencia física es alta y constante, diseñada para acelerar la quema de grasa en un corto periodo de tiempo.
La alimentación es otro componente clave del programa, las comidas están estrictamente medidas y se sirven en bandejas con porciones previamente establecidas. El desayuno suele ser ligero, mientras que el almuerzo incluye raciones más completas, con platos tradicionales como pato estofado, verduras salteadas, arroz negro, hongos y mariscos. Al ingresar, los participantes deben entregar cualquier alimento considerado “prohibido”, como fideos instantáneos, snacks fritos o productos ultraprocesados, que quedan fuera de su alcance durante toda la estancia.
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Los internos duermen en habitaciones compartidas por cinco personas, cada una con un espacio individual que incluye escritorio y armario. Los baños y duchas son de uso común, con instalaciones básicas como sanitarios de cuclillas y duchas de alta presión. Todo el entorno está pensado para fomentar la disciplina y reducir las distracciones externas.
Uno de los testimonios que impulsó la viralización de estos campamentos fue el de una mujer australiana de 28 años, conocida en redes sociales como @eggeats. La joven ha documentado su experiencia de cuatro semanas dentro de uno de estos centros, cuyo costo rondó entre 600 a 1.000 dólares, es decir más de $2 a casi $4 millones de pesos colombianos. A través de videos, mostró las rutinas diarias, las comidas y las áreas comunes. Según relató, perdió 2,25 kilos durante la primera semana y hasta el momento ha bajado 6 kilos en 14 días.
La participante destacó que el ambiente entre los internos era respetuoso y libre de juicios, ya que todos compartían el mismo objetivo de perder peso. También señaló que los campamentos aceptan personas de distintos países y que no es obligatorio hablar mandarín o cantonés para participar. Existen programas más cortos, de dos semanas, aunque los organizadores recomiendan completar los 28 días para obtener resultados más visibles.
Más allá de las cifras y testimonios, el fenómeno ha abierto un debate más amplio sobre la forma en que se aborda la obesidad. "Debe haber un millón de médicos que digan que esto no es saludable", expresó una usuaria en redes sociales.
Los métodos extremos para bajar de peso pueden ser un riesgo para la salud
En medio del aumento del interés por perder peso, especialistas en salud advierten que las dietas extremas y los métodos acelerados no son recomendables y pueden representar un riesgo para el bienestar físico y emocional. De acuerdo con la doctora Fernanda Fernández, uno de los errores más frecuentes es querer bajar varios kilos en poco tiempo, una práctica que, según explicó, “no es segura ni efectiva”. En ese sentido, subrayó que lo recomendado es una pérdida gradual, “de entre medio kilo y un kilo por semana”, con metas realistas que puedan sostenerse en el tiempo.
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La especialista también advierte que recurrir a planes restrictivos o dietas milagro puede generar consecuencias negativas para la salud. “Estas prácticas no solo son difíciles de sostener, sino que pueden provocar pérdida de masa muscular, desequilibrios nutricionales y efecto rebote”, indicó.
Por ello, insistió en que la clave está en realizar ajustes conscientes en la alimentación, reduciendo el consumo de productos con alto aporte calórico y priorizando opciones más naturales. Finalmente, recordó la importancia de acudir a un profesional antes de iniciar cualquier plan de adelgazamiento, pues “cada cuerpo actúa de forma distinta” y no existen fórmulas rápidas que sean seguras para todos.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
Hcarrenb@caracoltv.com.co