El legado de la Kola Román es, en esencia, parte de la historia de Cartagena y un símbolo de la identidad colombiana. Con 161 años de trayectoria, esta bebida nació en 1865 como el resultado de un experimento en una pequeña casa del centro histórico de la ciudad amurallada y, con el tiempo, se convirtió en un emblema nacional que ha acompañado y marcado el país.
La Nena Arrázola, de Los Informantes, acompañó a Beatriz Román, una de las herederas de esta emblemática estirpe que dejó una huella imborrable en Cartagena. Durante el recorrido, recordó la historia de Manuel Román y Picón, un joven emprendedor llegado desde Sevilla, España, con conocimientos en farmacia, quien se estableció en la ciudad y formó una familia junto a Rafaela Polanco. De esa unión nacieron 12 hijos, entre ellos Enrique, Carlos, Antonio y Soledad Román, figuras clave en la historia de la familia y del nacimiento de está bebida.
El origen de una fórmula centenaria y su expansión
El desarrollo de la Kola Román no fue inmediato. Según Beatriz, la idea surgió tras un viaje de salud de uno de los hermanos. “Enrique tuvo alguna cuestión de salud y se fue para Europa y estando allá se le ocurrió comprar una máquina de gaseosas en Inglaterra. Ahí empezaron y crearon lo que fue la Kola”, aseguró.
Aquella primera versión era un líquido casi transparente basado en almíbares que se mejoraban localmente. Con el tiempo, la producción se trasladó del centro histórico de Cartagena a una zona industrial más amplia.
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Este crecimiento permitió que la gaseosa no solo dominara el mercado de Cartagena y el Caribe, sino que empezara su conquista hacia el interior del país, convirtiéndose en una de las gaseosas más antiguas del mundo.
Más antigua que los gigantes globales
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Un dato que resalta en la historia de la industria mundial es la antigüedad de la Kola Román frente a sus competidores más famosos. La bebida cartagenera nació 21 años antes que la Coca-Cola, creada en 1886, y 33 años antes que la Pepsi, en 1898.
Su presencia ha sido tan constante que las familias locales han crecido con ella por generaciones. “Yo nací con el tetero de Kola Román en la boca. Cuando tenía uso de razón ya no había nada que hacer”, dijo, entre risas, Beatriz Román.
Kola Román: la relación entre el Himno Nacional y la Constitución
La influencia de la Kola Román trascendió lo comercial para instalarse en los momentos definitivos de la República. La conexión política se dio a través de Soledad Román Polanco, hija de Manuel Román y figura clave de la época, quien se casó con Rafael Núñez, cuatro veces presidente de Colombia.
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La casa de la familia Román, en el barrio El Cabrero, se convirtió en el epicentro de algunas de las decisiones más trascendentales del país. Según el historiador Moisés Álvarez, fue allí donde “se cranea la gran reforma política de 1886”, que marcaría el rumbo de Colombia durante más de un siglo.
La tradición oral y los registros históricos sugieren que los grandes símbolos patrios se gestaron acompañados por el sabor de esta gaseosa. Álvarez sostiene que, durante sus periodos presidenciales, Rafael Núñez “debió tomarla, escribiendo el Himno Nacional y craneando la Constitución”.
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Impacto económico y cultural en el Caribe
Tras la independencia, Cartagena atravesaba una situación financiera crítica. La aparición de industrias como la de los Román fue vital para la recuperación de la ciudad. Moisés Álvarez explica que “Cartagena queda en los rines, devastada por las guerras”, pero el proceso de recuperación, en parte, fue gracias a la Kola Román.
Su versatilidad la ha llevado incluso a la gastronomía y la coctelería. Se utiliza en platos tradicionales como la posta cartagenera y el plátano. Personajes ilustres como Gabriel García Márquez no se resistió a su sabor. El Nobel colombiano acostumbraba a disfrutarla con hielo y unas gotas de limón, una mezcla que, según quienes lo conocieron, era uno de sus placeres cuando visitaba Cartagena. Con el paso de los años, además, la bebida se ha rodeado de creencias populares que le atribuyen propiedades para aliviar malestares estomacales e incluso la fiebre.
Propiedad de la marca y legado actual
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A pesar de su longevidad y éxito, la marca ha sabido adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia familiar. Actualmente, la Kola Román opera bajo un contrato de concesión con la multinacional Coca-Cola firmado por 50 años. No obstante, los descendientes de Manuel Román y Picón conservan la propiedad única de la marca y reciben regalías por esta alianza. Tras más de un siglo y medio, la gaseosa color de rosa sigue siendo un símbolo vigente de La Heroica y un testimonio de la historia colombiana.