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Manada de perros le arrancó las orejas y los brazos a venezolano que iba por lote vacío en Bogotá

A los 19 años, la vida de Greibert Berríos cambió por completo tras ser atacado por nueve perros en Bogotá. Así avanza su recuperación.

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Greibert Eduardo Berríos es un venezolano de 20 años sobreviviente a una situación de terror, pero lo que más impacta de su historia no son los hechos, sino la fortaleza con la que ha asumido su nueva realidad. El joven fue atacado por una manda de perros en Bogotá y perdió sus brazos y orejas; aún así todavía tiene una enorme sonrisa para enfrentar el día a día.

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Luego de enfrentar una difícil situación familiar en su natal Venezuela, cuando Greibert tenía 18 años su padre y su madrastra lo trajeron a vivir a Bogotá en busca de mejores oportunidades. "Allá tocaba pelear por una leche, cruzar los dedos para tener harina. Aguantamos bastante hambre, recuerdo un día que duramos todo el día sin comer", recordó el joven.

A su llegada a Colombia, como muchos otros migrantes venezolanos, empezó a desempeñarse en diferentes trabajos. Su situación cambió y los días de aguantar hambre terminaron; sin embargo, sufrió un duro golpe todo cambió el 25 de marzo de 2025.

¿Cómo fue el ataque?

Ese martes en la noche las calles de Bogotá eran dominadas por el silencio, pues la gran mayoría de habitantes se encontraban dentro de sus casas viendo el partido de la Selección Colombia contra Paraguay en las eliminatorias del Mundial 2026. Greibert Berríos, por su parte, salía de la misa y se dirigía a su casa.

A las 8:00 de la noche le mandó un mensaje a su novia Francheska Rivas, quien se encontraba todavía en Venezuela, avisándole que iba camino a su casa en el sur de Bogotá. "Venía de la iglesia y pasé por ahí para cortar camino a la casa", señaló refiriéndose a un lote vacío propiedad de la Alcaldía de Bogotá.

En el lugar se iba a realizar un proyecto de vivienda de interés social, pero por problemas con la comunidad la obra se frenó y el lote quedó abandonado, por lo que se había convertido en un paso improvisado de las personas a pesar de que no contaba con iluminación.

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Mientras atravesaba el predio, Berríos notó que una perrita empezó a ladrarle y se le acercó. "La perra se me lanza a la pierna, yo me asusté porque pensé que me quería morder, no corrí porque ya estaba ahí encima". A ese animal se le sumaron luego ocho perros más que atacaron gravemente al joven venezolano.

"Yo me quité el bolso para taparme, cuando menos me doy cuenta es que me doy cuenta que vienen otros perros, uno detrás de otro", recordó Greibert y ante en ataque a sus piernas rodó por el suelo. "El corazón se me puso a mil y empecé a pegar gritos. Tenían hambre o estaban drogados. No podía levantarme porque tenía los perros lanzándome a la cara y los brazos. Estaba boca abajo cuando siento que me arrancan la piel de la axila del lado derecho. Cuando me atacan a los ojos me cubro y en ese momento me arrancan la oreja".

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Fue en cuestión de segundos que Greibert Berríos se dio por vencido al ver que nada podía hacer contra nueve perros atacándolo. "Dios, si es tu voluntad que muera en boca de estos perros, si esta es mi hora aquí me entrego. No voy a pelear ni contra usted ni contra la muerte, le dije". Milagrosamente, justo en ese momento llega la policía al sitio, aleja a los animales y los trasladan a un centro médico.

Sus heridas eran de alta gravedad y se señaló que recibió aproximadamente 150 mordeduras en diferentes partes del cuerpo, principalmente brazos y cerca del rostro.

Los perros pertenecen a un habitante del sector y, según los vecinos, han atacado a otras personas del sector. De hecho, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal ha intervenido a más de 100 perros del barrio en el que vive el venezolano, cuatro que participaron en ese ataque.

La recuperación de Greibert tras ataque de perros

Greibert pasó 19 días en coma y cuando despertó se enfrentó al comienzo de una nueva realidad sin sus brazos y orejas. "Yo hice el impulso para levantarme. Dije: 'ay, no tengo brazos. Bueno qué mas se puede hacer, lo importante es que estoy vivo'. Los médicos se asustaron con mi reacción".

El venezolano de 20 años reconoció que días después se afectó emocionalmente por la pérdida de sus brazos y orejas, pero que siempre ha mantenido una actitud positiva, algo que ha dejado enseñanzas en su casa y entre los profesionales de la salud que lo atienden. Principalmente, se ha visto afectado por la sensación del miembro fantasma, pues siente "lo último que el cerebro sintió en el brazo, hinchazón, dolor, ardor", la cual empieza a tratar con terapia.

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Días después de despertar del coma, su novia Francheska decidió radicarse en Bogotá para estar a su lado. Desde entonces es su sombra diaria para hacer todo lo que ya no puede a falta de sus brazos. A pesar de esto, a diario trabaja duro en sus terapias para fortalecer sus muñones y próximamente poder usar las prótesis y tener más independencia.

A pesar de que algunos de los perros que lo atacaron fueron capturados por las autoridades tras el ataque, Greibert relató que sigue viviendo en el mismo barrio y que "cada tanto" se cruza por las calles con el dueño de los canes y algunos de los animales que lo atacaron.

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Kira, la perrita que vive en su casa y a la que no le tenía miedo, ahora tiene que dormir en el patio, pues el joven teme que en las noches esta lo ataque. "Me comenzó a dar miedo en las madrugadas que no me reconociera y me atacara. No ha pasado nada, pero es el miedo que tengo". Recientemente, el venezolano fue diagnosticado con síntomas de depresión y ansiedad.

Apenas ha pasado un año del brutal ataque y todavía queda mucho camino en su recuperación, pero Greibert Berríos sigue luchando para superar las secuelas físicas y psicológicas que le dejó este suceso y próximamente volver a trabajar y estudiar periodismo.

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