Néstor Lorenzo, el director técnico de la selección Colombia, vive estos meses previos a la cita mundialista con una dedicación absoluta, trabajando desde la sede deportiva de la Federación en Bogotá. A diferencia de otros entrenadores, Lorenzo mantiene una rutina de oficina diaria donde analiza jugadores, diseña tácticas y estudia a los rivales, asegurando que su labor es una pasión personal. El estratega argentino ha logrado conectar con el país y los jugadores, enfocándose en convencer al grupo de alcanzar objetivos ambiciosos. Sin embargo, sobre sus hombros pesa una gran responsabilidad: “Hay momentos clave donde conciliar el sueño cuesta”, dijo en Los Informantes.
Jugadores, exfutbolistas y compañeros de trabajo coinciden que Néstor Lorenzo es un bacán, un tipo educado, sencillo y muy humilde que se niega a aceptarlo: “Yo siento que soy auténtico nada más. O sea, yo siento que tengo un cargo en una selección con una responsabilidad y que trato de hacer lo mejor para llevarlo a cabo y para satisfacer las expectativas que se generaron”, dijo.
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Su metodología de trabajo se basa en la protección del grupo y en asumir la responsabilidad total de los resultados ante la opinión pública. Lorenzo aplica una política de liderazgo donde él se convierte en el escudo de sus jugadores, especialmente en los momentos difíciles tras una derrota. Al respecto, el entrenador explica su postura: “Cuando perdemos yo doy la cara. Nunca llevé en una derrota un jugador a una conferencia de prensa, por ejemplo, porque el responsable ahí sí soy yo”. Esta entrega por el equipo nacional es coherente con su visión del fútbol, la cual considera un espacio de lealtad y códigos inquebrantables que aprendió desde sus inicios en Argentina.
La resiliencia de Lorenzo no es nueva; en el Mundial de Italia 90, como jugador, demostró su capacidad de sacrificio al disputar la final contra Alemania bajo condiciones físicas críticas debido a un desgarro. A pesar del riesgo para su salud, decidió jugar infiltrado tras ser motivado por el cuerpo técnico de la época. El hoy entrenador recuerda aquel momento de su carrera: “Me acuerdo de que yo venía de una de una lesión de aductor y me agarraron el doctor Madero y Bilardo y me dijeron, 'Mira que este partido lo jugaron 200 jugadores en toda la historia del fútbol mundial' y me infiltré y salí a la cancha”. Tras ese encuentro, que terminó con un grave hematoma en su pierna, Lorenzo fue quien protegió a Diego Maradona tras la derrota.
Hoy, con la mirada puesta en el Mundial de 2026, el argentino que se ha colombianizado no oculta su mayor deseo para el equipo colombiano. Aunque reconoce que el camino es exigente, su mente está fija en el último partido del torneo. El técnico resume su ambición personal de la siguiente manera: “Hoy estoy con la cabeza en el mundial. Llegar al último día, llegar a la final y ganarla si Dios quiere”. Con esta meta clara, el país se ilusiona con su gestión para buscar un resultado histórico en la próxima Copa del Mundo.
El heroísmo del patrullero Edgar Arévalo en combate: el mejor policía de Colombia
El patrullero Edgar Andrés Arévalo fue elegido el mejor policía del país tras sobrevivir a una emboscada del ELN en Pelaya, Cesar. Durante el enfrentamiento, un artefacto explosivo le amputó el antebrazo derecho, pero Arévalo reaccionó de inmediato para no quedar fuera de combate. Sobre el momento crítico, el patrullero relató: “Me lanzo de la camioneta, el brazo empieza a ser péndulo. Entonces agarro la mano y me la meto en el bolsillo del uniforme para sostenerlo, para que no se moviera y pudiera yo desplazarme y poder defenderme”.
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A pesar de la gravedad de la herida y de sentir que estaba perdiendo la vida, logró maniobrar su arma con la mano izquierda durante casi media hora. En medio de la agonía, llamó a su madre para despedirse sin alarmarla, ocultando que estaba herido de muerte para que pudiera escuchar su voz por última vez. Arévalo recordó: “como era la última vez empiezo a decirle que la amaba mucho. Entonces ella empieza a sospechar porque y mi voz se escuchaba débil”. Tras superar tres lavados quirúrgicos por una infección, hoy convive con el dolor del "miembro fantasma" y continúa portando el uniforme con orgullo en la estación de Cúcuta.
COTECMAR: La soberanía colombiana construida en el mar
En el ámbito de la ingeniería y la seguridad nacional, Colombia también destaca a través de COTECMAR, una empresa estatal en Cartagena dedicada a la construcción de embarcaciones de alta tecnología. Bajo la dirección del vicealmirante Luis Fernando Márquez, el astillero ha logrado que el país desarrolle sus propios diseños, garantizando la independencia tecnológica. Márquez señaló la importancia de este avance: “Cuando un país tiene la posibilidad de desarrollar sus propios diseños, sus buques para poder darle las capacidades a la marina, pues le da una autonomía, independencia tecnológica y soberanía”.
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Entre los logros recientes de COTECMAR se encuentran el buque de investigación científica ARC Simón Bolívar y el diseño de la primera patrullera oceánica 100% colombiana. Además, la corporación proyecta la entrega del buque hospital Benkos Biohó en marzo, diseñado para llevar atención médica al Pacífico colombiano. El reto más ambicioso es la construcción de la primera fragata fabricada en Colombia, una superembarcación militar de 107 metros de largo cuya entrega está prevista para el año 2030.