El exfutbolista de la Selección Colombia, Fredy Guarín, atravesó un complejo momento personal tras ser víctima de un hecho delictivo en su propiedad. Mientras el deportista se encontraba descansando en la ciudad de Cartagena en compañía de sus hijos, fue notificado sobre el ingreso de delincuentes a su finca, lugar que ha descrito como su refugio de sanación. Ante la gravedad de la situación, Guarín regresó de inmediato para ponerse al frente de los acontecimientos y evaluar los daños materiales y humanos dejados por los asaltantes.
Al llegar a su vivienda, el exjugador del Inter de Milán se encontró con un escenario de violencia y desorden. Según relató en un video publicado en su cuenta personal de Instagram, el asalto habría sido perpetrado por cerca de seis hombres, quienes quedaron registrados en las cámaras de seguridad del predio.
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El impacto emocional de ver su espacio personal vulnerado fue evidente en sus declaraciones: "Llegar aquí a casa y ver de esta manera la casa es triste, triste y frustrante un poco porque yo tenía un cuadro, me lo rompieron, rompieron la tela, balones por ahí tirados".
El factor humano: la agresión a sus empleados
Más allá de las pérdidas materiales y los destrozos en la infraestructura, la principal preocupación de Guarín radica en la integridad física de las personas que trabajan para él. Durante el robo, los delincuentes se ensañaron con los empleados, resultando herido de gravedad uno de sus mayordomos, quien ya se encuentra en buen estado de salud.
A pesar de la violencia del suceso, Guarín agradeció que, dentro de la gravedad, sus empleados se encuentren bajo cuidado médico y fuera de peligro vital inmediato.
Una prueba para su fe y estabilidad
En una reciente publicación en sus redes sociales, Guarín compartió un mensaje en el que confirmó que, tras el hecho —en el que se vio “muy afectado por el robo”—, sintió que Dios obró en él de una manera distinta. “Dios sabe cómo actúa y conoce la capacidad de los individuos para saber reaccionar”, afirmó.
Además, reflexionó sobre cómo este evento pone a prueba sus herramientas emocionales: "Dios no nos quita las pruebas, solo nos da las herramientas para afrontarlas. La recuperación la vivo incluso en las adversidades".
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El deportista comparó sus reacciones actuales con las que habría tenido en el pasado, destacando un cambio en su perspectiva espiritual y mental. Asimismo, reconoció que "mis reacciones antes no eran las adecuadas", y que lo ocurrido recientemente "me está fortaleciendo la fe". En otra etapa de su vida, un evento de esta magnitud podría haber sido el detonante para una recaída en el consumo, pero en esta ocasión ha decidido reafirmar su compromiso con la sobriedad.
La finca como refugio en su proceso de recuperación
Este suceso adquiere una dimensión más profunda por el significado que esta propiedad tiene para Fredy Guarín. No se trata simplemente de una inversión inmobiliaria, sino del lugar que el exfutbolista acondicionó para adelantar su proceso de recuperación tras enfrentar una severa adicción al alcohol. En una entrevista con Los Informantes, recordó cómo, en este entorno rural —rodeado de sus caballos y perros—, ha buscado vivir “un día a la vez” para alejarse de los excesos que marcaron el final de su carrera profesional.
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La historia de Guarín ha estado marcada por altibajos extremos. Tras forjar una mentalidad de "guerra" en su paso por Boca Juniors, alcanzó el éxito en Europa con el Porto y el Inter de Milán. No obstante, él mismo ha reconocido que en Italia el alcohol comenzó a ganar terreno en su vida, una situación que se agravó drásticamente durante su estancia en China, donde la opulencia y el dinero fácil facilitaron una "degeneración alcohólica". Tras tocar fondo en Brasil, donde llegó a considerar el suicidio, el exfutbolista encontró en esta finca la paz necesaria para recuperar la cordura y mantenerse sobrio.
El compromiso de mantenerse limpio
A pesar de la impotencia que le generó el robo de sus pertenencias, Fredy Guarín ha sido enfático en su promesa de no recaer en antiguos hábitos. El exfutbolista cerró su denuncia pública con una promesa directa a sus seguidores y a sí mismo: "Pase lo que pase, no consumo. Pase lo que pase, no bebo. Fue una promesa que yo le hice a Dios. Y aquí en esta prueba tan compleja, tan difícil, sigo adelante".
Para Guarín, la voz que ha recuperado a través de su proceso de sanación debe servir para inspirar a otros que atraviesan situaciones similares. Mientras avanza la investigación para dar con el paradero de los responsables del asalto, el exjugador se aferra a la filosofía que guía su presente: “Solo por hoy seguimos adelante”. En el video, dejó claro que “la recuperación me devolvió la voz y ahora la uso para llevar el mensaje”.