El senador brasileño Flávio Bolsonaro llegó este miércoles 28 de octubre de 2026 a Florida tras salir de su país vía Argentina, días después de perder las elecciones frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El senador conservador, de 45 años, aterrizó en un avión privado en el aeropuerto de Opa-Locka, en las afueras de Miami, constató un periodista de la AFP, al final de una salida cinematográfica que causó estupefacción dentro y fuera de Brasil.
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Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado en Brasil por intentar un golpe de Estado, salió de su país hacia Argentina el martes por la noche y partió en avión hacia Ecuador, donde hizo una breve parada durante la madrugada del miércoles antes de continuar su viaje a Estados Unidos.
El Departamento de Estado anunció que concedería visados al senador y a su familia, que lo acompaña en el viaje. Flávio Bolsonaro no reconoció su derrota electoral tras el balotaje del domingo frente al presidente izquierdista Lula.
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Además, tenía una orden judicial que le prohibía salir de Brasil en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. Su hermano Eduardo Bolsonaro, exdiputado, vive en Estados Unidos y también es investigado en Brasil en varias causas judiciales.
La salida de Bolsonaro de Brasil estuvo rodeada de confusión. Medios estadounidenses informaron el martes de que el político brasileño ya se encontraba en territorio norteamericano. Fuentes del Gobierno argentino, cuyo presidente, Javier Milei, es aliado de la familia Bolsonaro, desmintieron inicialmente que el senador hubiera ingresado al país.
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Sin embargo, horas después, la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina comunicó que Bolsonaro había cruzado la frontera poco antes de la medianoche, «con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal».
Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas abordaron luego, en el aeropuerto argentino de Puerto Iguazú, «un vuelo privado despachado por la compañía Baires Fly S.A. con destino a la ciudad de Guayaquil, Ecuador», señaló el organismo migratorio en un comunicado publicado en X.
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En la madrugada del miércoles, la aeronave aterrizó en Guayaquil, donde cargó combustible y volvió a despegar menos de una hora después, según periodistas de la AFP presentes en el lugar. El presidente estadounidense Donald Trump es un estrecho aliado de la familia Bolsonaro. El lunes denunció que las elecciones de Brasil habían sido «amañadas».
Pasaportes cancelados
El lunes, Flávio Bolsonaro afirmó que la Justicia brasileña le había prohibido salir del país en un «intento de intimidarlo». También negó tener intención de marcharse y aseguró que ejercería como jefe de la oposición.
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«Nunca pensé en salir del país. Voy a entregar mis pasaportes y me voy a defender de esta aberración», dijo en un video. El senador es investigado por presunta corrupción y lavado de dinero en relación con la financiación de una película sobre su padre, entre otras pesquisas abiertas.
Una fuente policial brasileña indicó el martes a la AFP que los pasaportes del senador, incluidos los diplomáticos, habían sido cancelados. Sin embargo, Bolsonaro tiene la nacionalidad italiana desde 2023, según un documento de 2025 del Parlamento italiano consultado por la AFP.
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Lula dijo el martes que no tenía «informaciones precisas» sobre la salida de su rival electoral, pero que esta sería «vergonzosa».
«Brasil es su segunda patria, la primera es lamerle las botas a Estados Unidos», afirmó el presidente durante la celebración de su 81.º cumpleaños en Brasilia.
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«No tenemos todavía noticias de su paradero», dijo a periodistas en Brasilia su jefe de campaña, Rogério Marinho. «Recibí un mensaje de texto suyo [por la mañana], en el que decía que dejaría pasar un tiempo hoy y que después conversaría con nosotros, y listo. Fue la única comunicación que tuvimos», añadió.
Un sueño presidencial frustrado
Hace apenas unos días, Flávio Bolsonaro hablaba casi en tono presidencial, confiado en ganar las elecciones en Brasil y seguir los pasos de su padre en el poder, el exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro.
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Pero su sueño se esfumó el domingo al perder, contra todo pronóstico, el balotaje frente a Lula. Después, salió de Brasil rumbo a Estados Unidos, pese a haber asegurado que no lo haría y a tener una prohibición judicial de abandonar el país.
El senador conservador buscó cobijo en la tierra de Donald Trump, un aliado de su familia, junto a su esposa y sus dos hijas. «No voy a desistir de mi Brasil», había asegurado la noche de los comicios, sin aceptar su derrota electoral ante el mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
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Flávio Bolsonaro sostuvo que la Justicia había beneficiado a Lula y anunció que pediría la anulación de las elecciones. Tras encabezar la primera vuelta, el senador era considerado favorito para ganar el balotaje y hablaba con aires de presidente electo.
Durante la campaña, incluso llamó al presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, para pedirle «ayuda» para combatir el narcotráfico en caso de asumir el poder.
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El mandatario izquierdista ganó con cerca del 52 % de los votos, frente al 48 % del candidato conservador, una diferencia de más de cuatro millones de sufragios.
Jair, su «brújula»
Cuando su padre, encarcelado por golpismo, lo designó candidato hace menos de un año, Flávio Bolsonaro era poco conocido entre los brasileños. Sin embargo, logró retener la sólida base electoral del expresidente, que gobernó entre 2019 y 2022, e incluso conquistar a otros votantes que rechazaban el estilo más radical de su progenitor.
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Se promocionó como una alternativa de «cambio» frente a Lula, quien gobernará Brasil por cuarta vez, y enfocó su discurso en el combate al crimen, los recortes fiscales y la conquista del electorado femenino.
Flávio dijo que, apenas llegara al poder, concedería un indulto a su padre, su «brújula», condenado a 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente al dirigente izquierdista.
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«Verán a Jair Messias Bolsonaro poner la banda presidencial a su hijo», había anunciado Flávio durante la campaña. Su padre tampoco reconoció su derrota en 2022 y viajó a Estados Unidos en vísperas de la investidura de su rival, para no entregarle la banda presidencial. Regresó a Brasil tres meses después.
Eduardo Bolsonaro, por su parte, llevaba meses ejerciendo como enlace con el Gobierno de Trump. Estados Unidos también acogió durante tres meses a Jair Bolsonaro antes de la investidura de Lula en 2023.
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Eduardo Bolsonaro dijo la semana pasada, en un pódcast estadounidense, que estaba a favor de que su hermano abandonara Brasil si perdía las elecciones, debido a las investigaciones judiciales en su contra.
Escándalos
Flávio, como lo llaman los brasileños, es el primogénito de los cinco hijos de Jair Bolsonaro y el que más se le parece físicamente. Sus hermanos Carlos y Jair Renan también han incursionado en la política. Su madrastra, Michelle Bolsonaro, es otra figura destacada del entorno político familiar.
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Casado con Fernanda, dentista, Flávio es padre de dos hijas y, como evangélico, cultiva una imagen de hombre devoto. Suele vestir traje y finas gafas, aunque durante la campaña se enfundó a menudo la camiseta de la selección brasileña, como hacía su padre.
Es abogado y debutó en política a los 21 años como diputado estadual de Río de Janeiro, estado del que es oriundo. En 2016 perdió su candidatura a la alcaldía de la ciudad carioca.
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Su imagen de hombre recto se vio empañada por escándalos, algunos de los cuales están bajo investigación judicial. Sus detractores le atribuyen presuntos vínculos con las milicias de Río de Janeiro, grupos paramilitares que controlan barrios populares, una acusación que él niega.
Como diputado estadual, también fue señalado de crear un esquema para quedarse con una parte de los salarios de sus asesores, aunque el caso fue archivado. La acusación más grave surgió durante la campaña, cuando trascendió que era investigado por presunta corrupción y lavado de dinero vinculados a la financiación de la película «Dark Horse», sobre su padre, todavía pendiente de estreno.
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También se investiga si lavó dinero junto a su amigo y abogado Willer Tomaz, un caso relacionado con la prohibición judicial que le impedía salir del país. Su salida hacia Estados Unidos parece seguir los pasos de su hermano Eduardo Bolsonaro, exdiputado que reside en ese país y también es objeto de investigaciones de la Justicia brasileña.
A partir de febrero, Flávio Bolsonaro se quedará sin cargo público por primera vez en más de 20 años. Su mandato de ocho años como senador concluye a finales de enero, con lo que perdería los fueros parlamentarios.
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AFP
EDITADO POR DANNA SOFÍA SUÁREZ G