En Ceuta la ola migratoria de los más de 8 mil seres humanos que llegaron desde Marruecos tiene una arista que preocupa: el futuro de los miles de menores migrantes no acompañados que permanecen en el enclave.
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Algunos ya están en centros de acogida, otros andan sin rumbo.
“No tengo padre, tengo una madre que no tiene trabajo así que trabajo para toda la familia. Tengo un cuatro hermanos menores", dijo Omar Luriaghri.
Esas fueron las razones que impulsaron a este joven marroquí de 16 años a llegar a Ceuta.
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"Todavía no he hablado con mi madre, ahora debe estar muy preocupada porque soy la única persona que le da de comer”, agregó.
De los 1.500 menores que llegaron en la avalancha humana al enclave español, solo 438 han sido acogidos en dos centros especiales.
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“De momento vamos a decir gracias a Dios que pueden comer, pueden estar, les pueden dar una clase, y hay otros menores que no los han acogido, están rolando sonámbulos", manifestó Abdeslam Mohamed Hussein, presidente de la ONG Alas protectoras.
Como Omar, que lleva días durmiendo en la calle, las autoridades tratan de reconectar a los niños y adolescentes con sus familias mediante una línea telefónica especial.
“Para poder tener la afiliación de esos niños, los datos necesarios y la confirmación de sus progenitores, para poder realizar esa vuelta a casa de esos menores”, indicó Mábel Deu, vicepresidenta de la ciudad española de Ceuta, en el estrecho de Gibraltar.
Dicen que muchos quieren retornar, pero otros como Omar quieren quedarse, su objetivo es trabajar en limpieza.
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Ceuta no es el único territorio español que lucha con la llegada irregular de migrantes.
En Melilla las autoridades fronterizas intentaron impedir el paso de cientos de migrantes marroquíes la noche del viernes: 70 de ellos cruzaron.
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