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Las difíciles condiciones en las que viven niños en centro de detención del ICE: "Trato inhumano"

María Antonia Guerra, de 9 años, relató que duró cuatro meses en un centro de detención de Texas (EE. UU.), donde "los niños no pueden ser niños", a pesar de que se calcula que hay más de 700 familias.

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"Allá los niños no pueden ser niños",dijo María Antonia Guerra Montoya, de 9 años, al recordar cómo vivió durante cuatro meses en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, en Texas (Estados Unidos), el único centro en el que viven menores de edad detenidos por el ICE. La niña colombiana fue trasladada a este lugar luego de ser detenida en el aeropuerto de Miami, donde la llevaron a un "cuarto gris" y la interrogaron, sin compañía de su madre.

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Según el medio Propublica, el cual recolectó una serie de cartas sobre cómo viven estos menores, indicó que, con corte a febrero de 2026, en este centro había "más de 750 familias, casi la mitad de ellas con niños, así como unas 370 mujeres adultas solteras". Dicho medio resaltó que, desde el inicio de la administración Trump, el número de niños detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha disparado, "multiplicándose por seis".

El Departamento de Seguridad Nacional asegura que allí se les da a los detenidos comida, elementos de aseo, estudio, entre otras comodidades, además de dar la opción de que los padres de los menores elijan ser deportados. Sin embargo, la historia que cuentan los niños que han pasado por allí es distinta, pues relatan que vivían desesperados y aburridos, al no tener muchas actividades que hacer allí.

"Me levantaba tarde, me iba a almorzar, iba a las computadoras que antes tenían juegos y YouTube, pero luego los quitaron. Acompañaba a mi mamá a hacer sus cosas legales. Luego íbamos a la cena, íbamos al parque, donde casi no podíamos hacer nada... a las 8 entrábamos, veíamos unas películas que daban, y yo me acostaba a las dos tres de la mañana", dijo María Antonia Guerra para Noticias Caracol en vivo.

Detalló que diariamente usaba ropa gris, y vivía junto con su madre en habitaciones que parecían "cajas con puertas y dos ventanas". Los separaban por colores, y ninguno tenía la certeza de cuándo podía salir de allí. "Allá hay más niños que papás (...) Nos gritaban, no nos dejaban jugar, no teníamos escuela, no teníamos cómo ser niños", añadió.

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A diario, la menor de 9 años hablaba con otros niños sobre cuánto tiempo llevaban allí. En aquel lugar, según comentó, tuvo contacto mexicanos, peruanos, entre personas de otras nacionalidades. Incluso, dijo que conoció "una familia árabe que llevaba 8 meses ahí adentro". Mientras tanto, tenía miedo de que sus amigos en Colombia "la olvidaran", y de no poder retomar su vida y sus estudios en Medellín, donde vivía junto a su abuela.

"La experiencia más atroz": madre de niña colombiana detenida

La madre de María Antonia, Alejandra Montoya, relató en Noticias Caracol en vivo que vivió momentos de profunda desesperación e impotencia, y describió el trato de ICE como "inhumano", que "institucionalizaba" a los niños: "Mi hija nunca, en cuatro meses y medio que estuvimos allí, nunca desayunó (...) solo se alimentó de una porción de fruta y una porción de leche de soya, por dos veces al día. Y, cuando podía varias, arroz y frijoles (...) Les quitaron sus dibujos, sus colores, sus marcadores (...) Nos revisaban, nos sacaban las pertenencias (...) Le botaban su ropa".

Al estar allí, la mujer solo buscaba respuestas de las autoridades, pero nadie le daba una solución. Relató que vivió en Nueva York durante siete años, y se casó con un ciudadano estadounidense. Estaba en un proceso para regularizar su situación migratoria, pero este no fue argumento suficiente.

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"Les ofrecí, mediante los abogados de la niña, que la permitieran salir a ella y yo continuaba en detención, les ofrecí en múltiples ocasiones pagar mis vuelos por si lo que querían era deportarme. Después de un mes de ver a tu hija encerrada en una cárcel, tú entras en un estado de extrema compulsión, que no sabes qué hacer... llamaba todo el tiempo a mis abogados, a mi esposo, pero no había respuesta, es a discreción de ellos", indicó Alejandra.

María Antonia, mientras su madre buscaba alternativas, escribió una carta para relatar cómo se sentía en aquel centro, publicada por Propublica: "Estoy en una cárcel y estoy triste y me he desmayado dos veces aquí adentro. Cuando llegué todas las noches lloraba y ahora no duermo bien, sentí que estar aquí era mi culpa y solo quería estar de vacaciones como una familia normal. (...) Ya quiero llegar a mi casa. No estoy feliz, por favor sáquenme de aquí a Colombia", dice uno de los fragmentos del escrito.

Así fue el regreso a casa

A las dos de la mañana del pasado 2 de febrero, la guardia del ICE les dijo a María Antonia y Alejandra que ya podían irse de ese centro. "Pensé que era mentira", dijo María Antonia. Luego de varias horas, entraron al aeropuerto custodiadas, con sus maletas en "unos costales". Al entrar al avión, una azafata colombiana las recibió, y por fin se sintieron a salvo.

Ahora están en Medellín recuperándose. Alejandra afirmó que su proceso de residencia en Estados Unidos no fue cancelado formalmente, pues se trata de una petición realizada por su esposo, que es ciudadano estadounidense. Sin embargo, deberá continuar el trámite desde Colombia mientras se define su situación.

LAURA VALENTINA MERCADO
NOTICIAS CARACOL DIGITAL

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