El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este miércoles su malestar por el discurso que pronunció el martes el primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro de Davos, y aseguró que el dirigente norteamericano del país vecino “no fue muy agradecido”, pese a que, según él, Canadá recibe numerosos beneficios sin costo.
Trump sostuvo que Canadá obtiene muchas ventajas de manera “gratuita” por parte de Estados Unidos y afirmó que ese hecho debería ser tenido en cuenta por sus líderes en el futuro.
“Vi ayer a su primer ministro, que no fue muy agradecido”, señaló Trump durante su intervención en Davos, en la que retomó varios de los temas ya abordados un día antes en una desordenada comparecencia en la Casa Blanca.
“Canadá vive gracias a los Estados Unidos. Recuerda eso, Mark (Carney), la próxima vez que hagas una declaración”, añadió el mandatario, antes de insistir en que “Canadá recibe un montón de cosas gratuitas. Deberían ser agradecidos pero no lo son”.
Primer ministro de Canadá dice que "el viejo orden mundial" murió
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó este martes que el “viejo orden mundial” no será reconstruido y llamó a otros países a unirse frente a “las grandes potencias” que, según dijo, han desmantelado un sistema internacional fundamentado en normas.
Durante su intervención en el Foro de Davos, en Suiza, que se extenderá hasta el próximo viernes, Carney sostuvo que el mundo atraviesa “una ruptura” y no “una transición”, y advirtió que “los grandes poderes” están recurriendo a la “integración económica como un arma”.
“No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación”, señaló el mandatario, antes de añadir que Canadá se encuentra en proceso de recalibrar sus vínculos internacionales.
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Carney recurrió al ensayo The Power of the Powerless, del escritor checo y expresidente de la República Checa Václav Havel, para describir un contexto en el que parece que “el orden mundial basado en normas está apagándose”, en el que “los poderosos pueden hacer lo que quieren y los débiles deben sufrir”.
"Las empresas y países deben rebelarse frente a grandes potencias"
El primer ministro explicó que, del mismo modo en que el sistema comunista en Europa del Este perdió su fuerza cuando la sociedad dejó de acatar las normas impuestas por los Gobiernos, “es el momento en el que las empresas y los países” deben rebelarse frente a las grandes potencias.
En este escenario, Carney advirtió que los países más frágiles pueden optar por el aislamiento como mecanismo de autodefensa, lo que a su juicio derivaría en “un mundo de fortalezas que será más pobre, más frágil y menos sostenible”.
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“Y la cuestión para potencias medias como Canadá no es si debemos adaptarnos a la nueva realidad. Debemos. La cuestión es si nos adaptamos limitándonos a levantar muros más altos o si podemos hacer algo más ambicioso ahora”, añadió.
Como ejemplo, el líder canadiense citó la estrategia de su país, que está forjando nuevos vínculos para levantar “coaliciones que funcionen, asunto por asunto”, y para tejer “una densa red de conexiones en comercio, inversión y cultura, de la que podamos tirar frente a retos y oportunidades futuras”.
Carney, quien también manifestó su apoyo “firme” a Groenlandia y Dinamarca, así como el compromiso “inquebrantable” de Ottawa con el artículo 5 de la OTAN, concluyó que mientras las grandes potencias pueden permitirse actuar de manera unilateral “por ahora”, las potencias medias no cuentan con esa opción.
CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOL
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ESTA NOTA TIENE INFORMACIÓN DE LA AGENCIA DE NOTICIAS EFE