El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
El asesinato del soldado Cristian Steven Reyes en Montenegro, Quindío, no solo estremeció a la comunidad por la brutalidad del crimen, sino también por el oscuro entramado que lo rodeó. Lo que en un inicio parecía un ataque de una banda delincuencial contra un militar, terminó revelando una verdad más perturbadora. El Rastro conoció el caso.“Mi hermano era una persona muy especial para mí, en todo lo resaltaba su honestidad y su alegría. Soñaba con ser soldado, le gustaba defender a las personas y era muy buen papá”, relató Yurimar Reyes a Diego Guauque al hablar sobre la vida de Cristian.Según su familia, desde niño soñaba con vestir el uniforme militar, un anhelo que lo llevó a convertirse en soldado profesional y también en enfermero dentro del Ejército. “En muchas ocasiones salvó vidas y curó”, recordaron sus hermanas, quienes además resaltaron su amor por los animales y su permanente deseo de ayudar a los demás.¿Qué ocurrió?El 23 de abril de 2019, hacia las 10:30 de la noche, Cristian fue atacado por sicarios que le dispararon en repetidas ocasiones. Una de las primeras en enterarse fue su hermana, quien corrió desesperada a ver qué había sucedido. “Un vecino me dice: ‘Allá está su hermano’ Como mi hermano era enfermero en el Ejército, pensé que estaba auxiliando a algún herido, pero era a mi hermano al que le habían disparado y estaba herido”, recordó.En medio del caos, apareció Diana Alejandra Gómez, la esposa de Cristian. Su reacción fue desconcertante: “Se agachó, le sacó el celular del bolsillo, le sacó unos papeles y la billetera y empezó: ‘Ay, Cristian, mi amor, te amo’”.Cuando llegaron las autoridades confirmaron que el joven había sido trasladado al hospital, pero no logró sobrevivir a los graves impactos de bala que recibió en la cabeza y el tórax.La noticia conmocionó a sus vecinos y familiares. Nadie entendía quién podría querer asesinarlo. “Él no tenía enemigos, todo el mundo lo quería”, insistían sus hermanas.Los investigadores plantearon las primeras hipótesis sobre el crimen, señalando que podría estar relacionado con su labor como militar. Al ser un soldado activo, se creyó que las bandas de microtráfico que operaban en la zona lo veían como una amenaza para sus negocios ilícitos. Sin embargo, con el avance de las indagaciones, la investigación tomó un giro inesperado.Una relación marcada por conflictosLas autoridades comenzaron a indagar en el círculo más cercano del soldado y descubrieron que, en su vida personal, Cristian atravesaba un matrimonio marcado por las dificultades. Estaba casado con Diana Gómez, con quien tuvo dos hijos.De acuerdo con las hermanas del militar, la relación era conflictiva, con discusiones constantes e incluso un episodio de infidelidad por parte de Diana. Días antes del crimen, Cristian le había pedido el divorcio.“Que brinque aquí, brinque allá, que esté con un hombre, está con otro… no era de un solo hombre, era de varios”, aseguró una de las hermanas.“Ella no trabaja, se la pasaba esperando que llegara el sueldo de él para gastárselo”, agregó. Cuando él le pidió que buscara empleo, ella se negó, las hermanas dicen que ella afirmaba que “Para eso se había conseguido un soldado profesional, para que la mantuviera”.Llamadas clave en la investigaciónEl barrio donde ocurrió el crimen estaba bajo el control de dos organizaciones criminales conocidas como Los Chukys y Los Killers, dedicadas al sicariato y al microtráfico.El celular de Cristian quedó en manos de Diana, quien aseguró que el dispositivo se había formateado accidentalmente al intentar desbloquearlo. Aunque las autoridades lo solicitaron en varias ocasiones, ella nunca lo entregó.Sin embargo, gracias a la interceptación de los teléfonos de varios miembros de Los Chukys, se descubrió que, en los días previos al asesinato, Diana Gómez había sostenido numerosas llamadas con integrantes de esa organización criminal.Impactante confesiónAsimismo, un informante anónimo mencionó a alias Quiroga, un joven de 17 años vinculado a la banda de Los Chukys. El sujeto fue capturado en Putumayo y decidió colaborar con la justicia. Confesó su participación en más de diez asesinatos, entre ellos el de Cristian.La situación se volvió más compleja cuando, según las hermanas, Diana inició una relación sentimental con un compañero del trabajo de Cristian. Poco después, ocurrieron dos asesinatos en el barrio: una vecina y un habitante de calle. Se cree que ambos fueron silenciados por saber demasiado.Según las declaraciones de alias Quiroga, fue Diana quien envió la fotografía de su esposo a la banda para facilitar el ataque. El joven también confesó que participó como campanero, mientras que alias Nico, otro menor de edad, fue quien disparó contra el soldado.“Esto le mandó hacer su mujer”, reveló Quiroga sobre las palabras que, según él, Nico le dijo a Cristian instantes antes de dispararle.Las autoridades explicaron la manera en la que se planeó el crimen: “Se ubican estratégicamente a la espera de que la esposa del soldado los llame y les diga: "Vea, ahí va saliendo, va vestido así, va en dirección hacia tal lado". Cuando estaban coordinando el homicidio, Diana les entrega una fotografía para que no haya un margen de error”.Móvil del crimenAdemás, la investigación reveló que había un motivo económico tras el crimen: Diana buscaba quedarse con un millonario seguro de vida y con la pensión que correspondía a Cristian por su servicio en el Ejército.De acuerdo con la familia de la víctima, Cristian había dejado el 80 % del seguro a su madre y solo el 20 % a su esposa, pero ella desconocía esa distribución y creía que recibiría la totalidad de los $100 millones. “Ella estuvo recibiendo la pensión durante casi tres años; cuando la capturaron, aún la seguía percibiendo”, dijo una de sus hermanas.En agosto de 2020, la Policía adelantó un operativo que permitió la captura de más de 19 integrantes de Los Chukys y de Diana, conocida como alias La Diabla.La mujer no aceptó los cargos por homicidio agravado, pero la justicia la halló culpable y la condenó a 35 años de prisión como autora intelectual del asesinato de su esposo. Actualmente, permanece recluida en la cárcel Villa Cristina, en Armenia.
El 23 de abril de 2019, la tranquilidad de un barrio en Montenegro se vio abruptamente interrumpida por el sonido de varios disparos. Cristian Stiven Reyes, un joven soldado, fue asesinado a quemarropa en plena vía pública. Lo que inicialmente parecía un ataque perpetrado por sicarios, dio un giro inesperado durante la investigación: detrás del crimen estaba su esposa, Diana Alejandra Gómez, conocida con el alias de La Diabla.Los hechos ocurrieron alrededor de las 10:30 p.m., cuando un sicario atentó contra la vida de Reyes. Debido a la gravedad de las heridas, especialmente en la cabeza y el tórax, el soldado fue trasladado al hospital, pero llegó sin signos vitales.La primera en reconocerlo fue su hermana Yurimar Reyes, quien aún recuerda la confusión de ese momento: “Un vecino me dice: ‘Allá está su hermano’ Como mi hermano era enfermero en el Ejército, pensé que estaba auxiliando a algún herido, pero era a mi hermano al que le habían disparado y estaba herido”, contó en El Rastro.Cristian había iniciado una relación sentimental con Diana Gómez desde muy jóvenes y con ella tuvo dos hijos, que para el día de los hechos tenían 6 y 3 años. Sin embargo, la familia de la víctima aseguraba que la pareja atravesaba constantes problemas, discusiones e, incluso, que Cristian había descubierto una infidelidad por parte de ella. Ante la difícil situación, Cristian le pidió el divorcio, pero Diana se negó.Pistas clave en la investigaciónEn un principio, la Policía creyó que el homicidio estaba relacionado con su labor como soldado, debido a que en la zona operaban Los Chukys, una banda de microtráfico y sicariato. “Una de las hipótesis fue que por las funciones que desempeñaba Cristian como soldado profesional, la banda lo viera como una amenaza para el desarrollo de sus actividades ilícitas en el sector”, reveló el investigador del caso.Sin embargo, pronto comenzaron a aparecer señales que apuntaban hacia otro camino. Los testimonios de la esposa del soldado empezaron a presentar inconsistencias.Además, la familia de Cristian aseguró que nunca confiaron en la mujer, pues la relación estaba marcada por constantes conflictos. “Ella no trabajaba, solo esperaba que llegara el sueldo de él para gastárselo”, relataron. Cuando Cristian le pidió que buscara empleo, se negó. Según sus hermanas, Diana solía decir: “Para eso me conseguí un soldado profesional, para que me mantuviera”.Llamadas telefónicas fueron crucialesLa investigación arrojó nuevas pistas luego de que las hermanas de Cristian testificaran que, el día del homicidio, Diana llegó al lugar de los hechos y le sacó el celular, la billetera y algunos documentos. Posteriormente, el análisis de las llamadas telefónicas reveló más de 100 registros entre Diana, alias La Diabla, y miembros de la banda Los Chukys en los días previos al asesinato.Aunque la mujer había negado tener un celular propio, estas pruebas la incriminaban directamente y derrumbaban su versión. Además, un testigo anónimo terminó revelando detalles clave del crimen al señalar a un joven de 17 años, conocido como alias Quiroga, como uno de los implicados.Confesión del sicarioAlias Quiroga fue capturado en Putumayo y decidió colaborar con la justicia. Confesó su participación en más de diez asesinatos, entre ellos el de Cristian. “Nos habla precisamente del homicidio del soldado como él lo conocía”, afirmaron las autoridades.En su declaración, el joven implicó directamente a la esposa del soldado, señalando que fue ella quien les suministró información clave para ejecutar el crimen. “Se ubican estratégicamente a la espera de que la esposa del soldado los llame y les diga: "Vea, ahí va saliendo, va vestido así, va en dirección hacia tal lado". Cuando estaban coordinando el homicidio, Diana les entrega una fotografía para que no haya un margen de error”, explicó uno de los investigadores sobre la manera en que se planeó el asesinato.Alias Quiroga confesó que participó como campanero, mientras que alias Nico, también menor de edad, fue el sicario que disparó contra el soldado. Según su declaración, antes de accionar el arma, Nico se acercó a Cristian y le dijo: “Esto le mandó hacer su mujer”.“Evidenciamos que Diana tenía un vínculo directo… ella simplemente coordinó con personas superiores para que se pudiera cometer el hecho, para no dejar una huella directa”, revelaron las autoridades.¿Quería cobrar seguro de vida?Los investigadores determinaron que el interés de Diana Gómez era económico. Cristian tenía un seguro de vida de unos 100 millones de pesos, pero había dejado el 80% a su madre y el 20% a su esposa. Ese detalle, que ella desconocía, se convirtió en la verdadera sorpresa.“Ella estuvo recibiendo la pensión durante casi 3 años, cuando la capturaron aún la seguía recibiendo”, dijo una de sus hermanas, y agregó: “Cuando se enteró, pegó un grito, y dijo: ‘¿Cómo me va a dejar el 20% si tengo a los niños. Es un desgraciado’”, relató una de las hermanas.Captura de alias La DiablaEl crimen del soldado no solo destapó la traición de su esposa, sino que permitió a las autoridades avanzar en la captura de la estructura delincuencial que operaba en Montenegro. Durante un operativo en 2020, fueron detenidos 19 integrantes de la organización, incluido alias Nico, uno de los sicarios que confesó y señaló directamente a Diana como la autora intelectual.Diana Gómez fue capturada y se le imputó el delito de homicidio agravado, pero no aceptó cargos. Fue condenada a 35 años de prisión. Actualmente, cumple su condena en la cárcel de mujeres Villa Cristina en Armenia.Los hijos de Cristian quedaron bajo el cuidado de sus tías. El caso no solo dejó una profunda herida en la familia del soldado, sino también una marca imborrable en la memoria del barrio, donde aún resuena la historia de traición que terminó en tragedia.
El crimen de Cristian Stiven Reyes dejó atónitas a las autoridades. El joven soldado fue asesinado en abril de 2019 en Montenegro, víctima de un plan macabro orquestado por su propia esposa, conocida como alias La Diabla. Un hecho que marcó para siempre a su familia.Según contaron las hermanas de Cristian en El Rastro, el joven no tenía enemigos. Era reconocido como un hombre honesto, alegre, entregado a su vocación militar y al cuidado de sus dos pequeños hijos. “Mi hermano era una persona muy especial para mí. En todo resaltaba su honestidad y su alegría. Soñaba con ser soldado, le gustaba defender a las personas y era muy buen papá”, recordó una de ellas.Fuera de su vida militar, Cristian era padre de dos niños, de seis y tres años. Según sus familiares, cada vez que tenía un permiso lo dedicaba por completo a estar con ellos. “Cuando salía de permiso llegaba a la casa a ver a sus hijos, que eran la adoración de él”, agregó.La noche del crimenEl 23 de abril de 2019, en Montenegro, se escucharon varios disparos. Los vecinos dieron aviso a las autoridades. Al llegar al lugar, la Policía encontró a Cristian gravemente herido con al menos cinco impactos de bala, la mayoría en la cabeza y el tórax.Su hermana Yurimar Reyes fue la primera en reconocerlo. “Un vecino me dice: ‘Allá está su hermano’ Como mi hermano era enfermero en el Ejército, pensé que estaba auxiliando a algún herido, pero era a mi hermano al que le habían disparado y estaba herido”.Cristian fue trasladado al hospital, pero llegó sin signos vitales. La herida más grave estaba en la región temporal izquierda, a la altura del oído. La muerte del soldado dejó en la orfandad a sus dos hijos y enlutó a toda su familia.Primeros pasos en la investigaciónLo que parecía un homicidio aislado en un barrio de Montenegro comenzó a dar un giro cuando la investigación reveló las primeras hipótesis. Todo apuntaba a que el crimen podía estar relacionado con su labor militar, pues en la zona operaba una banda de microtráfico y sicariato conocida como Los Chukys o Los Killers.“Una de las hipótesis fue que por las funciones que desempeñaba Cristian como soldado profesional, la banda lo viera como una amenaza para el desarrollo de sus actividades ilícitas en el sector”, reveló el investigador del caso.Asimismo, la Policía comenzó a notar contradicciones en los testimonios de Diana Alejandra Gómez, esposa del soldado. Las hermanas de la víctima también aportaron detalles sobre la relación conflictiva entre la pareja: constantes discusiones, acusaciones de infidelidad por parte de Diana y problemas económicos.“Ella no trabajaba, se la pasaba esperando que llegara el sueldo de él para gastárselo. Mi hermano le decía que buscara trabajo y ella respondía que para eso se había conseguido un soldado que la mantuviera”, relató una de las hermanas.Además, testigos aseguraron que, en el momento del crimen, la mujer llegó al lugar de los hechos, le sacó el celular, la billetera y algunos documentos de los bolsillos. Luego, se inclinó hacia él y le dijo: “Ay, Cristian, mi amor, te amo”.Una cruda verdad salió a la luzLa investigación reveló más de 100 registros de llamadas entre Diana Gómez y miembros de Los Chukys antes y durante el homicidio. Aunque la mujer aseguró a las autoridades que no tenía un celular propio y que usaba el de su esposo, su versión fue descartada.Poco tiempo después, en el mismo barrio se registraron dos nuevos asesinatos: el de una vecina y el de un habitante de calle. Se presume que ambos fueron silenciados porque sabían quién estaba detrás del crimen de Cristian.Fue entonces cuando un testigo anónimo entregó a las autoridades el nombre de uno de los implicados: alias Quiroga, un joven de 17 años vinculado a la banda criminal. Tras su captura, confesó que fue la esposa del soldado quien suministró la información clave para ejecutar el asesinato.“Se ubican estratégicamente a la espera de que la esposa del soldado los llame y les diga: "Vea, ahí va saliendo, va vestido así, va en dirección hacia tal lado". Cuando estaban coordinando el homicidio, Diana les entrega una fotografía para que no haya un margen de error”, explicó uno de los investigadores sobre la manera en que se planeó el asesinato.Con la declaración y las pruebas, las autoridades concluyeron que Diana Gómez había sido la autora intelectual del asesinato de su esposo, al parecer, motivada por beneficios económicos. “Evidenciamos que Diana tenía un vínculo directo… ella simplemente coordinó con personas superiores para que se pudiera cometer el hecho, para no dejar una huella directa”, dijeron las autoridades.Esposa se llevó una sorpresaEn agosto de 2020, durante un operativo contra la estructura criminal, la Policía capturó a Diana Gómez, conocida como alias La Diabla, junto al sicario alias Nico, quien aceptó su responsabilidad y señaló directamente a Diana como la autora intelectual. En total, otros 19 integrantes de la organización también fueron detenidos.“Enterarme que fue Diana me dolió bastante porque era la mamá de mis sobrinos… nos dolió demasiado”, dijo una hermana. “Muy fuerte para nosotros que les quitó el papá a los niños”.El juicio se extendió por casi cinco años, retrasado por la pandemia y a la negativa de la acusada de aceptar los cargos.Para la familia y las autoridades, el móvil del homicidio fue económico. Cristian tenía un seguro de vida del Ejército, pero había dejado el 80% a su madre y solo el 20% a su esposa, pero la mujer no lo sabía y creía que obtendría la totalidad de los $100 millones. “Ella estuvo recibiendo la pensión durante casi 3 años, cuando la capturaron aún la seguía recibiendo”, dijo una de sus hermanas, y agregó: “Cuando se enteró, pegó un grito, y dijo: ‘¿Cómo me va a dejar el 20% si tengo a los niños. Es un desgraciado’”.Al parecer, la mujer estaba interesada en cobrar el millonario seguro y la pensión que recibiría tras la muerte del soldado, pero no contaba con la forma en que Cristian había dejado distribuido ese dinero en vida.Condena por el atroz crimenLa justicia condenó a Diana Gómez, alias La Diabla, a 35 años de prisión por el delito de homicidio agravado. Sin embargo, a pesar de las pruebas en su contra, nunca aceptó los cargos.En entrevista con El Rastro, Diana aseguró: “Es mentira, nunca entré en contacto con esa banda ni ordené nada. Ni siquiera tenía celular en ese momento”. La mujer se encuentra recluida en la cárcel de mujeres Villa Cristina en Armenia.La madre del soldado nunca superó la pérdida y falleció tiempo después, según su familia, por la tristeza que le dejó el asesinato de su hijo.
El 23 de abril de 2019, en un barrio de Montenegro, en Quindío, fue escenario de una tragedia que aún resuena entre sus habitantes. Cristian Steven Reyes, un joven soldado profesional, fue víctima de un ataque sicarial que no solo conmocionó a su familia, sino que destapó una red de intereses oscuros que lo rodeaban, incluso dentro de su círculo más cercano. El Rastro investigó el caso.Alrededor de las 10:30 de la noche, una serie de disparos estremeció a los vecinos del barrio. Una de las hermanas de Cristian salió corriendo a la calle y se encontró con una escena devastadora: el cuerpo de su hermano yacía en el suelo con múltiples impactos de bala.“Era mi hermano al que le habían disparado, el que estaba herido. Yo me tiré y lo abracé fuertemente...Él me movió la cabeza, estaba muy mal, no podía hablar”, contó su hermana a El Rastro.¿Qué ocurrió esa noche?Cristian fue hallado con múltiples impactos de bala, principalmente en la cabeza y el tórax. Aunque alcanzó a ser trasladado al hospital más cercano, llegó sin signos vitales: la gravedad de las heridas resultó fatal.Su familia lo recuerda como un hombre querido y ejemplar. “Mi hermano era una persona muy especial para mí, en todo lo resaltaba su honestidad y su alegría. Soñaba con ser soldado, le gustaba defender a las personas y era muy buen papá...En muchas ocasiones salvó vidas y curó”, relató una de sus hermanas.Cristian era padre de dos niños, de 6 y 3 años, quienes eran su mayor motor en la vida. Ambos nacieron fruto de la relación que sostuvo durante años con Diana Alejandra Gómez, su esposa. Sin embargo, según los familiares de la víctima, la pareja atravesaba dificultades que fueron deteriorando la relación.Incluso, aseguraron que días antes del crimen, Cristian le pidió el divorcio a su esposa, pero ella se negó. “Ella no trabaja, se la pasaba esperando que llegara el sueldo de él para gastárselo”, revelaron. Cuando él le pidió que buscara empleo, ella se negó, las hermanas dijeron que ella afirmó que “para eso se había conseguido un soldado profesional, para que la mantuviera”.Primeras hipótesis del asesinatoEn un principio, las autoridades creyeron que el crimen estaba relacionado con la presencia de bandas delincuenciales en el sector, dedicadas al microtráfico y al sicariato, conocidas como Los Chukys y Los Killers.“Una de las hipótesis fue que por las funciones que desempeñaba Cristian como soldado profesional, la banda lo viera como una amenaza para el desarrollo de sus actividades ilícitas en el sector”, dijo el investigador del caso.De hecho, en los meses siguientes se registraron otros dos homicidios en la misma zona con características similares. Según la investigación, era posible que dos personas —una vecina y un habitante de calle— conocieran la identidad del autor material del crimen.No obstante, el caso dio un giro inesperado cuando decidieron interrogar a la esposa del soldado, quien había tomado una actitud extraña frente al asesinato de su marido.Mientras los investigadores seguían la pista de las bandas de microtráfico, la Policía encontró un indicio clave: salieron a la luz cerca de 100 llamadas entre Diana Gómez y miembros de la organización criminal Los Chukys.Cruda confesión de sicarioUn informante anónimo también señaló a alias Quiroga, un joven de 17 años vinculado a la banda de Los Chukys. Las interceptaciones telefónicas confirmaron que el número de Diana había sostenido múltiples comunicaciones con integrantes del grupo criminal antes y durante el día del homicidio.Alias Quiroga fue capturado en Putumayo y decidió colaborar con la justicia. Confesó su participación en más de diez asesinatos, entre ellos el de Cristian. “Nos habla precisamente del homicidio del soldado como él lo conocía”, afirmaron las autoridades.En su declaración, el joven implicó directamente a la esposa del soldado, señalando que fue ella quien les suministró información clave para ejecutar el crimen. “Se ubican estratégicamente a la espera de que la esposa del soldado los llame y les diga: "Vea, ahí va saliendo, va vestido así, va en dirección hacia tal lado". Cuando estaban coordinando el homicidio, Diana les entrega una fotografía para que no haya un margen de error”, explicó uno de los investigadores sobre la manera en que se planeó el asesinato.Asimismo, el implicado declaró que participó como campanero, mientras alias Nico, también menor de edad, disparó a quemarropa contra el soldado. Según el relato, el sicario se acercó a Cristian y le dijo: “Esto le mandó hacer su mujer’”.¿Quería cobrar millonario seguro?Gracias a la declaración de alias Quiroga y al registro de llamadas entre Diana y miembros de Los Chukys, las autoridades llevaron a cabo un operativo para concretar las capturas. En agosto de 2020, la Policía desarticuló la banda, logrando la detención de 19 personas, incluida Diana Alejandra Gómez. El juicio en contra de ella se prolongó durante varios meses.Según la investigación, la Fiscalía determinó que detrás del crimen existía un móvil económico: Diana buscaba quedarse con un millonario seguro de vida y con la pensión que correspondía a Cristian por su servicio en el Ejército.De acuerdo con la familia de la víctima, Cristian había dejado el 80 % del seguro a su madre y solo el 20 % a su esposa, pero ella desconocía esa distribución y creía que recibiría la totalidad de los $100 millones. “Ella estuvo recibiendo la pensión durante casi tres años; cuando la capturaron, aún la seguía percibiendo”, relató una de sus hermanas.Diana Gómez no aceptó los cargos por homicidio agravado y fue condenada a 35 años de prisión como autora intelectual del asesinato de su esposo. Actualmente, permanece recluida en la cárcel Villa Cristina de Armenia.La mujer conocida como alias La Diabla, concedió una entrevista a El Rastro desde prisión, donde aseguró: “Es mentira. Nunca tuve contacto con esa banda, nunca hablé con ellos. Yo ni siquiera tenía celular, me lo habían robado meses antes”.Un mes después de la condena, la madre de Cristian falleció. “La partida de Cristian le quebró la salud hasta el final”, relataron sus familiares. Hoy, la familia enfrenta el dolor de dos pérdidas y la ausencia de un padre. Sus hijos, de 11 y 8 años, quedaron al cuidado de sus tías.
El municipio de Montenegro, en Quindío, fue el escenario de un triple homicidio que consternó a la población. El asesinato del soldado Cristian Steven Reyes a quemarropa en 2019, destapó una trama de traición, microtráfico y una tragedia que dejó a una familia destrozada. La investigación develó un atroz crimen orquestado por un cercano.Dar con el responsable se convirtió en una misión crucial para las autoridades, pues lo que en un principio parecía un homicidio aislado terminó destapando una trama mucho más oscura. El periodista Diego Guauque, de El Rastro, siguió de cerca el caso.Cristian era recordado por sus hermanas como un hombre íntegro, alegre y con vocación de servicio. “En muchas ocasiones salvó vidas y curó”, dijo su hermana Yurimar Reyes. No obstante, el 23 de abril de 2019, la vida de la familia de Cristian cambió para siempre, luego de que fuera brutalmente acribillado. “Era mi hermano al que le habían disparado, el que estaba herido. Yo me tiré y lo abracé fuertemente...Él me movió la cabeza, estaba muy mal, no podía hablar”, contó.Este joven soñador era padre de dos niños. “Mi hermano era una persona muy especial para mí, en todo lo resaltaba su honestidad y su alegría. Soñaba con ser soldado, le gustaba defender a las personas y era muy buen papá”, dijo una de sus hermanas.Cada vez que obtenía un permiso, Cristian regresaba a casa para estar con sus pequeños, de 6 y 3 años. Para sus hermanas, más que un hermano, era “como un papá”.El fatídico díaLos hechos ocurrieron el 23 de abril de 2019. Pasadas las 10:30 de la noche, los vecinos escucharon una serie de disparos y una de las hermanas de Cristian salió corriendo a la calle. Allí se encontró con una escena devastadora: él yacía tendido en el suelo con múltiples impactos de bala.Minutos después llegó Diana Alejandra Gómez, esposa del soldado. Según relatan las hermanas, lo primero que hizo fue sacarle el celular, la billetera y algunos papeles de los bolsillos. Luego, se inclinó hacia él y le dijo: “Ay, Cristian, mi amor, te amo”.Las autoridades confirmaron que Cristian recibió entre cuatro y cinco disparos, la mayoría en la cabeza y el tórax. Aunque fue trasladado de urgencia al hospital, llegó sin signos vitales.“Él no tenía enemigos, no tenía peleas con nadie, a él todo el mundo lo quería...Yo lo amaba mucho, era mi hermano y más que mi hermano era como un papá para nosotras”, reveló una de sus hermanas.Un lugar controlado por bandas delictivasEl asesinato del soldado no fue un hecho aislado. En menos de cinco meses, tres personas fueron ultimadas en el mismo barrio bajo un patrón idéntico: disparos a quemarropa en la noche y un sicario del que no había ningún rastro.Según los investigadores, ese barrio y sus alrededores estaban bajo el dominio de una peligrosa estructura delincuencial conocida como Los Chukys o Los Killers, dedicada al microtráfico y a asesinatos selectivos.“Una de las hipótesis fue que por las funciones que desempeñaba Cristian como soldado profesional, la banda lo viera como una amenaza para el desarrollo de sus actividades ilícitas en el sector”, dijo el investigador del caso.Giro en la investigaciónLa esposa de Cristian aseguró a las autoridades que había intentado desbloquear el celular de su esposo, pero que, durante el intento, el dispositivo terminó formateándose. Asimismo, las hermanas de la víctima afirmaron sobre un pasado tormentoso entre la pareja.Ambos se conocieron en el colegio y, con el tiempo, terminaron casándose. Sin embargo, según los familiares de Cristian, la convivencia comenzó a deteriorarse. Aseguran que Diana no trabajaba y que solía reclamarle constantemente por el dinero.“Ella no se la pasaba esperando que llegara el sueldo de él para gastárselo. Mi hermano cansado de eso le dijo que trabajara, y ella respondió que para eso se había conseguido un soldado profesional, para que la mantuviera”, relató una de sus hermanas.También afirmaron que, aunque Cristian nunca fue agresivo con ella, Diana sí lo maltrataba físicamente.No obstante, las sospechas contra la esposa tomaron fuerza cuando los investigadores revisaron los registros telefónicos. Descubrieron más de 100 llamadas y comunicaciones entre Diana y miembros de Los Chukys, justo antes y durante el día del homicidio.Además, un informante anónimo entregó pistas a las autoridades, quienes señalaron haber visto a un joven conocido como alias Quiroga, quien al momento del asesinato tenía 17 años y hacía parte de la banda Los Chukys.Alias Quiroga fue capturado en Puerto Leguízamo, Putumayo, hecho que reabrió la investigación. Durante su declaración, confesó varios homicidios a cambio de un preacuerdo con la Fiscalía. En su testimonio aseguró haber visto a Diana, la esposa del soldado, en el territorio controlado por Los Killers, en Montenegro.Según la declaración de alias Quiroga, estas fueron las últimas palabras que escuchó el soldado Cristian Reyes antes de ser asesinado a tiros: “Eso le mandó hacer su mujer”. Las autoridades confirmaron que el sujeto que disparó contra el soldado era menor de edad y conocido como alias Nico.Pruebas contundentes y capturasLa confesión de alias Quiroga y el hallazgo de constantes llamadas realizadas por Diana fueron claves en la investigación. Al parecer, la mujer mantenía comunicación con José Antonio Pinto, integrante de la organización. Con estas pruebas un juez ordenó la captura de varios miembros de Los Killers, así como la de Diana Alejandra Gómez, esposa de Cristian y conocida como alias La Diabla.La familia de Cristian aseguró que, días antes del crimen, él le había pedido el divorcio a Diana tras descubrirle una infidelidad con un compañero de trabajo. No obstante, la mujer se habría negado a separarse, pues, según los familiares de la víctima, de por medio estaba un millonario seguro de vida.“El seguro era del 100% y ella pensaba que todo le iba a quedar a ella. Eran 100 millones de pesos… pero mi hermano dejó el 80% a mi mamá y a ella solo el 20%. Cuando se enteró, pegó un grito”, relató una de las hermanas.El juicio se prolongó por casi cinco años. Finalmente, la Fiscalía le imputó a Diana Alejandra Gómez el delito de homicidio agravado, por el cual fue condenada a 35 años de prisión. Actualmente cumple su condena en la cárcel de mujeres Villa Cristina, en Armenia.El equipo de El Rastro solicitó una entrevista con la mujer, quien negó rotundamente haber participado en el crimen de su esposo. “Es mentira. Nunca tuve contacto con esa banda, nunca hablé con ellos. Yo ni siquiera tenía celular, me lo habían robado meses antes”, aseguró Diana Gómez.Los dos hijos de Cristian y Diana, hoy de 11 y 8 años, quedaron al cuidado de sus tías, quienes aseguran que han sido criados con amor, a pesar de la dolorosa ausencia de su padre. El asesinato de Cristian dejó a toda la familia marcada por una herida que aún no sana.
Lo que parecía un homicidio aislado en un barrio de Montenegro, Quindío, se convirtió en una historia de traición, crueldad y vínculos con una peligrosa banda delincuencial. El asesinato del soldado Cristian Steven Reyes, ocurrido hace seis años, destapó una red de microtráfico, sicarios, dinero y una relación marcada por el engaño. La investigación, que se extendió por años, terminó con una condena que dejó a una familia destrozada. El Rastro conoció el caso y Diego Guauque investigó.La noche del asesinato quedó grabada en la memoria de las hermanas de Cristian. Al escuchar disparos, una de ellas corrió hacia el lugar, pensando que su hermano, enfermero militar, estaba auxiliando a alguien. Pero lo que encontró fue desagarrador: “Era mi hermano al que le habían disparado, el que estaba herido”, señaló.En medio del caos, apareció Diana, la esposa de Cristian. Su reacción fue desconcertante: “Se agachó, le sacó el celular del bolsillo, le sacó unos papeles y la billetera y empezó: ‘Ay, Cristian, mi amor, te amo’”.Las autoridades confirmaron la gravedad de las heridas: impactos de bala en la cabeza y el tórax. Cristian fue trasladado al hospital, pero llegó sin signos vitales. Tenía dos hijos pequeños.Un soldado con vocación de servicioCristian había ingresado al Ejército con la convicción de proteger a los demás. Sus hermanas lo describieron como un hombre comprometido con su labor: “En muchas ocasiones salvó vidas y curó”. También destacaron su amor por los animales y su deseo de ayudar.En lo personal, aseguraron que era fiel a su esposa, aunque la relación estaba marcada por conflictos. “Ella no trabaja, se la pasaba esperando que llegara el sueldo de él para gastárselo”, contaron. Cuando él le pidió que buscara empleo, ella se negó, las hermanas dicen que ella afirmaba que “Para eso se había conseguido un soldado profesional, para que la mantuviera”.Desde el inicio, las hermanas de Cristian desconfiaban de Diana. “Que brinque aquí, brinque allá, que esté con un hombre, está con otro… no era de un solo hombre, era de varios”. Sin embargo, las autoridades inicialmente no la consideraron sospechosa porque no había una prueba contundente que la vinculara al caso.El barrio estaba bajo el control de una banda conocida como Los Killers o Los Chukys, dedicadas al microtráfico y a los homicidios. Se pensó que Cristian, por ser militar, podía haber sido visto como una amenaza por estos delincuentes.El celular de Cristian estaba en manos de Diana, quien alegó que se había formateado al intentar desbloquearlo. Pese a que las autoridades se solo solicitaron, ella nunca lo entregó.Un giro inesperado en la investigaciónLa investigación tomó otro rumbo cuando un informante anónimo mencionó a alias Quiroga, un joven de 17 años vinculado a la banda de Los Chukys. Las interceptaciones telefónicas revelaron que el número de Diana había tenido múltiples comunicaciones con miembros del grupo criminal antes y durante el día del homicidio.La situación se volvió más compleja cuando, según las hermanas, Diana inició una relación sentimental con un compañero del trabajo de Cristian. Poco después, ocurrieron dos asesinatos en el barrio: una vecina y un habitante de calle. Se cree que ambos fueron silenciados por saber demasiado.“Doña María un día nos comenta que Lucas, un vecino, le dijo que la que había mandado a matar a mi hermano había sido la propia mujer”, relataron. Estos crímenes quedaron impunes.La confesión que lo cambió todoAlias Quiroga fue capturado en Putumayo y ofreció colaborar con la justicia. Confesó más de diez homicidios, incluyendo el de Cristian. “Nos habla precisamente del homicidio del soldado como él lo conocía”, dijeron las autoridades.Su testimonio fue claro: “Quiroga escuchó a Diana comentarles a los jefes de la organización que mataran a su compañero sentimental”. Él participó como campanero y Diana entregó una fotografía para identificar a la víctima. Según el relato, el sicario se acercó a Cristian y le dijo: “‘Cristian, esto le mandó hacer su mujer’. Y acciona el arma de fuego en repetidas ocasiones”, señalaron las autoridades sobre la confesión. El sicario, alias Nico, también era menor de edad para el momento del crimen.El peritaje reveló que en un año hubo unas 100 llamadas entre Diana y José Andrés Pinto Ramírez, miembro de esta banda delincuencial. Las autoridades concluyeron: “Evidenciamos que Diana tenía un vínculo directo… ella simplemente coordinó con personas superiores para que se pudiera cometer el hecho, para no dejar una huella directa”.Con estas pruebas, un juez ordenó la captura de varios miembros de la banda, incluido alias Nico, quien aceptó su responsabilidad y vinculó a Diana. En agosto de 2020, la operación contra los Chukys dejó 19 capturas, entre ellas la de la esposa del soldado.El dolor de una familia rota“Enterarme que fue Diana me dolió bastante porque era la mamá de mis sobrinos… nos dolió demasiado”, dijo una hermana. “Muy fuerte para nosotros que les quitó el papá a los niños”.En la audiencia de imputación, Diana no aceptó cargos. Su juicio se extendió por casi cinco años, retrasado por la pandemia y su negativa a admitir ser la autora intelectual. Alias Quiroga y alias Pitbull la señalaron directamente.Las hermanas también señalaron que Cristian al parecer había descubierto infidelidades de su esposa y quería divorciarse. “Ella les enviaba fotos desnuda a los compañeros del Ejército”, dijeron. Incluso hubo peleas por la difusión de esas imágenes.Millonario seguro: el móvil detrás del crimen Para la familia y las autoridades, el móvil del homicidio fue económico. Cristian tenía un seguro de vida del Ejército, pero había dejado el 80% a su madre y solo el 20% a su esposa, pero la mujer no lo sabía y creía que obtendría el 100% del dinero. “Ella estuvo recibiendo la pensión durante casi 3 años, cuando la capturaron aún la seguía recibiendo”, relataron.Finalmente, Diana fue condenada a 420 meses de prisión, es decir, 35 años, por homicidio agravado y porte ilegal de armas. Alias Quiroga recibió 7 años y alias Nico a 16.Un mes después de la condena, la madre de Cristian falleció. “La partida de Cristian le quebró la salud hasta el final”, dijeron sus hijas. Los hijos del soldado, hoy de 11 y 8 años, están bajo el cuidado de sus tías.La versión de alias La Diabla desde prisiónEn la cárcel de mujeres de Armenia, Diana aceptó una entrevista con El Rastro. Negó haber participado en el crimen: “Era el amor de mi vida. Era el hombre con el que yo quería mi vida entera, el padre de mis hijos. Yo no tenía ojos para nadie más”.Aseguró ser inocente y su abogado apeló la condena. Ella no fue vinculada a los otros dos asesinatos del barrio, aunque en la investigación fue apodada La Diabla. Ella insiste: “Soy inocente y sigo peleando por mi libertad, que nuevamente me vuelvan a revisar el caso”.Mientras tanto, los hijos de Cristian siguen creciendo lejos de su madre y bajo el cuidado de las hermanas de su padre.
Un hombre armado y borracho mató este miércoles, 1 de enero de 2025, a al menos 10 personas, entre ellas dos menores, en el sur de Montenegro y se suicidó posteriormente con un disparo en la cabeza, informaron las autoridades del país balcánico.La Policía informó en un primer momento que todas las víctimas fallecieron en un restaurante, pero varias de ellas habrían sido abatidas en distintos puntos en un pueblo cerca de la ciudad de Cetiña.(Lea también: Atropellamiento masivo en Nueva Orleans: el sospechoso está muerto, según autoridades, ¿quién era?)El sospechoso, identificado por el cuerpo armado como "A. M., de 45 años", huyó después del acto. Pero una vez la policía lo rodeó y le ordenó "entregar su arma, se disparó una bala a la cabeza", dijo el jefe de policía Lazar Scepanovic."Intentamos transportarlo a un centro hospitalario, pero sucumbió a las heridas", agregó.El drama empezó hacia las 16H30 GMT, explicó previamente Scepanovic en una rueda de prensa."Tras pelearse con un cliente con el que pasó gran parte del día, y mientras había bebido grandes cantidades de alcohol, se fue a casa, agarró una pistola y mató a cuatro personas", detalló.Después fue "a otros tres lugares donde mató a la familia Martinovic, a un miembro de su propia familia y a dos niños de 10 y 13 años. Intentó matar a otras cuatro personas cuyas vidas ya no corren peligro", continuó Scepanovic.El ministro del Interior, Danilo Saranovic, había informado que el sospechoso "arrebató la vida de al menos diez personas, incluidos dos menores de la familia Vuletic", que es dueña del restaurante mencionado.¿Qué medida tomaron en Montenegro tras el asesinato múltiple?El gobierno decretó tres días de luto en el pequeño país de 630.000 habitantes de la península balcánica.La delincuencia organizada y la corrupción afectan desde hace tiempo a Montenegro, pero la policía afirmó que el tiroteo no fue provocado por "enfrentamientos entre grupos delictivos organizados".Las fuerzas de seguridad instaron a los habitantes a no salir de sus casas.
En Montenegro, Quindío, investigan el caso de dos bebés de diferentes familias que fueron enterrados en un mismo ataúd. >>> También le puede interesar: Dos personas murieron tras explosión de gas en Pereira: "Vimos vecinos ardiendo en llamas"Gloria Patricia Gómez, madre de uno de los niños, le sumó a la tristeza de haber perdido a su bebé la incertidumbre por la investigación que se adelanta luego de que se identificara que, por un error, los restos de su pequeño ya habían sido enterrados con los de otro niño en Montenegro.“No sabía cómo la funeraria, que es Senderos de Paz, se había llevado los dos cuerpos y que mi bebé estaba enterrado en Montenegro ya por la otra familia”, manifestó Gómez.Sobre lo sucedido, la otra familia no se ha referido. Quien sí lo hizo fue la Secretaría de Salud del departamento, que viene investigando el caso para proceder a sancionar a la clínica o a la funeraria, según el resultado de las averiguaciones.Carlos Alberto Gómez Chacón, secretario de Salud del Quindío, explicó que “cuando se hace la exhumación se encuentra que los dos cuerpos están debidamente identificados, están debidamente separados y simplemente se incurrió, digamos, en una situación de error humano, posiblemente, en la entrega de los dos cuerpos y finalmente también dentro de la funeraria, que también entierra los dos cuerpos sin revisar”.Noticias Caracol contactó al área administrativa de la Clínica La Sagrada Familia, que señaló en un mensaje de texto que estaban analizando el caso antes de pronunciarse.También se buscó a la funeraria, la cual no fue posible contactar. Ahora, Gloria Gómez busca justicia para que se aclare el error cometido y se sancione a los responsables de hechos que no se deben repetir.>>>También puede leer: Ecocidio en Boyacá: cientos de frailejones fueron arrasados con tractor en parque Siscunsí
En videos de cámaras de seguridad quedó registrado el momento en que dos sujetos llegaron en una motocicleta al centro del municipio Montenegro, en Quindío, y asesinaron a una comerciante de 24 años identificada como Angélica María Herrera Ósman.>>> Vea más: Condenan a hombre por tres homicidios en Cúcuta, entre los que está el de un líder socialUn sujeto con casco de moto y vestido con sudadera negra se bajó del vehículo e ingresó hasta el establecimiento comercial en el que se encontraba la víctima y le disparó para luego salir corriendo del sitio."Las indagaciones preliminares por parte de Policía Judicial y de Fiscalía General de la Nación indican que la víctima no había tenido ningún tipo de situación referente a amenazas por temas extorsivos o problemas de índice personal, por lo cual, digamos que al momento se desconocen cuál es la motivación. Para aclarar el caso, las autoridades ofrecen hasta $10 millones que faciliten la ubicación de los asesinos de la joven", manifestó el coronel Luis Atuesta, comandante de la Policía de Quindío.De acuerdo con Blu Radio, el asesinato de la comerciante ocurrió a pocas cuadras de la alcaldía del municipio de Montenegro.>>> Le puede interesar: Cae asesino en serie de mujeres: mató a siete y una que sobrevivió lo ayudó a capturar
Al menos 11 personas murieron durante un tiroteo este viernes, 12 de agosto de 2022, en la ciudad de Cetinje, en el centro de Montenegro, uno de los episodios violentos más mortíferos en décadas en el país balcánico.También lea: Reconocido escritor fue apuñalado justo antes de una charla en New York"Once personas murieron hoy en Cetinje", dijo a la prensa la fiscal Andrijana Nastic, que participa en la investigación, agregando que el atacante se encontraba entre los fallecidos."Hay dos niños entre las víctimas", precisó.Un policía confirmó el balance a la AFP, hablando bajo condición de anonimato.El tiroteo se produjo en Cetinje, a unos 36 km al oeste de Podgorica, la capital montenegrina, en el marco de una disputa familiar, de acuerdo con RTCG, la emisora pública de Montenegro.Se trata del incidente con más víctimas mortales en décadas en esta exrepública yugoslava de la costa adriática.Se cree que el asesino fue abatido por un residente local, según la fiscal Nastic, descartando informaciones previas que señalaban a la Policía como autora de su muerte.Otras seis personas resultaron heridas, de las cuales tres se encuentran en estado crítico, según Ljiljana Radulovic, directora del hospital central de Podgorica.Tras el ataque, el primer ministro Dritan Abazovic llamó a la población a ofrecer apoyo a las familias de las víctimas, apuntando que se trataba de un suceso sin precedentes en la historia reciente de Montenegro."Invito a todos los ciudadanos de Montenegro a estar con las familias de las víctimas inocentes", escribió en Telegram.Horas después del ataque, Abazovic declaró tres días de luto en el país.Vea, además: Johnson & Johnson suspenderá la venta de sus talcos para bebé en todo el mundoConmoción Montenegro es famoso por sus pintorescas playas y sus montañas, que atraen cada año a miles de visitantes.Los montenegrinos quedaron conmocionados con la noticia del tiroteo."No puedo creer que esto haya sucedido en Cetinje y Montenegro. No sé que decir, estoy sin palabras", afirmaba un residente local, Milorad Mitrovic, a la radiotelevisión pública.El suceso se produce en plena temporada alta de playa, muy esperada tras dos años de pandemia del COVID-19.Puede ver: ¿Quién es Félix Plasencia, nuevo embajador de Venezuela en Colombia?Con una tasa de desempleo de alrededor del 18 por ciento y un salario mensual promedio de menos de 520 euros (533 dólares), Montenegro cuenta con el atractivo de unos 300 kilómetros de costa azul para aumentar sus ingresos gracias al turismo.Destinos de vacaciones como Budva y Kotor llaman a grandes multitudes, y este último figura en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.El crimen organizado y la corrupción siguen siendo dos de los principales problemas que aquejan al país y que las autoridades se han comprometido a abordar bajo la presión de la Unión Europea.Sin embargo, apenas hay constancia de tiroteos masivos en la nación adriática.
Conéctese con el partido de la Copa del Mundo 2026 entre Argentina y Cabo Verde por los dieciseisavos de final.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha publicado un reporte detallado sobre el comportamiento del clima para el fin de semana del 3 al 5 de julio de 2026, advirtiendo a los colombianos sobre condiciones meteorológicas adversas en gran parte del territorio nacional. Según el Comunicado Especial No. 071, se espera que el viernes 3 de julio sea la jornada con las precipitaciones más severas, afectando especialmente a las regiones Caribe, Andina, Pacífica, Orinoquía y Amazonía.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con el informe oficial, los mayores acumulados de agua se concentrarán hoy en el sur de Córdoba, el occidente de Antioquia y el centro del Chocó. Para los viajeros y residentes de la región Andina, el Ideam señala que departamentos como Santander, Norte de Santander, Cundinamarca y Boyacá presentan una alta probabilidad de lluvias durante la noche. En la capital, Bogotá, el cielo permanecerá mayormente nublado con persistencia de lluvias o lloviznas, particularmente durante el cierre de este viernes.Sábado 4 de julioPara el sábado 4 de julio, el pronóstico indica una disminución gradual de las lluvias a nivel general, aunque la mañana podría verse interrumpida por tormentas eléctricas en sectores de la Amazonía y la Orinoquía. No obstante, durante la tarde y noche, la actividad pluvial se reactivará en el centro y sur de la región Caribe, así como en áreas dispersas de la región Pacífica y Andina. Es importante resaltar que el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina experimentará lluvias de intensidad moderada a fuerte durante este día.Domingo 5 de julioLa situación climática dará un giro el domingo 5 de julio con el ingreso de la onda tropical No. 22. Este fenómeno meteorológico provocará un aumento en la intensidad de las precipitaciones durante la tarde y la noche en el centro y occidente de la región Caribe, así como en el norte de las regiones Andina y Pacífica. Los departamentos de Sucre, Bolívar, Meta y Guaviare deberán estar especialmente alertas ante posibles incrementos importantes de lluvias.Paradójicamente, mientras gran parte del país se moja, algunas zonas enfrentarán una alta sensación térmica. El Ideam advierte que, a pesar de la nubosidad, departamentos como Cesar, Magdalena, Sucre y Bolívar sentirán un calor intenso el domingo. Esta condición de altas temperaturas también se extenderá a Tolima, Huila y diversas zonas del Valle del Magdalena.Ante este panorama, el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres ha emitido recomendaciones críticas. Existe una preocupación mayor por los deslizamientos de tierra, especialmente en departamentos con alerta roja debido a la topografía montañosa. Se aconseja a los conductores transitar preferiblemente durante el día y consultar herramientas como VI@JERO SEGURO o el numeral #767 para conocer el estado de las vías antes de partir.En caso de tormentas eléctricas, el Ideam sugiere buscar refugio seguro, evitar estructuras metálicas altas y no realizar actividades deportivas en áreas abiertas. Además, se recomienda asegurar techos y realizar limpieza de canales para evitar inundaciones domésticas.Finalmente, para quienes visitan zonas rurales o parques naturales, la advertencia es clara respecto a los incendios de cobertura vegetal. Se insta a turistas y caminantes a apagar correctamente las fogatas y evitar dejar residuos de vidrio o químicos que puedan actuar como focos de ignición bajo la radiación solar. Las autoridades locales y bomberos deben mantener activos sus planes de prevención para proteger las áreas de reserva forestal en todo el país.Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
Australia y Egipto se enfrentaron este viernes por un cupo a los octavos de final del Mundial 2026, en un compromiso que se fue a los penaltis tras el 1-1 luego del tiempo reglamentario y la prórroga. Finalmente, el paso a la siguiente ronda en la cita orbital de Estados Unidos, México y Canadá fue para los 'faraones' que vencieron 2-4 a los 'socceroos' desde el punto blanco del penalti. Fue un compromiso en el AT&T Stadium, en Arlington, Texas, bastante parejo, aunque el combinado de Australia fue el que generó constante peligro al pórtico de Egipto custodiado por Mostafa Shobeir. La pelota detenida fue clave para los dirigidos por Tony Popovic. Hay que precisar que fue Egipto el que abrió el marcador en tierras texanas por intermedio de Emam Ashour, al minuto 13, para la euforia de los hinchas egipcios en las tribunas. El empate de Australia, el 1-1, llegó en la segunda parte. Tras un cobro de pelota detenida, y al intentar rechazar el balón, Mohamed Hany terminó enviando el mismo en su propia portería. Luego de la igualdad, los australianos generaron más opciones para ampliar en el tablero, pero el arquero de Egipto, Mostafa Shobeir, se quedó con el balón sin problemas.A su vez, Egipto generó ocasiones, sobre todo en el tiempo de adición del segundo tiempo; no obstante, Patrick Beach, golero de los 'socceroos' tuvo un 'atajadón' que se ganó los vítores de sus espectadores en las tribunas y de sus compañeros en cancha. El juego acabó 1-1 en el tiempo reglamentario; la prórroga estuvo escrita. En el tiempo extra, los seleccionados tuvieron el balón y generaron aproximaciones desde fuera del área, pero sin mayor peligro para los arqueros. Lo que aseguró que el paso a los octavos de final se definió en la popular 'ruleta rusa'. Australia cambió de arquero para los lanzamientos; Mathew Ryan en lugar de Patrick Beach.Así fueron los penaltis: Harry Souttar lo falló para los 'socceroos'. 0-0Mahmoud Saber anotó para Egipto. 1-0Jackson Irvine definió muy bien para Australia. 1-1Ramy Rabia anotó para Egipto. 1-2Awer Mabil anotó para Australia. 2-2Mohamed Salah definió con categoría. 2-3Lucas Herrington pegó la pelota en el palo. 2-3Hossam Abdelmaguid anotó su cobro para Egipto. 2-4
En redes sociales se hizo viral un video en el que se ve a un uniformado de la Dirección de Tránsito de la Policía Nacional, quien abre la puerta de un vehículo particular y, en su interior, se ven dos terneros apretujados en el asiento trasero del vehículo. Mientras que para unos pareció tierno o insólito, esta grabación fue el registro de una actuación que las autoridades de Boyacá hicieron a tiempo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El vehículo fue interceptado en el sector Jardines de la Esperanza, en la vía que comunica a los municipios de Tibasosa y Sogamoso. Si bien la imagen de dos vacas siendo llevadas en un vehículo tan pequeño causó comentarios cómicos, se descubrió que había un tema de fondo preocupante. Y es que, además de ser transportados en condiciones de hacinamiento, las autoridades confirmaron que los semovientes habían sido hurtados de su dueña original.Así lo confirmó el coronel Andrés Vaca, director encargado de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, quien rechazó de manera contundente estos hechos, en representación de la institución. El coronel dijo que esta acción fue posible gracias a la comunicación oportuna por parte de la ciudadanía con la Seccional de Tránsito en Boyacá. Gracias a eso, se capturó a tres presuntos responsables de estos hechos y del hurto de los mamíferos en la vereda Esterillal.La dueña de los bovinos agradeció a los uniformados de la Dirección de Tránsito y a la institución por haber recuperado a sus animales y haber efectuado la detección de los presuntos ladrones de sus terneros, quienes ya están de vuelta en su hogar, después de haber sido transportados en un vehículo con la suficiente capacidad para llevarlos con más espacio.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
Con la llegada del primer fin de semana del mes, la ilusión de miles de colombianos se renueva apostando a los astros. Este viernes 3 de julio de 2026, el tradicional sorteo de Super Astro Sol acapara la atención de los ciudadanos que buscan cambiar su suerte a través de una inversión mínima. Este juego, que combina el azar numérico con el misticismo del zodiaco, se consolida como uno de los pilares del entretenimiento y la esperanza en el territorio nacional.Para la jornada de hoy, los apostadores están a la espera de la caída de las balotas para confirmar si la alineación astral estuvo a su favor.Resultado Super Astro Sol: Viernes 3 de julio de 2026El sorteo, vigilado rigurosamente por las autoridades competentes y delegados oficiales, arrojará sus resultados a las 4:00 p. m. El número ganador quedará registrado a continuación:Número ganador: 3 - 4 - 6 - 0Signo: Géminis¿Cómo jugar y cuánto cuesta el billete?La dinámica del Super Astro Sol destaca por su enorme accesibilidad. El jugador debe elegir un número de cuatro cifras (desde el 0000 hasta el 9999) y vincularlo de forma obligatoria a uno de los 12 signos del zodiaco.Valor de la apuesta: El sistema permite participar con un monto mínimo de $500 pesos y un tope máximo de $10.000 pesos por cada formulario o tiquete.Opciones de juego: Los usuarios pueden diligenciar sus números de la suerte manualmente o solicitar un "automático" en el punto de venta, permitiendo que el sistema arroje una combinación aleatoria.Plan de premiosUna de las grandes ventajas de este juego frente a las loterías tradicionales es su sistema de "contrapartida". El dinero del premio no se reparte entre el total de ganadores de la jornada; cada apostador cobra de manera independiente y proporcional al valor de su billete:4 cifras + signo exacto: Otorga un premio de 42.000 veces el valor apostado.3 cifras + signo exacto: Otorga un premio de 1.000 veces el valor apostado.2 cifras + signo exacto: Otorga un premio de 100 veces el valor apostado.Historia y funcionamiento del Super Astro SolSuper Astro es administrado por Corredor Empresarial S.A. y se encuentra estrictamente regulado por Coljuegos. Desde su irrupción en el mercado colombiano, transformó la manera de jugar el chance al introducir la astrología como un factor determinante. Sin embargo, su impacto va mucho más allá de la emoción en las familias: por mandato legal, un porcentaje muy significativo de los ingresos generados por las apuestas se destina sin intermediarios a la financiación del sistema de salud pública de Colombia, convirtiéndolo en un motor de ayuda social a nivel departamental.¿Qué hacer si me gano el premio para reclamarlo?Si este viernes de julio la suerte decide premiarlo, es vital seguir estos lineamientos para reclamar el dinero con éxito y sin contratiempos:Premios menores: Si la cifra ganada es de baja cuantía, puede acercarse a cualquier punto físico de las redes aliadas (SuperGIROS o Su Red). Solo necesita presentar su documento de identidad y el tiquete original en perfectas condiciones.Premios mayores: Para montos elevados, el ganador tiene la obligación de acudir a las oficinas administrativas principales de la concesión. Deberá entregar el tiquete original sin ninguna enmendadura ni tachadura y adjuntar una fotocopia de su cédula ampliada al 150%.Descuentos de ley: Tenga siempre presente que el Estatuto Tributario en Colombia dicta que a toda ganancia proveniente de juegos de suerte y azar se le debe aplicar un descuento del 20% por concepto de Ganancias Ocasionales, valor que es retenido directamente antes de la entrega del premio.Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.