El abogado de derecha Abelardo de la Espriella juró este viernes como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030, en una ceremonia de investidura celebrada en un auditorio Universitario Santiago de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca (suroeste).
"Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia", dijo De la Espriella, de 48 años, al jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien acto seguido le impuso la banda presidencial para suceder al ahora expresidente Gustavo Petro.
En simultánea, soldados del Ejército dispararon 21 cañonazos de salva con los colores de la bandera colombiana desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, situada en Bogotá, y el ya presidente en ejercicio recibió el saludo afectuoso de su familia y el aplauso de los presentes en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali.
Posteriormente, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, brindó un discurso en el cual entregó un balance del país y las tareas que el nuevo presidente debe enfrentar. “Presidente, usted recibe un país que enfrenta innumerables desafíos, el orden público está perturbado, la inseguridad ciudadana es agobiante, la situación fiscal es crítica, nuestra soberanía energética está comprometida, campean el narcotráfico y la minería criminal, el sistema de salud está devastado y la corrupción se come de noche todo lo que los colombianos producen de día”, detalló.
Más adelante, Henríquez aprovechó para homenajear al exsenador Miguel Uribe Turbay, quien fue atacado el 7 de junio del 2025 y falleció semanas después de una larga lucha. “Hace apenas un año nuestro país volvió a sentir el dolor que produce la violencia política. El magnicidio de mi amigo y copartidario Miguel Uribe Turbay nos recordó, de la manera más cruel, que ninguna diferencia ideológica puede justificar jamás un acto de barbarie”, anotó.
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También mencionó que no se puede olvidar la inmensa enseñanza que dejó esta tragedia. “Que nunca más una idea política valga una vida. Que nunca más la violencia pretenda ocupar el lugar de la palabra”, indicó el senador en momentos cuando las cámaras se fueron con Miguel Uribe Londoño, padre del político asesinado.
Renglón seguido dijo que “Alejandro se quedó sin su papá. El sueño de país por el que trabajaba Miguel, se truncó, y Colombia perdió sin duda a uno de sus mejores hijos”. Aprovechó para nombrar al expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien acudió a la posesión, para decir que “la democracia moderna que nos une debe dejar atrás las artificiales divisiones a las que suele acudirse con el propósito de enfrentarnos”.
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Finalmente, manifestó que esa reflexión tiene más vigencia que nunca porque la democracia no se fortalece cuando desaparecen las diferencias, sino que se fortalece cuando aprendemos a ponerlas al servicio del bien común.
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