Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella son, de acuerdo con encuestas, tres de los aspirantes a la Presidencia que encabezan la intención de voto en Colombia de cara a las elecciones del 2026. De hecho, Cepeda, candidato del Pacto Histórico, retó a los dos contendores nombrados a exponer sus ideas en ese tipo de espacios.
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“Una vez los compromisarios de mi campaña pacten las condiciones de garantías de equidad, vamos a debatir a fondo con la extrema derecha de este país”, dijo Cepeda. A esta propuesta, Paloma Valencia, del Centro Democrático, dijo que está lista para el debate, “así él (Iván Cepeda) quiera acomodarlo y amañarlo para que le vaya bien”.
A renglón seguido también respondió Abelardo de la Espriella, quien llamó a Cepeda a que acepte a que se le “digan las verdades” sobre lo que representa, defiende y de quién es el heredero. “Pon la cara y acepta un debate sin condiciones como corresponde”, agregó.
Los analistas Gabriel Cifuentes y Pedro Viveros coinciden en que los debates son un pilar de la democracia, pero advierten sobre los riesgos de las estrategias políticas actuales. Cifuentes destaca que "los debates son fundamentales; la democracia es en esencia deliberativa", y critica que se intenten imponer condiciones o excluir a candidatos de centro, como Claudia López o Sergio Fajardo.
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“Condicionar los debates no es algo positivo y, por el contrario, pueden minar o afectar el propósito mismo de los debates. Al querer eliminar a los candidatos de centro los únicos que saldrían victoriosos son la izquierda y la derecha porque saben que el centro político es el terreno donde se van a competir esos votos que resultaran fundamentales en primera y, sobre todo, en segunda vuelta”, dijo Cifuentes.
¿Cómo podría ser el debate?
Pedro Viveros interpreta la negativa inicial a debatir como una estrategia política común donde el candidato que va ganando evita el riesgo, aunque advierte que cuando las campañas se estancan, los candidatos reconocen la necesidad de debatir para mostrar su "personaje real" más allá de las redes sociales.
El modelo que se podría trazar para el debate es el estadounidense, en el cual hay un “comité de elecciones presidenciales", donde compromisarios de todos los partidos fijan condiciones técnicas y, de esta manera, se transmite obligatoriamente por todos los canales.
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Cifuentes, por otro lado, subraya la necesidad de una ley que obligue a los candidatos a asistir a por lo menos un debate en primera vuelta y otro en segunda vuelta, calificando la ausencia de debates en las últimas dos elecciones de segunda vuelta como una "deslealtad democrática con el electorado".
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