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Gears of War Reloaded | RESEÑA: Un clásico con nuevo brillo

La saga que definió el género de los shooters en tercera persona regresa con un lavado de cara que mezcla nostalgia, mejoras técnicas y algunas limitaciones que lo dejan entre dos generaciones.

Gears of War Reloaded | RESEÑA
Gears of War Reloaded | RESEÑA
Cortesía: Xbox

Gears of War: Reloaded es, en esencia, una nueva remasterización del primer juego de la saga, aquella entrega que en 2006 marcó un antes y un después en la forma de concebir los shooters en tercera persona. Para muchos, fue el nacimiento de una obsesión con el “coberturas y disparos” que definió a toda una generación de jugadores de Xbox 360. Ahora, casi veinte años después, la franquicia da el salto a nuevas plataformas, incluyendo PlayStation 5, y busca presentarse como una puerta de entrada tanto para los nostálgicos como para quienes nunca habían tocado un Gears.

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El problema es que Reloaded, aunque luce mejor y corre de forma estable, también evidencia que sus cimientos pertenecen a otra época. La campaña se siente tan directa y limitada como siempre, y aunque su gameplay sigue siendo sólido y adictivo, el paso del tiempo se nota en varios apartados.

Una historia de sangre, acero y silencios

La narrativa de Reloaded conserva intacto el estilo del primer Gears of War: una trama sencilla, más sugerida que contada, que introduce a Marcus Fenix, un soldado de la COG recién liberado de prisión por su amigo Dom Santiago. La misión es clara: detener a la Horda Locust y usar el resonador para mapear sus túneles, preparando el terreno para el ataque con la Lightmass Bomb.

Marcus Fenix
Marcus Fenix
Cortesía: Xbox

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Lo interesante es cómo, pese a tener personajes icónicos como Marcus, Dom, Cole o Baird, el guion apenas se toma el tiempo para profundizar en ellos. Muchos detalles importantes –como la desaparición de la esposa de Dom, la relación con Adam Fenix o la existencia de figuras como General RAAM– se mencionan de pasada o directamente se ignoran, dejando huecos narrativos que solo se entendieron con las secuelas.

Este enfoque minimalista convierte al juego en un producto raro para los nuevos jugadores: es entretenido y claro en su objetivo, pero también deja la sensación de ser apenas un prólogo de algo mucho más grande. Para quienes vivimos el auge de la saga, esos silencios funcionan como guiños a lo que vendría; para los recién llegados, puede sentirse incompleto.

Jugabilidad: el poder de las coberturas

Si hay un legado que Gears nunca perdió, es el de su jugabilidad. Reloaded sigue siendo un cover shooter en el que la regla es simple: si no usas las coberturas, mueres. Cada enfrentamiento es un rompecabezas en el que flanquear, avanzar por los pasillos y controlar las posiciones se convierte en la clave de la victoria.

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Las armas mantienen su esencia: el Lancer con su motosierra sigue siendo la estrella, acompañado del brutal Gnasher, el preciso Longshot y algunas variantes clásicas. La variedad no es enorme y los enemigos tampoco son demasiado diferentes entre sí, pero el diseño de encuentros logra mantener la tensión constante.

Eso sí, los controles conservan parte de esa rigidez propia de 2006. El famoso “roadie run” sigue siendo espectacular, pero también algo torpe; girar a Marcus puede sentirse como manejar un tanque, y en dificultades altas la lentitud puede costar vidas innecesarias. Para veteranos, esto es parte del encanto; para nuevos jugadores, puede resultar frustrante.

El multijugador: pura esencia Gears

El Versus es, quizá, la parte más emblemática de Gears of War, y Reloaded lo conserva casi intacto. Los mapas siguen siendo pequeños, con armas poderosas colocadas en puntos estratégicos y enfrentamientos intensos que premian la agresividad y el dominio del movimiento.

Enemigos
Enemigos
Cortesía: Xbox

El Gnasher vuelve a ser el rey, y dominarlo implica entender a la perfección las coberturas, el deslizamiento y la sincronización de disparos. Ganar un duelo de escopetas puede ser tan frustrante como glorioso, y eso es lo que convierte al multijugador de Gears en una experiencia única frente a otros shooters modernos.

Reloaded incluye modos clásicos como Team Deathmatch, King of the Hill y variantes como 2v2 Gnasher Execution o One Shot One Kill. No hay progresión elaborada ni sistemas de monetización agresivos: solo experiencia, nivel y partidas intensas. Es casi un viaje en el tiempo, lo cual resulta refrescante, aunque también puede limitar su atractivo en una era dominada por shooters con temporadas, skins y recompensas constantes.

Apartado técnico: un

Salto visual
Salto visual
Cortesía: Xbox

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con límites

Visualmente, Reloaded luce bien. El salto a 4K con 60fps estables (y soporte para 120fps) le da fluidez y detalle a un juego que ya era potente en su momento. La iluminación y el HDR logran que los escenarios, antes dominados por tonos grises, ganen algo de color y contraste, sobre todo en misiones nocturnas con el peligroso acecho de los Kryll.

Las armaduras de los COG y los modelos de personajes se ven mejor definidos, y los efectos de partículas y sangre siguen siendo un sello de identidad. Sin embargo, no todo brilla igual: muchos fondos parecen apenas retocados, y las cinemáticas, con frame rate más bajo, desentonan frente a la suavidad del gameplay.

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El sonido, por otro lado, es más irregular. Las voces principales mantienen su fuerza, pero los NPCs secundarios y algunos diálogos se sienten desfasados. La banda sonora, más discreta que en entregas posteriores, cumple, pero no logra levantar la épica de las batallas.

Una nota positiva está en el aprovechamiento del control de PlayStation 5: los gatillos adaptativos y la vibración háptica logran transmitir sensaciones únicas al disparar, recargar o usar la motosierra del Lancer. Es un detalle pequeño, pero que acerca Reloaded al estándar actual.

Comparaciones y contexto

En 2006, Gears of War fue revolucionario. Su sistema de coberturas influyó en títulos como Uncharted, The Division o incluso Mass Effect. Hoy, Reloaded no sorprende de la misma manera, pero sí recuerda por qué fue tan influyente.

Frente a remakes recientes como Resident Evil 4 Remake o Dead Space, Reloaded queda corto. No reimagina ni moderniza la experiencia, solo la pule. Para veteranos, esto es suficiente; para quienes esperan un salto radical, puede ser decepcionante.

Conclusión:

Gears of War: Reloaded es, en definitiva, un homenaje a un clásico que marcó a toda una generación de jugadores. Su campaña sigue siendo sólida, su multijugador conserva la magia y técnicamente ofrece una experiencia estable y agradable. Sin embargo, también arrastra los problemas de su origen: controles pesados, narrativa fragmentada y un contenido que se siente incompleto frente a lo que vino después.

Para los fans de siempre, Reloaded es un reencuentro entrañable. Para quienes nunca jugaron Gears, puede ser una buena introducción, pero también una experiencia limitada al no tener acceso a las secuelas en PlayStation.

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No es un remake que revolucione ni un relanzamiento que expanda la saga, sino un recordatorio de lo que hizo grande a Gears en su momento. Una pieza de historia que, con sus fortalezas y defectos, sigue siendo divertida de jugar casi dos décadas después.

Calificación Gears of War: Reloaded
Calificación Gears of War: Reloaded
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