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God of War: Sons of Sparta | RESEÑA: Un origen en 2D que divide

Un experimento inesperado que explora la juventud de Kratos en formato metroidvania 2D, con aciertos narrativos claros, pero decisiones jugables que no siempre están a la altura del nombre que carga.

God of War: Sons of Sparta | RESEÑA
God of War: Sons of Sparta | RESEÑA
Cortesía: PlayStation

Cuando Sony decidió anunciar y lanzar el mismo día God of War: Sons of Sparta durante un PlayStation State of Play, la reacción inicial fue, como mínimo, de sorpresa. No solo por el formato —un juego 2D de estilo metroidvania en pixel art— sino porque se trataba de una franquicia que hoy se asocia casi exclusivamente con superproducciones narrativas, cámaras cinematográficas y combates espectaculares en 3D.

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Desarrollado por Mega Cat Studio y publicado por Sony Santa Monica, Sons of Sparta se presenta como un “passion project”: una obra más contenida, con menor presupuesto, enfocada en explorar el pasado de Kratos desde una perspectiva distinta. Y esa intención se siente desde el primer minuto… para bien y para mal.

Un Kratos joven, una historia más íntima

Narrativamente, el juego se sitúa en la juventud de Kratos, mucho antes de convertirse en el Fantasma de Esparta que todos conocemos. Aquí lo vemos como un guerrero disciplinado, casi académico en su forma de entender los códigos espartanos, acompañado por su hermano Deimos. El detonante de la historia es un combate inicial contra un cíclope, evento que pone en duda la palabra de ambos hermanos y da pie a una investigación que los llevará a recorrer distintos escenarios del mundo griego.

Uno de los mayores aciertos del juego es la estructura narrativa: la historia es contada por el Kratos adulto, quien le relata estos eventos a su hija Calliope. Este recurso no solo añade contexto emocional, sino que permite un constante choque moral entre lo que Kratos fue y lo que intenta enseñar. Calliope cuestiona sus decisiones, sus contradicciones, y lo obliga a reflexionar sobre la ética de sus actos pasados.

Un Kratos joven
Un Kratos joven
Cortesía: PlayStation

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La presencia del actor original Terrence C. Carson como narrador es, sin exagerar, uno de los pilares que sostienen la experiencia. Su voz le da peso, solemnidad y coherencia a una historia que, sin ese componente, probablemente se sentiría mucho más liviana.

Combate: lento al inicio, estratégico al final

Uno de los puntos más polémicos del juego es su sistema de combate. Sons of Sparta rompe de frente con la expectativa clásica de God of War: aquí no hay caos inmediato, ni combos extensos, ni sensación de poder desde el arranque. Por el contrario, las primeras horas se sienten torpes, incluso frustrantes.

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El combate es deliberadamente lento y táctico, más cercano a una lectura constante de patrones que al button-mashing. Los enemigos utilizan ataques codificados por colores:

  • Azul: bloquear
  • Rojo: esquivar
  • Amarillo: parar
  • Morado: huir sin opciones defensivas

En dificultad normal, estos patrones se aprenden rápido y pueden explotarse con facilidad. De hecho, es posible “romper” ciertos encuentros usando el escenario o el comportamiento pasivo de algunos enemigos. Sin embargo, en dificultades más altas el juego presenta un pico de dificultad abrupto, especialmente en ciertos jefes que marcan un antes y un después en la experiencia.

A partir de ese punto, el combate mejora notablemente. Kratos empieza a desbloquear habilidades que permiten generar orbes de salud o magia, administrar recursos y encadenar ataques más vistosos. El problema es que el juego se demora demasiado en llegar ahí, y no todo jugador va a tener la paciencia de esperar a que el sistema muestre su verdadero potencial.

Exploración y progresión: lo mejor del juego

Donde Sons of Sparta realmente brilla es en su diseño de exploración. Como buen metroidvania, el mapa se va abriendo poco a poco, incentivando el backtracking y la curiosidad. Nuevas habilidades no solo sirven para el combate, sino para acceder a zonas previamente inaccesibles, resolver acertijos sencillos y descubrir secretos.

Exploración y progresión
Exploración y progresión
Cortesía: PlayStation

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El juego hace algo muy bien: te entrega una habilidad nueva y, casi de inmediato, te hace recordar todos esos lugares donde “algo faltaba”. Esa sensación de “ah, aquí era” funciona, engancha y genera sesiones de juego largas casi sin darte cuenta.

Eso sí, no todo es perfecto. La introducción lenta de mecánicas también afecta la exploración. En más de una ocasión cuesta diferenciar si un obstáculo es un puzzle legítimo o simplemente una zona a la que aún no deberías llegar. Esa confusión rompe un poco el ritmo y puede generar frustración innecesaria.

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Diseño conservador y jefes poco memorables

Aunque el juego cumple con las reglas del género, rara vez se sale del libreto. Los jefes, en particular, son uno de los aspectos más flojos: carecen de mecánicas memorables y se sienten más como extensiones de enemigos normales con más vida que como enfrentamientos realmente épicos.

El progreso en algunas zonas también se siente artificialmente alargado mediante la necesidad de recolectar orbes o mejorar estadísticas, más que por retos creativos. Todo funciona, sí, pero pocas cosas sorprenden. Es un juego correcto, bien hecho, pero excesivamente seguro.

Apartado visual: pixel art con identidad discutible

Visualmente, Sons of Sparta apuesta por un estilo pixel art retro que, en papel, suena interesante para un God of War alternativo. En ejecución, el resultado es mixto. Los escenarios son amplios y transmiten escala, pero la paleta de colores apagada, dominada por tonos marrones y grises, termina volviendo muchos entornos visualmente planos.

Las animaciones, especialmente al inicio, son básicas. La ausencia de ejecuciones llamativas o remates espectaculares se siente como una oportunidad perdida, incluso entendiendo que se trata de un Kratos joven. Tanto él como Deimos tienen diseños funcionales, pero poco memorables, y cuesta imaginar que un jugador nuevo se enamore del personaje solo con esta representación.

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Sonido y actuación: nivel AAA en un juego pequeño

Si hay un apartado donde el juego realmente se luce, es el sonoro. Todo está completamente doblado, y eso marca una diferencia enorme. La música combina arreglos épicos con un enfoque más contenido, acompañando bien tanto los momentos de acción como los narrativos.

 nivel AAA en un juego pequeño
nivel AAA en un juego pequeño
Cortesía: PlayStation

La actuación de voz eleva escenas que, de otra forma, pasarían sin pena ni gloria. Es el elemento que más claramente transmite que, pese a su escala reducida, Sons of Sparta sigue siendo parte de una franquicia grande.

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Rendimiento y presentación en PlayStation 5

En términos técnicos, el juego corre de forma impecable en PlayStation 5. No hay caídas de rendimiento, los tiempos de carga son prácticamente inexistentes y la experiencia es estable de principio a fin. Se nota que el alcance del proyecto permitió pulir bien este aspecto.

Sin embargo, ese buen rendimiento también deja en evidencia el presupuesto limitado en otros frentes. El diseño escalonado de contenido y la sensación de que “lo mejor está guardado para el final” refuerzan la idea de un proyecto más pequeño vendido a precio premium, algo que cuesta justificar del todo.

¿Para quién es realmente Sons of Sparta?

God of War: Sons of Sparta es un juego que se disfruta más si ya eres fan de la saga. El peso emocional de la historia, los guiños al lore y la curiosidad por el pasado de Kratos funcionan mucho mejor si conoces lo que viene después.

Para jugadores nuevos, en cambio, el título puede sentirse plano, conservador y poco representativo de lo que hace especial a God of War. Como metroidvania, cumple sin destacar. Como juego de God of War, deja la sensación de que pudo —y debió— arriesgar más.

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Conclusión

God of War: Sons of Sparta es un experimento honesto, bien intencionado y ejecutado con cariño, pero también es un recordatorio de que el nombre God of War pesa mucho. Tiene una narrativa interesante, un uso inteligente de la voz y una progresión que mejora con el tiempo, pero arranca lento, es visualmente discreto y demasiado conservador en su diseño.

Es un buen juego.
Pero para God of War, “bueno” sabe a poco.

Calificación God of War: Sons of Sparta
Calificación God of War: Sons of Sparta
VolkGames

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