Un tigrillo, u ocelote joven, fue avistado en un jardín infantil de la localidad de Suba, en el norte de Bogotá a finales del mes de mayo. La presencia de este felino silvestre fue notificada a través de un reporte ciudadano que dio inicio a un operativo para rescatar al animal sin causarle daños.
Las labores desempeñadas por un equipo de 17 personas de la Secretaría de Ambiente, la Policía Ambiental y la ONG Panthera Colombia duraron más de 16 horas, en las que procuraron extraer al animal del lugar sin causarle daño alguno y posteriormente trasladarlo al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre del Distrito. Cerca de las 4:00 a. m. de este 27 de mayo, el felino fue finalmente rescatado a través de un plan de rescate especializado en manejo de felinos, que requirió cebos para atraer al joven animal.
¿Cómo llegó el tigrillo hasta Bogotá?
Según la entidad distrital, este animal habría sido víctima de tráfico ilegal de fauna y por esa razón habría terminado en la capital; muy lejos de su hábitat natural. “Este caso nos muestra el daño que causa el tráfico ilegal de fauna silvestre: un animal que debía estar en su ecosistema terminó en el patio de un jardín infantil, en un entorno que no era seguro ni para él ni para la comunidad educativa. El mensaje es claro: los animales silvestres no son mascotas y no deben estar en la ciudad. El responsable no es el animal; el responsable es quien lo sacó de su hábitat: ¡vamos a encontrar a este responsable!”, dijo la secretaria de Ambiente, Adriana Soto.
Las grabaciones obtenidas por la Secretaría mostraron el comportamiento del animal, que fue definido como tranquilo y poco evasivo a la presencia humana, “características asociadas a posibles procesos de amansamiento”.
La funcionaria también recordó a la ciudadanía que ante la presencia de fauna silvestre no se debe intentar capturar, manipular, alimentar, ahuyentar ni hacerle daño al animal. “Debe reportar de inmediato a las autoridades. Proteger a la gente también significa proteger al animal y actuar con responsabilidad”, recalcó Soto durante su intervención.
El tigrillo permanece en un reciento especializado bajo observación y atención veterinaria, con el objetivo de iniciar la valoración respectiva de su estado de salud, confirmar su especia, edad, condiciones y su región de origen para así garantizar un retorno seguro a su ecosistema.
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La alcaldía Galán ha recuperado, a corte de abril de 2026, 12.835 animales vivos; de ellos, 1.270 fueron víctimas del tráfico ilegal, muchos de ellos provenientes de departamentos como Bolívar, Cesar, Magdalena, Cundinamarca, Meta, Tolima y Atlántico.
Las personas que extraigan animales silvestres para tenerlos de mascota o comercializar partes de su cuerpo incurren en un delito que está contemplado en los artículos 328 y 328A del Código Penal colombiano. Quienes tengan esta conducta podrían recibir penas de hasta 11 años de prisión y multas de hasta 76.000 millones de pesos.
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María Paula Rodríguez Rozo
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