Lo que inició como una diligencia cotidiana de compras en el sector de Paloquemao, de Bogotá, terminó convertida en una denuncia penal que pone bajo la lupa los protocolos de seguridad de uno de los complejos comerciales más concurridos de la capital: el Mall Plaza NQS. Una ciudadana y clienta de este lugar denunció haber sido víctima de un hurto dentro de las instalaciones. La mujer, acorde con su testimonio, reveló una cadena de negligencias y posibles delitos de falsedad que ya están en manos de las autoridades distritales.
Así fueron los hechos al interior del centro comercial
El incidente ocurrió el pasado 3 de marzo. Según relata Irma Gutiérrez, la víctima, esta se encontraba realizando compras de materiales de hogar y se desplazaba por el pasillo principal que conecta las tiendas ancla IKEA y Homecenter. En un momento de descuido, mientras maniobraba con los objetos adquiridos, fue interceptada por delincuentes bajo la modalidad de "cosquilleo".
"Yo iba saliendo de Homecenter, tenía un tarro de pintura en la mano y me guardé el celular en el bolsillo para verificar que estuviera bien cerrado. En ese transcurso, mientras caminaba, me sacan el dispositivo", explicó la víctima en su testimonio. Gutiérrez asegura que no tardó más de un minuto en percatarse de la ausencia de su teléfono. De inmediato, acudió al punto de información y solicitó el apoyo del personal de seguridad privada del centro comercial. Sin embargo, en lugar de encontrar una red de apoyo técnica, se topó con la primera de muchas barreras: la persunta negativa rotunda a revisar las cámaras de seguridad.
La situación escaló rápidamente. La víctima logró contactar al Gaula y a la Policía Nacional, quienes hicieron presencia en el centro comercial. Gracias a la tecnología de rastreo, el dispositivo emitía una señal de ubicación en tiempo real. Los uniformados y la afectada se dirigieron al punto exacto donde el GPS indicaba que estaba el celular, rodeado de una multitud de personas.
A pesar de tener a los sospechosos a pocos metros, la captura fue imposible. La administración del Mall Plaza NQS se mantuvo firme en no facilitar las grabaciones de manera inmediata, un recurso vital para que la Policía pudiera identificar plenamente quién de los presentes tenía el equipo en su poder. "Teníamos la ubicación, estábamos con el Gaula y muchos uniformados, pero como el centro comercial no facilitó las cámaras, no tenían la posibilidad de identificar a los sospechosos", lamentó Gutiérrez.
Víctima denuncia presuntas identidades falsas
El punto de quiebre de este caso no es solo el hurto, sino lo que Marla Gutiérrez descubrió al intentar dejar una constancia legal del hecho. Al exigir que se salvaguardaran los videos de ese día para una futura investigación judicial, fue atendida por una funcionaria. La sorpresa fue mayúscula cuando, al verificar los datos del documento de queja firmado por la empleada, se constató una supuesta irregularidad técnica y legal profunda: la cédula utilizada para firmar el recibido pertenece a una persona fallecida.
"Es una cédula completamente falsa, registrada como de una persona que ya murió", denunció la víctima. Este hallazgo sugiere que los protocolos internos de contratación o de atención al cliente del Mall Plaza NQS podrían estar seriamente comprometidos, permitiendo que personal use identidades fraudulentas para eludir responsabilidades legales.
Reacción de las autoridades y del centro comercial
Ante la presión mediática y la gravedad de las acusaciones, el Mall Plaza NQS emitió un comunicado oficial en el que asegura estar "a disposición de las autoridades" para lo que se requiera, y que ya inició con los correspondientes procedimientos. La Secretaría de Seguridad de Bogotá ha tomado cartas en el asunto, calificando la situación como una falla crítica en los protocolos de seguridad. Se ha programado una reunión formal con las directivas del complejo comercial para que expliquen la ayuda brindada en la identificación de delincuentes y la presunta negligencia reportada. Desde la alcaldía se enfatiza que la colaboración de los privados es fundamental para la seguridad ciudadana.
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Marla Gutiérrez ha advertido que su caso no quedará en una simple queja de redes sociales. Motivada por la sospecha de que su situación no es un hecho aislado, la ciudadana busca emprender acciones legales no solo por el robo de su pertenencia, sino por la presunta falsedad documental detectada en el trámite administrativo del centro comercial.
Este caso reabre el debate sobre la responsabilidad civil de los centros comerciales en Bogotá y la transparencia de las empresas de seguridad que operan en su interior. Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad exige respuestas claras sobre quiénes están detrás de los mostradores de atención al cliente y por qué se ocultó evidencia fílmica que pudo terminar en capturas efectivas.
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Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
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EDITADO POR JULIÁN CAMILO SANDOVAL