El Gobierno colombiano suspendió por seis días, entre el 14 y el 19 de junio, las operaciones militares y policiales contra la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), un brazo de las disidencias de las FARC, con la que negocia la paz, faltando una semana para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo.
¿Qué implica la decisión del Gobierno?
La decisión, según un decreto con fecha del 13 de junio pero publicado este lunes por la Presidencia, fue tomada con el objetivo de que al menos 100 miembros de la disidencia se desplacen "hacia la Zona de Ubicación Temporal (ZUT)", la zona de paz ubicada en el departamento sureño del Putumayo con la intención de seguir avanzando en las conversaciones de paz con ese grupo en específico.
Estas zonas fueron creadas por el Gobierno como parte de su política de 'paz total' para que los miembros de los grupos armados se trasladen allí, se desarmen y comiencen su tránsito a la vida civil.
El jefe de la delegación del Gobierno en los diálogos con el CNEB, Armando Novoa, aseguró en abril pasado, tras el séptimo ciclo de negociaciones, que estaban cerrando los detalles para que los miembros de este grupo armado ingresaran a la ZUT de Putumayo, como parte de lo acordado.
En ese sentido, el Gobierno ordenó en el decreto la creación de un Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) para la implementación y funcionamiento de la ZUT, que estará integrada por el ejecutivo, el CNEB y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos (MAPP/OEA).
¿Cómo ha sido el diálogo con las disidencias?
En abril pasado, el CNEB perpetró ataques en el departamento de Nariño (suroeste), que dejaron tres militares muertos y cuatro niños heridos, tras lo cual la disidencia de las FARC ratificó su compromiso de "no planear ni conducir acciones ofensivas en contra de la fuerza pública, incluido el uso de drones".
La CNEB reúne a los Comandos de Frontera y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico que, ante la decisión de la Segunda Marquetalia, otra disidencia de las FARC, de abandonar las negociaciones de paz se separaron de ese grupo.
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Justamente a los Comandos de Frontera también se les atribuyó el 9 de mayo del año pasado un ataque que dejó doce muertos, entre ellos once militares, y un herido en la Amazonía ecuatoriana, aunque ese grupo armado negó ser el autor de ese hecho. Tras esos señalamientos de las autoridades ecuatorianas, la presión sobre las negociaciones de paz que el Gobierno colombiano adelanta con ese grupo creció.
Precisamente, como parte de las negociaciones de paz con el Gobierno fueron destruidas en octubre pasado 3,8 toneladas de material de guerra de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano en el departamento de Putumayo, fronterizo con Perú y Ecuador.
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*Con información de EFE