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Esta sería la estrategia de Rusia para reclutar colombianos y enviarlos a la guerra con Ucrania

Se trata de hombres sin experiencia militar a quienes les prometen buenos salarios e, incluso, puestos que finalmente no ocupan porque son enviados a la primera línea de una guerra ajena tan pronto aterrizan en Moscú. Noticias Caracol habló con las familias de algunos desaparecidos y un grupo de connacionales que sobrevivió al rendirse en el frente de batalla.

Esta sería la estrategia de Rusia para reclutar colombianos y enviarlos a la guerra con Ucrania
Captura de pantalla

Desde que comenzó la guerra de Ucrania, miles de colombianos se enlistaron para luchar como mercenarios en el ejército de ese país. De lo que poco se habla es que, en el último año, los connacionales también comenzaron a ser reclutados, pero para pelear en el lado del bando invasor, el ejército de Rusia. A la fecha no hay una cifra oficial de cuántos han sido enlistados, tampoco de cuántos están desaparecidos, la única información disponible sobre el número de ciudadanos en Rusia se conoce por las denuncias de las familias, que insisten en que decenas de jóvenes sin experiencia militar son enviados al frente de guerra como carne de cañón, incluso, enfrentándose con los coterráneos que están en el bando de Ucrania.

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Bajo promesas de salarios millonarios y una vida mejor, decenas de jóvenes están siendo enviados al frente de batalla como carne de cañón, enfrentándose a condiciones infrahumanas y a una muerte casi segura. Quienes han sobrevivido, no pueden borrar de su memoria el doloroso final de sus compañeros. (Lea también: )

El engaño de una vida mejor

Para muchos, el anzuelo es puramente económico. Jairo Orozco, quien estuvo a punto de viajar junto a su hermano Óscar, relata cómo las redes operan en el corazón de Bogotá. "Recibo una llamada de mi hermano, me dice: ‘Mira, conseguí un contacto para prestar el servicio y me dicen que no vas a hacer nada, relajado, como tú eres cocinero, allá te van a poner a cocinar’", contó el colombiano.

La oferta es tentadora para cualquier persona en situación de vulnerabilidad: un bono de 35.000 dólares (unos 110 millones de pesos) y un salario mensual de 3.500 dólares, además de la promesa de la ciudadanía rusa para el combatiente y su familia tras seis meses de servicio. Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde una operación clandestina que utiliza hoteles y apartamentos. Uno de los sectores usados inicialmente fue Fontibón, donde los reclutas fueron escondidos antes de emprender la ruta con escalas que pasa por Brasil, Dubái o la India para evadir los controles migratorios. “Éramos aproximadamente como unas 60 personas que estábamos en esa casa escondidas, no podíamos hacer bulla, era en el barrio Fontibón, un apartamento de cinco pisos, no podíamos hacer bulla porque nos tenían ahí escondidos”, describió Jairo.

"Una carnicería total"

La realidad en el campo de batalla dista mucho de las promesas de "cocina" o "seguridad". Sonia León, hermana de Jamilton León, un colombiano que aterrizó en Rusia en marzo de 2026, describe la situación como un auténtico "infierno". Jamilton, antes de desaparecer, envió videos desgarradores: “Esto es una mierda total, muertos y muertos por lado y lado. Aquí voy, solo, solo físicamente porque me respalda mi señor Jesucristo”.

Sonia relata con crudeza lo que su hermano le contaba: "A ellos los llevan a un campo minado, totalmente minado, y aparte de que el campo es minado estaba asediado por drones... muchos cayeron en minas donde les destrozaron las piernas... no hay evacuación, ellos mueren desangrados". La mujer es tajante al definir la situación de los compatriotas: “Eso es una carnicería, esa es la palabra”.

Ilya Nuzov, director de la sección de Europa del Este y Asia Central de la Federación Internacional de Derechos Humanos, dice que Rusia está empleando una táctica “sumamente peligrosa” conocida como "ataques de carne". "Básicamente, el recluta será enviado en una sola dirección para identificar las posiciones ucranianas, pero no va a regresar porque las probabilidades de que sobreviva son prácticamente nulas", explica Nuzov, señalando que Rusia necesita reemplazar entre 30.000 y 40.000 efectivos, “entre muertos y heridos en el campo de batalla. Por lo tanto, para reemplazar esas pérdidas era necesario reclutar cada vez a más personas”. (Lea también: Único colombiano nominado al Óscar 2026 por narrar la muerte de su amigo en la guerra de Ucrania)

Redes de reclutamiento: empresa de papel

Las investigaciones señalan a una entidad denominada Jaguar Consultoría (que luego cambió su nombre a Compañía Los Osos) como una de las principales responsables del reclutamiento en Colombia. La Unidad Investigativa de Noticias Caracol pudo corroborar que esta es una empresa de papel que utiliza redes sociales para “cazar” a hombres aptos. Reclutadores como Joiner Quintero y Miguel Peña han sido identificados por las familias como los encargados de convencer a los colombianos, incluso asegurando que trabajan directamente para el Estado Mayor ruso.

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Denys Sultanhaliiev, investigador de Truth Hounds, explica que Colombia es un objetivo estratégico por tres razones: “La primera es que Colombia es un caso bastante único debido a la enorme cantidad de personas con experiencia militar y paramilitar, consecuencia de los conflictos que el país ha vivido durante las últimas décadas. La segunda razón es económica. Pero también existe una tercera razón: el gobierno colombiano no está oponiendo una resistencia activa a lo que está ocurriendo”.

La rendición como única esperanza

En medio de la tragedia, algunos han logrado sobrevivir mediante la rendición. Recientemente, un video grabado por un dron mostró a cinco colombianos entregándose a las fuerzas ucranianas con banderas blancas improvisadas. Entre ellos estaba Kevin Caicedo, de 24 años, quien aterrizó en Moscú sin experiencia militar alguna y terminó en el frente en menos de dos semanas.

Leonel Julio, otro de los sobrevivientes, narró el horror de las misiones: "Te tiran a una misión prácticamente suicida... estos están matando a todo el mundo... aquí nos trajeron a que nos mataran". Leonel decidió rendirse tras enterarse de que su hermano Diego había sido capturado y su vida fue respetada por los ucranianos. Hoy, su padre Francisco Julio, desde Apartadó, en Antioquia, vive con la incertidumbre de no saber cuándo volverán a verlos, aunque agradece que al menos estén vivos en un centro de detención. Además, el pasado 21 de julio la familia recibió una buena noticia cuando vio que los medios ucranianos reseñaron el encuentro de los hermanos. El abrazo fue un centro de detención para prisioneros de guerra en Ucrania. (Lea también: Incertidumbre de familias de mercenarios colombianos desaparecidos en Ucrania: "Nadie nos da razón")

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Mientras tanto, la Embajada de Rusia en Colombia niega cualquier vínculo con estas redes, a pesar de que los contratos firmados por los colombianos -con sellos oficiales del Ministerio de Defensa ruso y nombres de oficiales como el mayor Vladimir Lomakin- cuentan una historia muy diferente. Nuzov explica que “es un reclutamiento depredador porque Rusia está, esencialmente, cazando a cualquier persona físicamente apta que esté dispuesta a firmar un contrato con el Ministerio de Defensa para ir a combatir en Ucrania”.

En los documentos, se observan los logos y sellos de fuerzas armadas del Ministerio de Defensa ruso. En un contrato, por ejemplo, se especifica el cargo que uno de los reclutados tendrá dentro de las fuerzas armadas para el puesto militar: tirador. En otro contrato queda claro el compromiso que adquieren los colombianos con los rusos: "Servir desinteresadamente al pueblo de la Federación de Rusia, defender con valentía y destreza a la Federación de Rusia".

La Fiscalía General de la Nación ya avanza en una investigación preliminar tras recibir casi un centenar de denuncias de familias que, como la de Sonia León o Jairo Orozco, hoy buscan desesperadamente respuestas sobre sus seres queridos desaparecidos en una guerra ajena.

UNIDAD INVESTIGATIVA DE NOTICIAS CARACOL

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