El oriente del departamento del Cauca vive una dura jornada tras los violentos choques entre las comunidades indígenas Misak y Nasa. Lo que comenzó como un desacuerdo histórico por la propiedad de la tierra en el municipio de Silvia, escaló a una batalla que ha dejado, hasta el momento, un saldo trágico de seis personas fallecidas y al menos 105 heridos. La situación generó conmoción, evidenciando las heridas abiertas por la tenencia del territorio en las zonas rurales de Colombia.
La raíz de este conflicto se halla en la pugna por el control de aproximadamente 800 hectáreas de terreno en sectores estratégicos como Pillotó. Según los reportes oficiales, la comunidad Misak ha manifestado su rotundo rechazo y ha protestado frente al otorgamiento de títulos de propiedad que la Autoridad Nacional de Tierras ha realizado recientemente a favor de los indígenas Nasa. Los Misak sostienen firmemente que estos territorios les pertenecen por derecho ancestral e histórico, una posición que choca frontalmente con las nuevas titulaciones legales que hoy ostentan sus vecinos.
"En estos hechos fue asesinado una autoridad del pueblo misak, situación que condenamos profundamente por constituir una grave afectación contra la vida, la autoridad ancestral, la autonomía y la pervivencia de nuestros pueblos indígenas", indicaron los comuneros misak en un comunicado. "Estamos tratando de que esta vaina no crezca, pero ya se salió de las manos. Como gobernador, trato de controlar a la gente, pero está muy resentida por la expropiación a nuestros comuneros. Es muy difícil controlar los ánimos", aseguró el gobernador del cabildo nasa, Edinson Pacho.
La violencia estalló con inusitada fuerza en sectores rurales conocidos como Pitayó y Punto Verde. En medio de la angustia y el caos, los habitantes presenciaron cómo miembros de ambos pueblos se enfrentaron de manera encarnizada utilizando piedras, palos, machetes y, de forma alarmante, artefactos explosivos. Testimonios desgarradores recogidos en el lugar describen escenas de terror: "Nos van a matar... nos están atacando los de Pitayó", gritaban algunos comuneros mientras veían arder motocicletas y viviendas en los puntos de mayor tensión.
La gravedad de la situación se vio exacerbada por las graves infracciones cometidas contra la misión médica. Una autoridad de salud en la zona informó que el ingreso de las ambulancias no fue permitido inicialmente, lo que impidió socorrer a los heridos en el momento más crítico de la batalla. "Hemos tenido más de 100 personas heridas, de las cuales el 65% han sido remitidas, pero lo más grave fueron las infracciones con la misión médica porque no podíamos avanzar", señalaron las fuentes oficiales. Los lesionados han sido trasladados de urgencia a centros asistenciales en Popayán, Cali, Jambaló, Santander de Quilichao y el casco urbano de Silvia.
Ante la magnitud de la crisis, el Gobierno Nacional ordenó el despliegue inmediato de unidades de la Vigésima Novena Brigada del Ejército Nacional para intentar controlar los enfrentamientos y retomar el orden en el área rural. El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, se desplazó a la ciudad de Popayán para coordinar las operaciones y evaluar el impacto de esta tragedia.
Publicidad
"Tuvimos que entrar como fuerza pública desde tempranas horas con un único objetivo: proteger la vida, acompañar a las comunidades y evitar que sigan confrontándose", declaró el ministro Sánchez. El alto funcionario también lanzó una advertencia preocupante: se sospecha que detrás de estos enfrentamientos existen estructuras criminales e intereses políticos relacionados con las campañas electorales que buscan instrumentalizar la necesidad de tierra de los pueblos indígenas.
A pesar de que hoy reina una tensa calma en Silvia, el temor a nuevos choques persiste entre la población. El ministro Sánchez confirmó que el diálogo es la única salida y descartó la implementación de un toque de queda por el momento. Se ha anunciado que el próximo lunes el presidente Gustavo Petro abrirá una mesa de negociación directa con los líderes Misak y Nasa en la capital del país, buscando una solución definitiva que evite más derramamiento de sangre. Como bien sentenció el jefe de la cartera de Defensa al referirse a la crisis: "La sangre lo único que trae es la desgracia a la tierra".
Publicidad
MATEO MEDINA ESCOBAR
NOTICIAS CARACOL