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¿Qué hay detrás de la emergencia por lluvias en Córdoba y qué tiene que ver la represa de Urrá?

Cerca de 43.000 familias han resultado damnificadas por las lluvias en Córdoba y 24 de los 30 municipios del departamento se han visto afectados. Especialistas hablan sobre las razones técnicas y medioambientales.

Inundaciones en Córdoba.
Inundaciones en Córdoba.
Colprensa

La difícil situación que vive Córdoba tiene que ver con la creciente de ríos como el Sinú y el San Jorge, pero también con el agua que se represa en la hidroeléctrica de Urrá. Según el Gobierno, cerca de 43.000 familias han resultado damnificadas por las lluvias en Córdoba y 24 de los 30 municipios del departamento se han visto afectados, principalmente por la crecida del río Sinú, cuyo caudal se agrandó por lluvias atípicas asociadas a frentes fríos que alcanzaron el sur del mar Caribe. El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, aseguró esta semana que la emergencia "no tiene precedentes en la historia del departamento".

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Pero, ¿qué hay detrás? Noticias Caracol habló con especialistas sobre las explicaciones técnicas y académicas del medio ambiente en esta zona del país. Detrás de esta emergencia sin precedentes, explican, hay tres variables que impulsaron a gran escala el nivel de inundación y desastre. Todo comienza en el punto de nacimiento de los ríos Sinú y San Jorge, ubicados en el Nudo de Paramillo o la zona conocida como la fábrica de agua en la parte alta de la cordillera, y que desembocaban directamente en las ciénagas ubicadas en la zona baja del departamento, ecosistemas naturalmente inundables.

"Anteriormente, cuando llovía mucho el río y el exceso de agua se repartían y cuando bajaba y dejaba de llover en las montañas, es exceso de agua. En la ciénaga, se devolvía al río, sino hasta que llegaba a la desembocad duran en Caribe", explica Jorge Escobar, director del Instituto Javeriano del Agua, de la Universidad Javeriana.

¿Pero entonces qué pasó con el flujo de agua cuando se construyó la represa de Urrá? Hace unas décadas se construyó Urrá y esa dinámica natural se trunca, pues la hidroeléctrica fue construida con fines eléctricos, eso quiere decir que la prioridad es la generación de energía. Esa naturaleza de agua entre el río y la ciénaga se rompió, según expertos, y al tener el nivel del embalse más bajo hubiera podido represar dos días de lluvia. Ahora, como estaba más alto, solo pudo mediodía de lluvia y en el momento en el que nivel del agua llega la cuota máxima del embalse, pues "básicamente lo que entra es igual a lo que sale y ya el envase no regula nada".

El territorio cambió, y la población se asentó en estas ciénagas que hoy están completamente inundadas, y que antes de que llegaran las inusuales lluvias eran usadas como territorio fértil para la ganadería. "Como ya no se inunda tanto el territorio empiezan a construir y a utilizar y comprar más vacas, más ganado, meterlo en zonas donde ya no se inunda tanto después una que otra inundación sucede y construye diques para evitar que esa agua entre", afirma Escobar.

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El panorama históricamente ya era poco favorable para las comunidades, por los asentamientos en zonas que no debían habitarse, los niveles de agua del embalse que superaron los límites permitidos, según la Anla. Y se le sumó el paso de un fenómeno ambiental que sorprendió con intensas lluvias, cuando se suponía que la temporada sería seca.

"El frente frío bajó hasta casi la costa del Golfo de México en los Estados Unidos entonces ese frente frío que sucedió la semana pasada y que se estacionó sobre esta masa continental estuvo modificando los patrones normales de vientos y de corrientes en el Caribe y produjo que las lluvias excepcionales sobre nuestro país", señala el profesor Juan Diego Giraldo, de la Universidad Javeriana.

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Un coctel de circunstancias ambientales y territoriales que terminó en un colapso total de la operación del embalse que se alimenta principalmente de los ríos, y de un suelo que no resistió la oleada de lluvias.

"Debemos respetar la dinámica del sistema, no puede ser que piense que como tengo mucho dinero, hago un dique muy grande y entonces controlo mi terreno. Esa agua que iba a estar ahí va a afectar a otra persona. Pensemos en términos de cuenca, organicémosnos entre todos los que tenemos la tierra, pero teniendo en cuenta que el agua convive con nosotros", afirma Giraldo.

La situación de Córdoba, para los académicos, debe encencender alarmas a futuro. Ante estos fenómenoss ambientales, dicen, se dede actuar con rapidez y reorganizar territorios y pensar en medidas presupuestales que ayuden a mitigar tragedias de esta magnitud.

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