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Arranca 2026 y, justo cuando el calendario escolar se pone en marcha, el bolsillo siente el golpe de cuadernos, uniformes, textos y conectividad. En este escenario, los bonos y kits escolares de las cajas de compensación familiar se convierten en un alivio para hogares afiliados, porque permiten cubrir parte de los gastos de inicio de clases y, en algunos casos, extender el apoyo a servicios educativos complementarios.
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Las cajas mantienen ayudas específicas, con valores y condiciones que dependen de la entidad, el rango de ingresos del afiliado, la edad del beneficiario y el registro de la cuota monetaria, y que se redimen en puntos aliados o mediante tarjetas y códigos digitales habilitados por cada caja.
Tres actores centrales para Bogotá y Cundinamarca —Compensar, Colsubsidio y Cafam— abrieron sus programas escolares para el primer trimestre, con certificados, bonos y combos que tienen reglas claras de elegibilidad y ventanas precisas de redención. La recomendación práctica es revisar la afiliación y la categoría, verificar la condición de beneficiario de la cuota monetaria y consultar en los portales oficiales el estado del subsidio antes de acercarse a tiendas o puntos de entrega, porque cada caja administra sus listas y avisos de forma independiente.
Compensar mantiene para 2026 un apoyo escolar dirigido a trabajadores afiliados con ingresos de hasta cuatro salarios mínimos, que tengan a cargo hijos o hermanos huérfanos entre 6 y 18 años, beneficiarios de la cuota monetaria y oficialmente matriculados en primaria o secundaria. La entidad confirma que el subsidio no se entrega en efectivo: se carga en la tarjeta Compensar o en la billetera asociada, y se usa en comercios aliados o en la feria escolar de enero.
Compensar señala que el valor del bono es de $105.000. Si el menor aparece como receptor de cuota monetaria y está en edad y escolarizado, el saldo se activa y se notifica por los canales habituales de Compensar. Para aprovecharlo, el afiliado debe estar al día y dentro del umbral de ingresos. Luego, la caja cruza la información del beneficiario y activa el saldo escolar. A partir de ahí, el uso es directo en los aliados autorizados, con la misma tarjeta que sirve para otros servicios del ecosistema Compensar.
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Recuerde que el beneficio es exclusivamente educativo: está diseñado para útiles, uniformes, textos y servicios vinculados al aprendizaje, y no admite redenciones fuera de esas categorías. Tenga encuenta la vigencia del saldo y el riesgo de perderlo si no se usa dentro del período definido por la caja, que suele ser el ciclo escolar del año en curso. En enero, la feria escolar funciona como punto de encuentro y redención ágil, con la tarjeta como medio de pago.
Compensar explicó los requisitos por edad: los menores de 6 a 11 años suelen recibir la asignación sin exigir certificado; de 12 a 18 años, la constancia de matrícula es el comprobante que debe presentar.
Colsubsidio estructuró su subsidio escolar de 2026 como un bono digital y presencial de $90.000 por estudiante dentro del rango de edad de primaria, y con redención en tiendas Ara y puntos Éxito autorizados en la región. La entidad explica que la asignación se hace sobre la base de los beneficiarios de la cuota monetaria, sin necesidad de diligenciar formularios extensos, y que la notificación llega por mensajes y canales propios una vez queda disponible. El bono se usa en una sola compra y en categorías educativas, y se activa presentando la tarjeta de afiliación o generando un código QR desde la app Mi Colsubsidio.
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La ventana de uso, según la pauta que Colsubsidio maneja cada año, se concentra entre enero y marzo, con la idea de apuntalar el regreso a clases con una compra organizada y verificada en caja. Los artículos elegibles abarcan útiles, uniformes, algunas opciones de tecnología básica y conectividad, e incluso cursos de idiomas ofrecidos por aliados, según lo que la caja incluye como categorías admitidas en el momento de la redención.
Cafam se mueve con un programa en especie denominado “Combo Escolar”, dirigido a niños entre 6 y 12 años que figuran como beneficiarios con pago de cuota monetaria en noviembre del año previo y cuyos padres están afiliados en categorías A o B, con ingresos dentro del límite de cuatro salarios mínimos. El combo incluye un kit físico con morral, cartuchera, cuadernos, lápices y elementos básicos de la lista escolar, con entrega en centros de servicio y almacenes autorizados durante la ventana de enero a marzo.
La caja aclara que no es dinero; es un apoyo que se activa en la tarjeta integral Cafam, física o virtual, según el caso, y que se reclama en puntos habilitados con validación de afiliación, documento y, si aplica, confirmación de matrícula. La clave está en cumplir los cortes de fecha —afiliación activa al 30 de noviembre y pago de cuota en ese mismo período—, porque de ese cruce depende que el sistema lo habilite para el nuevo ciclo escolar.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
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