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Noticias Caracol El rastro Capítulos Así trabaja El Rastro hace 15 años: los secretos de las investigaciones y de las mentes criminales

Así trabaja El Rastro hace 15 años: los secretos de las investigaciones y de las mentes criminales

Conocer el móvil del crimen, cómo opera la mente de un asesino, la ruta de la investigación y los perturbadores testimonios de los criminales han sido las claves del éxito del programa El Rastro. ¿Qué hay detrás de estos casos?

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El programa El Rastro, de Caracol Televisión, cumple 15 años al aire. Desde su primera emisión en octubre de 2011, la producción ha documentado más de 160 capítulos enfocados en resolver expedientes judiciales de crímenes reales que parecían destinados al olvido o a la impunidad.

Los reporteros, realizadores y presentadores de El Rastro explican las metodologías, los retos éticos y la estructura técnica que ejecutan para reconstruir las historias criminales y responder a las dos preguntas fundamentales de su trabajo: cómo y por qué se realiza El Rastro.

La respuesta a las víctimas

La razón de ser de la producción radica en brindar respuestas a las familias afectadas por la violencia y rendir un homenaje a las víctimas de los delitos. “Creo que hay dos palabras que pueden definir lo que significa El Rastro y para mí son compromiso y respeto; compromiso con una audiencia que es muy fiel a un formato y respeto por las víctimas, porque sabemos que contamos historias muy duras”, comenta Laura Hincapié.

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Asimismo, el equipo destaca que el tratamiento de los expedientes busca generar una sensación de reparación frente a la percepción de impunidad. “Como El Rastro es un caso cerrado, donde al final siempre hay una captura y siempre hay una persona metida en la cárcel, esto produce una sensación entre mucha gente en Colombia (...) produce una satisfacción. Al final la justicia prevalece (...) gracias a la justicia el perpetrador del crimen está en la cárcel”, subraya Manuel Teodoro, director del programa.

La investigación periodística no se limita al registro judicial de la noticia, sino que indaga en el contexto personal y familiar de los involucrados. "Cada persona es una historia y detrás de ellos hay una familia, una familia que hay que respetar, una familia que hay que honrar y muchas veces los programas se convierten en un homenaje para las víctimas”, dice el periodista Carlos Raigoso.

El móvil del crimen

Dentro de la estructura narrativa de El Rastro, el hallazgo del móvil —el motivo invisible detrás de la tragedia— constituye el eje central de cada entrega.

Al abordar el motivo, los periodistas investigan dinámicas complejas como celos patológicos, ambiciones económicas, cobros de seguros de vida o intenciones de venganza. Sobre este aspecto, los reporteros indican que “el por qué es quizá el principal reto que tenemos cada vez que contamos una historia en El Rastro [...] porque allí uno puede explorar muchísimo los antecedentes de la historia y el perfil de las víctimas”, enfatiza Hincapié.

Cómo opera la mente criminal

El segundo eje fundamental en la elaboración de los capítulos es la inmersión en la conducta del agresor. A través de la consulta con psicólogos forenses y perfiladores criminales, el programa analiza la frialdad psicopática, la manipulación y la ausencia de remordimiento en los victimarios. “Nuestra tarea es poder entender qué pasó, qué hay detrás de este criminal, qué hay en su cabeza y por qué cometió este hecho”, señala Wendy Heredia.

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Durante la edición de los capítulos, el lenguaje no verbal de los sospechosos es sometido a peritaje. Los análisis forenses expuestos en el programa revelan cómo los criminales intentan simular aflicción durante los interrogatorios o entrevistas.

"Hay señales que uno detecta cuando una persona puede ser violenta o puede terminar en un crimen. Esa es la parte que evidencia que la realidad es otra, la realidad es cruda, es difícil y que hay gente que no le interesa, que no tiene valores y simplemente quitarle la vida a alguien es su diario", revela Juan Carlos Villani.

La ruta de la investigación

Para dar respuesta a la pregunta de cómo se construye El Rastro, el equipo resalta el trabajo conjunto con la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y los peritos de criminalística. Las piezas periodísticas dependen del rastreo técnico en las escenas del crimen, el análisis de muestras biológicas, la trayectoria de disparos y el cruce de antenas celulares.

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El equipo define a las autoridades de campo como el sostén de la narrativa: “Tal vez son los personajes más importantes, porque son quienes nos entregan toda la información para poder contar y entender una historia. Los investigadores son como la columna vertebral [...] ellos nos van diciendo hacia dónde ir”.

Cara a cara con criminales

El proceso de producción concluye frecuentemente en los centros carcelarios, donde los reporteros realizan entrevistas cara a cara con los condenados o procesados. Este escenario representa uno de los momentos de mayor exigencia profesional para los periodistas debido a la carga emocional previa. Diego Guauque reconoce que "hay criminales muy inteligentes, muy astutos que casi siempre están estudiando en qué momento van a cometer ese delito y cómo van a tratar ellos de limpiar esa escena del crimen para que no los capturen".

“Uno de los principales retos que tenemos los reporteros de El Rastro es sentarnos al frente de un asesino [...] sobre todo porque además ya hemos entrevistado a las víctimas, entonces inevitablemente hay una carga emocional y una conexión con esas personas que sufrieron”, indica Laura Hincapié.

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En las prisiones, los periodistas contrastan las evidencias científicas recopiladas en los expedientes con las declaraciones de los prisioneros, gestionando escenarios que van desde la confesión detallada hasta la negación absoluta y el cinismo frente a los cargos.

La periodista Diana Comas señala enfáticamente que con El Rastro “el televidente, la familia (de la víctima) encuentra respuestas que de pronto antes desconocía. Muchas veces queda ese sin sabor de por qué, qué fue lo que pasó, y cuando logramos encontrar y engranar todos esos elementos, es cuando llegamos a tener un rastro finalmente exitoso y que a la televisión colombiana le ha agradado mucho”.

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