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Cada inicio de año, en muchas regiones de América Latina, reaparece una práctica que despierta curiosidad y debate: las cabañuelas. Se trata de un método tradicional que pretende anticipar el comportamiento del clima durante todo el año observando los primeros días de enero. Aunque no tiene respaldo científico, sigue siendo parte del imaginario popular y de la conversación cotidiana en zonas rurales y urbanas. En Colombia, esta costumbre se mantiene viva en departamentos como Boyacá, Santander y Nariño, donde agricultores y familias la usan como referencia para planificar cultivos, viajes y hasta celebraciones.
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El interés por las cabañuelas no es menor. En tiempos donde la información meteorológica está al alcance de un clic, ¿por qué persiste esta práctica? La respuesta está en la mezcla de tradición, experiencia empírica y transmisión cultural. Las cabañuelas no compiten con la ciencia, pero sí representan un vínculo con saberes ancestrales que buscan interpretar señales naturales.
Según el diccionario de la Real Academia Española, las cabañuelas son un método popular para pronosticar el clima del año basándose en la observación de los primeros días de enero. Su origen se remonta a prácticas agrícolas en España y América, donde campesinos relacionaban patrones atmosféricos con ciclos anuales. La idea central es simple: cada día de enero representa un mes del año, y las variaciones de temperatura, nubosidad, lluvia o viento se interpretan como señales para ese mes.
En Colombia, esta tradición llegó con la colonización y se adaptó a las condiciones locales. Aunque no existe un registro oficial de su inicio en el país, se sabe que ha sido transmitida oralmente por generaciones. Hoy, más que una herramienta de predicción, se considera parte del folclor y la cultura campesina.
El cálculo de las cabañuelas sigue un esquema que parece sencillo, pero que requiere atención diaria durante enero. El método tradicional asigna los primeros doce días del mes a los doce meses del año en orden: el 1 de enero corresponde a enero, el 2 a febrero, y así sucesivamente hasta el 12, que representa diciembre.
Luego viene la segunda fase: del 13 al 24 de enero se repite el ciclo, pero en sentido inverso. El día 13 refleja diciembre, el 14 noviembre, y así hasta llegar al 24, que vuelve a enero. Finalmente, los días 25 al 30 se dividen en franjas horarias para afinar el pronóstico, y el 31 se considera un resumen general del año. Durante cada jornada se observan elementos como nubosidad, lluvias, dirección del viento y temperatura relativa.
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Por ejemplo, si el 3 de enero amanece soleado y sin lluvias, se interpreta que marzo será seco. Si el 14 de enero llueve, se asume que noviembre tendrá precipitaciones. Este sistema se basa en analogías y en la idea de que la naturaleza ofrece señales cíclicas que pueden leerse en un periodo corto.
Las cabañuelas no se apoyan en modelos meteorológicos, datos satelitales ni análisis estadísticos. Son una práctica empírica que depende de observaciones locales y que no considera variables globales como corrientes oceánicas, fenómenos como El Niño o La Niña, ni la dinámica atmosférica compleja.
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La ciencia del clima trabaja con modelos que integran millones de datos y que proyectan escenarios basados en física, química y matemáticas. Las cabañuelas, en cambio, se basan en correlaciones percibidas y en la memoria colectiva. Esto no significa que carezcan de valor cultural, pero sí que no pueden sustituir los pronósticos oficiales.
El IDEAM emitió un comunicado especial para el fin de semana del 2 al 4 de enero de 2026. Se prevé un aumento en la nubosidad y las precipitaciones en varias regiones:
Se estima un incremento general de la nubosidad, con lluvias en zonas como César, Magdalena, Bolívar, Córdoba occidental, Antioquia, Norte de Santander occidental, Cundinamarca, Caldas, Risaralda, Quindío, Huila sur, Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Meta sur, Caquetá, entre otras regiones. Lluvias ligeras también podrían presentarse en Atlántico sur, Sucre, Tolima, Casanare, Vichada y Guainía. En el archipiélago de San Andrés se esperan precipitaciones esporádicas.
El cielo estará generalmente nublado a mayormente nublado. Se espera disminución en las lluvias en la región Pacífica y Amazonía. Sin embargo, mostrará aumento de lluvias en regiones Caribe y Andina, especialmente en departamentos como Córdoba, Bolívar, Cesar, Sucre, Magdalena, Antioquia, Santander, Norte de Santander, Cundinamarca, Chocó, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, Eje Cafetero, Casanare, Meta y Putumayo. En el archipiélago, predominará un clima seco.
Se prevé que la intensificación del viento del chorro (jet) de bajo nivel en la Orinoquía ayudará a disminuir lluvias en esa región y en Amazonía, aunque podrían mantenerse en Amazonas, occidente de Caquetá y Putumayo. Las lluvias más intensas se concentrarán en cesar, Córdoba, Bolívar, Sucre, Magdalena, Chocó, Cauca, Nariño, Antioquia, Santander, Norte de Santander, Tolima y Cundinamarca. San Andrés, Providencia y Santa Catalina seguirán con condiciones secas.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
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