Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote sección ESTILO DE VIDA Noticias Caracol 2025 DK

¿Cómo es vivir no con uno ni dos, sino cuatro perros adoptados? Solo uno fue planeado

Ghost, Simba, Toby y Amarela encontraron en Mafe y Fabio un amor incondicional. La mayoría sufrió abandono y maltrato, pero encontraron en esta pareja un hogar que quiere “darles la vida más feliz y más bonita” mientras vivan.

La nueva vida de cuatro perros adoptados y rescatados por una pareja
En la foto: Ghost y Toby en el piso, Amarela y Simba en el sofá -
Cortesía María Fernanda Figueroa

Tener una mascota no es solo una decisión temporal. María Fernanda Figueroa, psicóloga y defensora de derechos humanos, recalca que un animal “no es un juguete, no es como, ‘ay, tan bonito, lo voy a tener y no sé, mañana me voy del país y entonces el perro se queda’”.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

“Lo primero y lo más importante antes de tenerlo es entender que es una responsabilidad que es para toda la vida”, afirma, subrayando que quien tiene una mascota deber ser consciente de que se va a hacer responsable de ella “hasta el día en que se muera. No importa lo que pase porque ellos confían plenamente en uno y dependen de uno”.

Y lo compara con tener un hijo: “Es pasar la noche con ellos, que si están enfermos uno pasa la noche poniéndoles pañitos, con los medicamentos, el veterinario. Es el mismo cuidado que a la larga termina uno teniendo con un hijo pequeño o con un viejito. Ellos son parte de la familia y cuando uno tiene hijos es lo mismo. Los niños chiquitos también se enferman, también a veces traen problemas, entonces es como entender que si uno quiere una familia también tiene que querer las partes no tan chéveres de tenerlo”.

Y con esa convicción y seguridad es que ella y su pareja decidieron darles un hogar a cuatro perritos, aunque solo el primero fue planeado y los otros tres llegaron a sus vidas por casualidad o, tal vez, el destino. (Lea también: ¿Perro o gato? Este es el tipo de mascota que debe elegir según su estilo de vida y casa)

La mamá de Ghost fue rescatada de la calle cuando estaba embarazada

En 2021, Mafe, como la llaman sus amigos, decidió compartir su vida con su pareja y al hacerlo tenía claro que quería tener un perro.

“Yo dije ‘hay que adoptar un perrito’, y me puse a buscar en ese momento; yo quería un cachorro y busqué de pronto quién tenía perritos en adopción. Encontramos un chico de Ciudad Latina, eso queda como por Soacha, que había encontrado una perrita en la calle en embarazo y la recogió para atenderle al parto, pero ya estaba dando en adopción a los perritos. Entonces nosotros lo escogimos a él, fuimos hasta allá; él a cambio del perrito lo único que nos pidió fue una bolsa de comida para seguir alimentando a la mamita de él mientras encontraba quién la adoptara y nos quedamos con el perrito”, relató.

Publicidad

Fue el único planeado”, comentó, y reconoció que al comienzo no fue fácil tener a Ghost porque siendo aún cachorro “en la casa de mis suegros se comió las patas del comedor, el sofá… de chiquitos fueron niños”, refiriéndose a los otros perritos que llegaron a su vida sin pensarlo. “Ya se ajuiciaron, ya son señores”, dijo.

Simba, el primero que no fue planeado

Prácticamente Ghost fue el que llevó a este otro criollo a su nuevo hogar. Mafe contó que “en el parque donde vivíamos, él (Ghost) jugaba con un perrito aparentemente de la calle, entonces nosotros nos dimos cuenta de que el perrito no tenía familia, se llevaba muy bien con Ghost, pero ya eran más grandecitos, tenían como tal vez un año”.

“Yo me fui acercando a él y cada que yo salía, él se me iba detrás. Iba a coger el alimentador y él se me iba detrás. Y yo un día dije ‘ay no, pobrecito’. Entonces yo lo entré a la casa. Él ya no fue planeado. De hecho, mi esposo era ‘¿cómo vamos a tener otro perro?’, y yo decía ‘¿cómo lo vamos a dejar en la calle?’. Y así fue como llegó Simba. Él sí de una vez se dio cuenta de que yo tenía intenciones de adoptarlo y el mismo día que yo lo llamé Simba, él entendió que ese era su nombre”, recordó con cariño.

Publicidad

Este nuevo miembro de la familia se ha convertido en uno de los más apegados a su manada. (Lea también: Jornada de adopción de perros y gatos este 22 de febrero en Biblioteca Virgilio Barco de Bogotá)

Toby fue rescatado “en medio de la lluvia”

El tercero miembro de la manada llegó a las vidas de Mafe y Fabio en temporada de lluvias.

Ella recuerda que era “más chiquito” que sus otros perros, “se veía más cachorro. Toby tenía meses, unos 6 meses, así que se veía bien pequeño. Y él estaba en la calle también y nosotros pasábamos y cada que uno se le iba a acercar, él se tiraba al piso y se ponía con la pancita hacia arriba, pero no era de consentido, sino como más de miedo”.

Sin embargo, un día en que ellos regresaban a su casa vieron al perrito “en medio de la lluvia, él estaba súper mojado, temblaba de frío y lo mismo, yo dije ‘a él toca entrarlo’”.

Como sabía que con dos perros la carga era pesada, Mafe intentó darlo en adopción, pero “las personas que lo tenían no se hicieron responsables de él. Varias veces me llamaron que era que se les había perdido porque lo dejaban amarrado en un poste. Ya él estaba sin comida. Y cuando hubo una campaña de esterilización a la que ya había inscrito a Ghost, (Simba ya estaba esterilizado), yo dije ‘a Toby también toca llevarlo’”, narró.

Publicidad

Los supuestos dueños llevaron al cachorro para esterilizarlo, pero después de la cirugía y entender que Toby no recibía el cuidado que merecía “nos lo quedamos. Ahí ya teníamos los tres”, dijo Mafe. Así llegaron tres hijos ‘perrhijos’ a este hogar en 2021. Sin embargo, faltaba la consentida de la casa, que tuvo una vida demasiado dolorosa.

La nueva vida de cuatro perros adoptados y rescatados por una pareja
Cortesía María Fernanda Figueroa

A Amarela la usaron solo para tener crías y luego la abandonaron

También llamada con cariño Amatista, esta perrita labradora encontró su nuevo hogar en 2022. “Fue más complicado porque yo ya había empezado la maestría, entonces yo ya estaba a ras de tiempo”, reconoció Mafe.

Publicidad

Sin embargo, un día vio a esa perrita “que se veía viejita, ella tenía las patas heridas, ensangrentadas, estaba como botando leche, se notaba que había tenido perritos y como estaba en celo… iba atravesándose una avenida en pleno hora pico, como con tres perros detrás. Mi pareja fue a guardar los perros y nos fuimos los dos a buscarla y cuando la encontramos la trajimos a la casa, la bañamos y después de ese baño ella durmió como 14 horas seguidas”, rememoró.

“Me di cuenta de que tenía leche, yo le saqué como lo que tenía para que no le fuera a generar problemas o mastitis. Y al día siguiente, cuando la vi mejor, traté de darla en adopción, pero lo mismo, la persona que yo misma fui la llevé en Transmilenio hasta Chapinero, a donde la iban a tener, a los tres días me la devolvió. Yo dije ‘no voy a hacerle el mal a la perrita’, entonces ahí decidimos quedárnosla. Y ahí ya tuvimos los cuatro. Con idea de no tener más y ya no podemos tener más”.

Cuando fue revisada en la veterinaria, a Mafe y a Fabio les dijeron que “a la perrita la tenían para sacarle crías y vender. Uno que ve el dolor de ellos y que ve también la mejoría cuando consiguen una familia, realmente está muy mal pensar que uno los tiene solamente como para pasarla bien y luego deshacerse de ellos”.

Sin embargo, el cuidado de ella, que creen tiene unos 12 años o 14 años, “ha sido el más difícil al punto que uno sacrifica sueño. Es como tener un bebé, es igual; ella a veces llora todas las noches porque tiene demencia senil, entonces se le cruzan los tiempos. Por ejemplo, a las 3 de la mañana se levanta a ladrar y claramente no deja dormir; tampoco tiene control de esfínteres, a veces se hace chichí dormida y orina el sofá, se orina ella toda, entonces toca estarla lavando, estarla limpiando; vive con mucha sed porque además tiene daño renal, entonces toca estarle dando agua; como es ciega se estrella con las cosas, entonces con ella realmente es difícil y muy duro, el cuidado de ella es muy duro. Uno a veces sale y cuando llega ella está ladrando hartísimo, todos los vecinos piensan que es un perro que está solo todo el día, pese a que no sea así, pero como ella ladra y entonces es difícil”, comentó Mafe.

“Uno asume tenerlos para toda la vida y brindarles calidad de vida”

Mafe es enfática en decir que “nunca” se ha arrepentido de tener a estos cuatro perros. “Para mí ellos son como mis hijos”, sostiene.

Publicidad

Y aunque reconoce que “uno no los puede rescatar a todos, porque en la calle sobre todo hay muchos perritos en condiciones horribles y también las fundaciones que se dedican a rescatar perros muchas veces están apretadas de dinero”, ella está dispuesta a darle a su actual manada todo lo que pueda. (Lea también: ¿Quiere tener una mascota, pero no sabe si está listo? Estos tips le ayudarán a aclarar dudas)

Tener cuatro perros nada más son 400, 500 mil pesos mensuales en alimentación”, pero de todas formas “quiero darles a los que tengo ahora la vida más feliz, más bonita, y ya cuando ellos se vayan muriendo, si luego se da la oportunidad de adoptar a otros o de pronto adoptar a un gatito, yo me siento con ganas de eso”, dice. (Lea también: ¿Puede pedir licencia remunerada por luto si muere su mascota? Fallo abre puerta a esta posibilidad)

Publicidad

Sabe que con su actual familia “uno asume el tiempo, y no solamente el tiempo de tenerlos para toda la vida, sino el tiempo para brindarles calidad de vida. Entonces, que si me toca levantarme más temprano para sacarlo, pues ni modo, toca levantarse más temprano; que si toca pagar plata y ahorrar un poquito más en el viaje porque toca pagar guardería, pues ni modo, toca pagar la guardería. Y así mismo en las cosas de la casa. Tener el espacio para ellos, sus platos de comida limpios porque toca estar lavando platos de perros más o menos cada dos días para que ellos no vayan a tener enfermedades; tenerles la camita, de modo que si ellos quieren dormir con uno, está bien, pero si no, pues igual tienen un espacio. Y a ellos acá se les tiene una caja llena de juguetes, porque uno entiende que tiene que ir a trabajar, uno tiene que salir, uno no puede estar con ellos todo el tiempo, pero si se quedan en la casa, que tengan todo: tengan comida, tengan agua, tengan juguetes”.

Por ahora solo tiene clara una cosa: no tener más perros por ahora y brindarles a los que llegaron a su vida todo el amor y cuidado que la vida le permita.

POR SANDRA SORIANO SORIANO
COORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL
smsorian@caracoltv.com.co

Relacionados

Publicidad

Publicidad

Publicidad