En el 67% de los hogares colombianos (es decir, 4,4 millones de familias) hay una mascota, según cifras del Dane, la cual ha subido ya que en 2020 se reportaba un 48%. De estas, un 49% tiene perro y un 38% tiene gato. Algunos conviven con las dos especies.
Solo en Bogotá, en el 65,8% de casas hay canes y en el 43,7% hay felinos.
El aumento de familias multiespecie contrasta con la disminución de natalidad en Colombia, ya que el Departamento Nacional de Estadística también reportó en 2025 el descenso de nacimientos: a corte al 31 de julio hubo 243.870, mientras que en 2024 fueron 261.029, una reducción del 6,6%. (Lea también: "Un hijo me cortaría las alas": las razones que dan jóvenes en Colombia para no ser papás)
Y a medida que crece el deseo de las familias o solteros que sueñan con tener una mascota en sus vidas, surge la inquietud de saber cuál es mejor de acuerdo con las necesidades emocionales y laborales de cada persona.
Recursos económicos, un factor fundamental
De acuerdo con la firma Euromonitor, en 2026 las familias podrían invertir hasta 6,1 billones de pesos en sus mascotas. Por otra parte, Kantar Ibope Media ha señalado que el 28% de los dueños gasta un promedio mensual de entre $190.000 a $374.000 y un 17% destina entre $560.000 y $745.000, cifras citadas en un informe publicado por Expopet.
Ya sea perro o gato, en ambos casos se requiere una estabilidad económica no solo para brindar alimentación y cuidados especiales, también para emergencias médicas o enfermedades que puede presentar la mascota, incluso, desde cachorra.
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Héctor Carmona, educador canino y experto en comportamiento, sugiere hacer “cuentas de qué tipo de comida le voy a dar, cuánto me puede salir la comida al mes, una visita al veterinario al menos siquiera cada seis meses, cuánto puede valer una consulta veterinaria” y “no es que tenga que tener millones, pero tener de dónde voy a sacar si de pronto mi mascota se enferma, una urgencia, tener al menos una tarjeta de crédito que me vaya a ayudar cuando mi mascota se enferme porque ahí también hay muchas personas que desisten cuando el animal sale muy enfermo, también saber que es un ser vivo y que al igual que un ser vivo podría salir más enfermo que otros”.
En su caso, como educador canino, dice que “hay perritos que desde muy jóvenes empiezan a sufrir de algunas enfermedades que van a ser para toda la vida. Y ahí pensar en que tengo que lidiar con eso es complejo”. (Lea también: ¿Quiere tener una mascota, pero no sabe si está listo? Estos tips le ayudarán a aclarar dudas)
Lo que conlleva elegir a un perro
El experto dice que tener este tipo de mascota puede ser “un poco más difícil” porque “muchas veces también las personas pretenden que los perritos estén en un espacio muy reducido”.
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Por eso recomienda que el can “tenga un espacio y por decir algo, ‘esta va a ser tu habitación’. Pero no quiere decir que el perro no pueda ocupar otros espacios”. Expresa que hay “personas que deciden hacer un cuarto para el perro exclusivo, yo lo he hecho, me parece genial, pero habrá personas que no tienen tanto espacio, pero puedo adaptar un pedacito, puedo adaptar un espacio y eso va a ser muy bueno por muchas cosas” porque “habrá perros que de pronto no les vaya muy bien con las visitas, habrá perros que de pronto no les vaya muy bien con los domiciliarios, habrá perros que de pronto no les vaya muy bien cuando yo tenga una reunión familiar, habrá perros que no manejen muy bien algunas situaciones, entonces si yo ya acostumbré de entrada a mi perro a estar en ese espacio de una forma segura y tranquila, yo lo llamo cuarto de regulación emocional, entonces cuando vaya a tener ese tipo de situaciones que son normales, mi perro puede estar tranquilo en ese espacio, lo sabe manejar y yo puedo estar con la visita con la reunión puedo recibir al técnico, puedo recibir el domicilio y mi perro va a estar tranquilo”.
“Es más, cuando hay truenos, cuando hay lluvia, cuando hay pólvora, muchos perros buscan refugio. Si tú ya le has enseñado que hay un sitio seguro que está diseñado para él, en el cual está él acostumbrado, va a ser mucho más fácil para él, ‘no me gusta esta situación y me voy para allá’, y el perro empieza a buscar esa situación. Entonces es muy bueno dotar al perro de un sitio, de un espacio en la casa. No quiere decir que el perro no pueda estar en toda la casa”, agrega.
No solo es decidir que tendrá un perro, también depende su tamaño, raza o edad. Carmona pide darle un tiempo de una semana en casa “y ver qué pasa con este perrito, depende si es cachorro, si es adulto. (…) Míralo, obsérvalo, revísalo, dependiendo del tipo de perro, si es un cachorro, hay que esperar un poco a que se adapte. Pero es muy bueno tener ya como un buen material educativo para poderle brindar situaciones rápidas y precisas a mi perro si es un cachorro. Si es un adulto, sí pedir la asesoría de entrada va a ayudar muchísimo porque lo que hacemos es de una vez una valoración con el antiguo dueño o con el antiguo tutor y eso ya nos va a dar mucho de cómo vamos a trabajar desde que llega a casa”.
Por otro lado, se debe contar con la disposición para entrenarlo y no esperar que otro lo haga sin que usted esté involucrado en el proceso: “Tú eres el referente, no va a haber mejor referente que el tutor que es el que comparte todos los días con su perro”, explica.
Lo que conlleva elegir a un gato
Para Carmona “podría ser que un gato puede ser un poco más fácil que un perro porque los gatos son más independientes y a veces no necesitan de tanta tutoría como un perro. Entonces los gatos son más de casa, se supone que los gatos no deberían de salir a la calle, los gatos deben estar en la casa completamente y es mucho más fácil para un gato estar en casa, el baño para ellos es mucho más fácil, el acicalamiento”, recalcando que “no es tan bueno que se bañen tantas veces a la semana o al mes”.
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Por eso insiste en que “es mucho más fácil para un gato convivir con una persona. De hecho, la gran mayoría de personas deciden tener gatos, ya sea porque les gusta mucho o porque les es más fácil”.
Varias personas optan por un felino porque es más sencillo dejarlo solo varias horas y “no demanda salidas” como un perro, dice Carmona. Además, “el juego para el gato es un poquitico más fácil, aunque también hay personas que simplemente tienen el gato y ya, y el gato se dedica a dormir, a comer, a estar al lado de nosotros, y también los gaticos se van volviendo perezosos y se van acostumbrando mucho a lo que la persona les dé, pero digamos que es mucho más fácil enriquecer el ambiente de un gato que el de un perro”.
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POR SANDRA SORIANO SORIANO
COORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL
smsorian@caracoltv.com.co