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Día de la Mujer: la japonesa que alcanzó la cima del monte Fuji disfrazada de hombre

Se cortó el cabello, vistió ropa masculina y emprendió la peregrinación que cambiaría su vida y, con el tiempo, el lugar de las mujeres en esa montaña sagrada. En el Día de la Mujer, recordamos su historia.

Tatsu Takayama, la mujer que alcanzó la cima del monte Fuji disfrazada de hombre
Tatsu Takayama, la mujer que alcanzó la cima del monte Fuji disfrazada de hombre. -
National Geographic

Durante siglos, a las mujeres se les prohibió ascender al Monte Fuji por razones religiosas y sociales. Al llegar al puesto de control de la montaña, debían regresar obligatoriamente, pues más allá de ese punto su presencia no era permitida. Sin embargo, el deseo de muchas de desviarse del sendero establecido y subir a escondidas fue creciendo con el tiempo. Así, en 1832, Tatsu Takayama se convirtió en la primera mujer en alcanzar la cima del monte Fuji, incluso cuando hacerlo estaba prohibido para ella. Hoy, sus restos reposan en una tumba en un rincón discreto del templo Saishō-ji, al oeste de Tokio, luego de la peregrinación que cambiaría su vida y, con el tiempo, el lugar de las mujeres que por años quisieron subir esta montaña sagrada.

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Para entender la magnitud de su decisión hay que volver al Japón del periodo Edo (1603-1868), cuando el Fuji era una montaña sagrada y no un destino turístico o un reto deportivo como es en la actualidad. Para los grupos locales de peregrinos que surgieron en Japón - también conocidos como los cofradías Fuji-kō - subir a esta montaña significaba purificarse y acercarse a la divinidad, transformando esta práctica en una veneración masiva. El culto tenía límites claros, pues impedía el acceso a las mujeres a esta y otras montañas consideradas sagradas, dando lugar a la doctrina conocida como nyonin kinsei, que prohibía a las mujeres entrar en lugares sagrados.

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Y así fue por muchos años. Las mujeres solo podían acompañar este tipo de peregrinaciones hasta determinados puntos, pero no avanzar más allá. De acuerdo con informes de On The Trip, la supuesta "impureza" estaba relacionada con sus siclos menstruales; sin embargo, los registros históricos identificaron que esto no era del todo cierto, pues si una mujer estaba presente en la peregrinación de un grupo de hombres, estos se distraían. Con el tiempo, difundieron el rumor de que "todas las mujeres eran seres corruptos". Y aunque todo parecía estar al alcance de la mano del hombre, Tatsu Takayama reivindicó que las mujeres también tenían derecho a esta gloria.

Se disfrazó de hombre para subir el monte Fuji

Dotada de gran inteligencia y espíritu aventurero, Takayama tenía apenas 24 años cuando decidió ignorar esta regla. Formaba parte del entorno religioso vinculado al Fuji, lo que le permitió conocer a profundidad el significado espiritual del ascenso y las consecuencias de su rebelión: podía ser expulsada, castigada o señalada públicamente. Con el agraje suficiente, se cortó el flequillo, adoptó una vestimenta masculina y, según registros de National Geographic, es descrita usando un kimono oscuro y grueso, de hombros anchos y cintura ajustada. Eso sí. No viajó sola. Cinco hombres la acompañaron sin saber que se trataba realmente de una mujer. Tres de sus compañeros eran de la cofradía, uno era un porteador y el otro era un sacerdote Fuji-kō de 68 años llamado Sanshi, quien aceptó guiar al grupo.

¿Qué podría detener realmente a una mujer de espíritu libre y cuerpo fuerte que deseara tocar la cima? Cuando la temporada de ascensos a este tipo de montañas estaba a punto de terminar en 1832, el grupo de peregrinación partió antes del amanecer por el sendero de Yoshida con lo indispensable: bolas de arroz envueltas en tela, talismanes de papel con sellos de la congregación y herramientas básicas para encender fuego; también usaban sandalias de paja y calcetines tabi de algodón. Sin duda, Takayama no compartía el miedo heredado a la prohibición. Entre terrenos volcánicos, pedegrales y ceniza, fue ascendiendo cada vez más para marcar lo que, décadas después, sería el precedente para mujeres valientes como ella.

Una crónica de la cofradía relata que el grupo avanzó entre nieve espesa, con el sendero borrándose bajo sus pies. El viento golpeaba con fuerza. Y estaban a más de 3.600 metros de altura. Cuando finalmente apareció la puerta torii que marca el límite del espacio sagrado en la cima, Takayama se dio cuenta de que su voluntad la había llevado hasta allá. "Una mujer nacida en el año del dragón escaló la montaña en el año del dragón", fue el registro que conservó por años la familia Takayama en Shinjuku luego de que Takayama se acercara a la cumbre del sagrado Mount Fuji.

Logró completar la peregrinación sin ser descubierta

Según los documentos disponibles, Takayama logró completar la peregrinación sin ser descubierta. Sin embargo, la noticia se difundió con el tiempo dentro de las redes religiosas que, como era de esperarse, no fue motivo de celebración. De hecho, algunos habitantes atribuyeron a su acción desastres naturales ocurridos en años posteriores mientras la prohibición continuaba vigente. Registros de templos también documentan intentos de otras mujeres, que como Takayama, intentaron acercarse a las laderas medias del Fuji, pero muchas de ellas fueron detenidas antes de avanzar.

Tres décadas más tarde, en 1867, una mujer extranjera, Fanny Parkes, esposa del diplomático británico Harry Parkes, alcanzó la cima y fue presentada como la primera en lograrlo. Su ascenso abrió el camino para que otras extranjeras fueran toleradas incluso antes de que se eliminara formalmente la prohibición. No fue sino hasta 1872, ya en la era Meiji, cuando el gobierno levantó oficialmente la restricción que impedía a las mujeres entrar en montañas sagradas. No hubo grandes protestas cuando se derogó la norma, pese a décadas de advertencias sobre posibles calamidades.

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Durante más de un siglo, el nombre de Tatsu Takayama quedó relegado, pues su nombre apenas aparecía en los relato dominados por hombres. Fue en la década de 1980 cuando historiadores japoneses redescubrieron documentos en archivos familiares que confirmaban que había sido la primera mujer en subir esta montaña sagrada.

Pocos conocen la historia de Tatsu Takayama, quien caminó entre la nieve con la identidad oculta para alcanzar la cima.

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VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co

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