Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote sección ESTILO DE VIDA Noticias Caracol 2025 DK

La niña de 12 años que tiene un título universitario y un IQ de 132: "Siempre me sentí distinta"

Lara Ghione ya completó una diplomatura en Community Management en reconocida universidad argentina mientras aún cursa el último año de primaria. Esta es su historia.

La niña de 12 años que ya cursa la universidad y tiene un IQ de 132
La pequeña tiene diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). -
Redes sociales/ La Nación Argentina

Lara Ghione tiene 12 años, vive en Rosario, Argentina, y en 2025 finalizó una diplomatura en Community Management en la Universidad Abierta Interamericana, una capacitación universitaria orientada a la gestión de contenidos y comunicación digital para marcas y organizaciones. La joven cursó el programa junto con estudiantes adultos y aprobó las evaluaciones finales frente a un jurado, al igual que el resto de los participantes.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

Según compartió con La Nación de Argentina, la experiencia le permitió conocer personas de distintas provincias y compartir actividades académicas en un entorno que normalmente no está pensado para estudiantes de su edad. Mientras tanto, Lara continúa cursando el último año de la escuela primaria. "Ya rendí y me recibí. Fue muy lindo, conocí personas de Neuquén y San Juan. Aprendí de diferentes culturas", indicó la joven.

(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)

La joven tiene Altas Capacidades Intelectuales y TDAH

Su caso está relacionado con las llamadas Altas Capacidades Intelectuales. Además, tiene diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). De acuerdo con evaluaciones realizadas por especialistas, su coeficiente intelectual es de 132, una cifra que se ubica por encima del promedio registrado en Argentina. "Me tenía que sentar a explicarles a las maestras que mi cerebro funciona diferente y que cada uno tiene sus tiempos", expresó.

Desde muy pequeña mostró señales de un desarrollo diferente. Su familia recuerda que a los pocos meses de vida ya lograba mantenerse sentada sin ayuda. Alrededor de los seis meses comenzó a decir palabras simples y, antes de cumplir un año, ya formaba frases cortas. A los dos años realizaba preguntas vinculadas con temas políticos e históricos y buscaba comprender conceptos abstractos. Poco después empezó a leer por su cuenta.

Ese ritmo de aprendizaje generó dificultades cuando ingresó al sistema escolar tradicional. Durante los primeros años de la primaria, el avance de los contenidos resultó demasiado lento para ella. En ese contexto, según relató la familia, algunas instituciones educativas rechazaron su inscripción o no encontraron herramientas para acompañar su proceso. En total, cinco escuelas se negaron a incorporarla.

Publicidad

La propia Lara explicó en varias ocasiones que su forma de procesar la información no siempre coincide con la del resto de sus compañeros. "Siempre me sentí distinta, pero cada uno tiene su peculiaridad. No somos todos iguales. Esto recién empieza y cuando se descubran más personas así va a ser más fácil para los docentes, quienes tendrán que capacitarse. Espero que mi caso abra un camino para los demás". Actualmente asiste a la escuela Biró, en el barrio Fisherton de Rosario, donde cursa séptimo grado.

"Cada vez que un compañero o un docente decía en el colegio 'Lara es diferente', todos me empezaban a tratar distinto, como si tuviera una mente superior y eso no me gusta. Me trataban como si fuera una prodigio y no me gusta ese trato. Soy una nena de 12 años", agregó.

Publicidad

Su alta inteligencia podría ser hereditaria

Durante años, la madre de Lara, Yamila Romero, identificó en su propia historia personal rasgos de neurodivergencia, un concepto que suele utilizarse para describir variaciones en el funcionamiento neurológico; durante años sintió que tenía un modo distinto de aprender y relacionarse con el conocimiento. Sin embargo, recién cuando comenzaron las evaluaciones médicas de su hija surgió la posibilidad de que las altas capacidades puedan tener un componente hereditario.

"Siempre fui la rara del colegio y sentía algo diferente en mi persona. Cuando fuimos a Córdoba a hacernos los estudios con Lara me entrevistaron y dijeron que las Altas Capacidades se heredan por parte de la madre". Romero contó que desde el inicio decidió responder las preguntas de su hija de la forma más directa posible, incluso cuando eran temas complejos para su edad. Esa forma de acompañarla generó discusiones dentro del entorno familiar, ya que algunos consideraban que la niña estaba recibiendo información demasiado avanzada.

Según relató su madre, Lara tenía una curiosidad constante y un gran número de preguntas diarias, algo que en ocasiones resultaba difícil de manejar. "Obviamente que a veces me ponía a llorar porque era una nena que no paraba de hablar y preguntar. Me saturaba a tal punto de pedirle, por favor, que deje de hablar".

Durante la pandemia de COVID-19 surgió otro punto de inflexión. Al no poder asistir con normalidad a la escuela, Lara empezó a dedicar tiempo a actividades digitales. En ese período aprendió a editar videos y a manejar herramientas de comunicación online, intereses que más adelante se vincularían con la diplomatura que decidió cursar. Sin embargo, también atravesó episodios de acoso escolar por parte de compañeros que la señalaban como diferente, derivando en un período de tristeza y aislamiento.

Publicidad

"Quiero salir al mundo a contar cómo soy. Fue una etapa dura, me acuerdo la mitad de las cosas. La pasé tan mal que no me acuerdo de lo otro", recordó la pequeña. Con el tiempo, el entorno familiar buscó estrategias para ayudarla a enfrentar esas situaciones. Entre otras cosas, sus padres intentaron transmitirle la importancia de adaptarse a ciertos espacios sociales, incluso cuando no están pensados para personas con sus características.

"Antes de que se conozca su caso, ella ocultaba todo. La educación que recibió fue por afuera del colegio con la ayuda nuestra y maestros particulares. Nosotros le explicamos que en su división hay 35 chicos y no pueden explicarle a ella sola, entonces le sugerimos que vaya para estar con sus amigos y que aprenda a convivir con la realidad", contó su madre al respecto. Hoy, Lara combina la escuela con actividades artísticas, como la danza o el canto; también mantiene una alta presencia en rede sociales donde comparte experiencias sobre cómo vive la neurodivergencia.

Publicidad

A corto plazo, uno de sus objetivos es terminar la primaria y participar del viaje de egresados junto a sus compañeros. Al mismo tiempo, planea continuar formándose en disciplinas vinculadas con el arte y la comunicación. "Mi cerebro no sigue el mismo camino que la mayoría, pero llega. Y a veces, más rápido".

VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co

Relacionados

Publicidad

Publicidad

Publicidad