El relato de Lina Vásquez, una mujer que hoy enfrenta una de las injusticias más amargas del sistema judicial colombiano, llegó al programa En Aguas Profundas de Noticias Caracol. Tras una vida de esfuerzos, Vásquez se encuentra en una situación que ella misma describe como "el mundo al revés": su progenitor biológico, aquel que nunca le dio el apellido y desapareció antes de su nacimiento, logró embargarle el salario por una cuota de alimentos.
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La historia comenzó hace casi 40 años en la capital. Su madre, una joven de 19 años que "trabajaba en un almacén de losa vendiendo losa en el centro", quedó embarazada de un hombre de 35 años que, al enterarse de la noticia, simplemente se esfumó. La situación fue dramática; los abuelos de Lina Vásquez, de convicciones muy conservadoras, echaron a su hija de la casa el mismo día que supieron del embarazo, sin más que la ropa que llevaba puesta.
Lina Vásquez creció viendo a su madre "camellar" de sol a sol para sacarla adelante. "Mi mamá siempre lo he dicho, mi mamá es una dura... es una mujer de verdad admirable", relata con orgullo. Los primeros años fueron de una precariedad absoluta, saltando de pieza en pieza en inquilinatos. Lina aún guarda recuerdos dolorosos de su infancia, como cuando una cuidadora la dejaba dormir en el baño: "La señora me ponía un periódico debajo de un lavamanos... y ahí me acostaba y yo dormía ahí... peor que un perro".
El éxito financiero del padre biológico
Mientras ellas pasaban hambre, el padre biológico, un hombre con locales y joyerías, vivía una realidad distinta con sus otros hijos varones, a quienes sí reconoció y les dio todo. A pesar de que una prueba de ADN confirmó la paternidad años después —con un técnico de laboratorio diciendo que el parecido era tan evidente que "no se necesita" la muestra—, el hombre nunca respondió. Mediante artimañas legales y supuestos sobornos para "engavetar" los procesos, logró evadir sus obligaciones hasta que Vásquez fue mayor de edad.
La vida de Lina cambió para mejor cuando apareció su papá de crianza, a quien ella define como "un sol" y quien la adoptó legalmente. Sin embargo, la sombra del abandono regresó en 2019 de la forma más inesperada. El progenitor biológico, ahora pensionado, la citó en una comisaría para exigirle una cuota de alimentos de un millón y medio de pesos.
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"Yo no lo puedo creer que usted nos esté haciendo esto... usted a mí jamás me dio para un dulce", le increpó Lina durante el careo. A pesar de que ella demostró que el hombre tiene pensión, bienes y esposa, la justicia falló en su contra. Desde 2022, su salario en el Banco de la República está embargado. "Me descontaron 3 años mi salario... a una persona que no conozco", afirma con indignación, señalando la vergüenza profesional que esto le ha causado.
Hoy, Lina Vásquez alza la voz por las madres que luchan solas y denuncia un sistema que parece premiar al irresponsable. Para ella, este proceso ha sido un golpe devastador que ha frenado sus sueños: "Es ponerle un standby a la vida porque alguien quiso hacerte daño solo por eso". Mientras espera que se haga justicia, Lina se refugia en el amor de quienes sí estuvieron: su madre y su verdadero padre, aquellos que, sin necesidad de un lazo de sangre, le enseñaron lo que significa ser familia.
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Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.
MATEO MEDINA ESCOBAR
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