El proceso judicial contra Zulma Guzmán Castro, señalada como la responsable detrás del envenenamiento con talio que cobró la vida de dos menores en Bogotá, tiene un nuevo capítulo digno de una película de Hollywood. Aunque inicialmente se difundieron versiones que sugerían que la sospechosa habría intentado quitarse la vida lanzándose a un río en el Reino Unido, una nueva información proveniente de la Interpol y revelada por María Elvira Arango, directora de Los Informantes, desmiente esta historia. En realidad, se trató de un intento por evadir la notificación oficial de su requerimiento judicial en Colombia.
El salto al río Támesis y el fallido plan hacia Brasil
A mediados de diciembre la Policía británica se le acercó a Zulma, quien en ese momento llevaba una maleta y un paquete. Cuando le dijeron que tenía un requerimiento judicial en Colombia, ella decidió tirarse al agua para tratar de escaparse. “La Policía se acercó a la señora Zulma Guzmán... se le acercaron a decirle que tenía un requerimiento en Colombia y ella huyendo de la Policía se tiró al río”, señaló María Elvira. Fue la misma Policía la que la rescató y la trasladaron a un hospital para que la atendieran.
Tras salir del hospital, le dieron dos días para que se presentara y le notificaran formalmente que la estaban pidiendo en extradición, pero Zulma intentó comprar unos pasajes para viajar a Brasil. Lo que no sabía es que en ese momento se activó una alarma de la Interpol que permitió que la detuvieran, y ahora está en una cárcel esperando su proceso.
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Talio: el "veneno de los venenos"
El caso por el que buscan a Zulma Guzmán ha conmocionado al país. Se le acusa de estar detrás del envío de unas frambuesas con chocolate que estaban llenas de talio, un metal tan tóxico que en Colombia está prohibido desde los años 70. En abril de 2025, dos niñas de 13 años murieron en Bogotá después de comer estas frutas que llegaron a su casa como si fueran un regalo.
El talio es muy peligroso porque no tiene olor ni sabor, así que es muy difícil darse cuenta de que está ahí. El doctor Camilo Uribe, un experto en toxicología que conoce muy bien el caso, explicó en Los Informantes que las cantidades que presentaban las menores eran exageradas. “Estamos hablando de niveles por encima de 3.000, es decir, son concentraciones letales”, dijo el médico, aclarando que eran niveles tan altos que las máquinas de los laboratorios ni siquiera podían medirlos bien. Este veneno afecta el sistema nervioso y, si la dosis es muy fuerte, puede causar una parálisis respiratoria o fallas en el corazón que matan a la persona rápidamente.
Una tragedia que al parecer empezó mucho antes
Se conoció que Zulma Guzmán tuvo una relación extramatrimonial con el padre de una de las niñas fallecidas, y además se investiga la intoxicación con talio de la esposa de este.
En el 2020, la mujer empezó a sentirse muy mal, se le caía el pelo y sentía unos dolores insoportables en las piernas que no la dejaban ni caminar. Fue el doctor Julio Portocarrero quien sospechó del veneno apenas la vio entrar al consultorio con su esposo. El médico recordó que en ese momento le dijo: “Mire, si esto no es una intoxicación por talio yo no sé qué será”. Aunque ella mejoró por un tiempo tras el tratamiento, la intoxicación le bajó tanto las defensas que un cáncer que ya había superado volvió a aparecer y falleció en agosto de 2021. Un amigo cercano de ella contó en Los Informantes que la vio en un mal estado de salud antes de morir: “La vi absolutamente destrozada, ella pesaba yo creo que 40 kg, muy cansada y de ánimo muy decaída”, dijo.
El GPS y la SIM Card: otras pruebas en la investigación en el caso talio
Además de lo que pasó en el río y el intento de irse a Brasil, la Fiscalía tiene una prueba técnica muy importante: un dispositivo GPS. María Elvira Arango también reveló que Zulma Guzmán entró al parqueadero del edificio donde vive el padre de las niñas en Bogotá e intentó ponerle una cajita con imán a su carro para rastrearlo.
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Pero el plan falló porque el vigilante del edificio la vio por las cámaras y bajó a preguntarle qué estaba haciendo. “Ella cuando ve que la están cuestionando, le responde cualquier cosa y se va del edificio, pero deja el GPS”, añadió María Elvira.
Ese dispositivo, que ya está en manos de las autoridades, tiene una tarjeta SIM que están analizando para ver qué información tiene guardada, como lugares y rutas donde estuvo la persona que lo usaba. Todo esto servirá esclarecer los hechos. Por ahora, ella sigue detenida en el exterior, y las autoridades colombianas esperan que pronto sea extraditada a Colombia.
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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.