Tras casi un año de operativos y seguimiento por parte de diversas agencias de inteligencia, las autoridades internacionales confirmaron la captura en México de Ryan James Wedding, un exdeportista olímpico canadiense que se había convertido en uno de los hombres más buscados por el FBI. Wedding, conocido en el mundo criminal bajo el alias de ‘Jesse King’, es señalado no solo como un poderoso líder del narcotráfico en América Latina, sino como el presunto responsable de orquestar el homicidio de un testigo federal del gobierno estadounidense en la ciudad de Medellín.
El crimen del testigo federal en el Mall del Indio
Uno de los cargos más graves que pesan sobre Wedding es su implicación directa en la muerte de un ciudadano colombo-estadounidense que colaboraba con las autoridades federales de Estados Unidos. El homicidio ocurrió el 31 de enero de 2025 en la capital de Antioquia.
Según los reportes oficiales, la víctima se encontraba en un establecimiento comercial del Mall del Indio cuando fue abordado por un sicario que le disparó en repetidas ocasiones, causándole la muerte de forma inmediata.
Según las acusaciones, Wedding supuestamente orquestó el crimen al poner una recompensa de 7.000 dólares para que se publicaran fotos del testigo y su esposa en un sitio web con sede en Canadá, The Dirty Newz, en octubre de 2024, con el objetivo de intentar localizarlo. La fiscal Bondi aseguró que Wedding ha sido acusado de delitos que incluyen manipulación e intimidación de testigos, asesinato, blanqueo de dinero y tráfico de drogas.
De la élite deportiva al narcotráfico internacional
La trayectoria de Ryan Wedding, de 44 años, destaca por un giro radical desde el deporte de alto rendimiento hacia el crimen organizado. Wedding representó a Canadá en la disciplina de snowboard durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 en Salt Lake City. No obstante, su vinculación con actividades ilícitas comenzó poco después.
En 2011, tras cumplir una condena en una prisión federal de Estados Unidos por distribución de cocaína, Wedding presuntamente inició la construcción de su vasta empresa criminal.
Con el paso de los años, su organización se expandió hasta ser considerada por las autoridades estadounidenses como una de las principales proveedoras de estupefacientes en Norteamérica. De hecho, se le describe actualmente como el mayor proveedor de cocaína de Canadá.
CASE UPDATE: #FBI Ten Most Wanted Fugitive Ryan Wedding has been arrested in Mexico and brought back to the United States.
— FBI (@FBI) January 23, 2026
Wedding was wanted for allegedly running and participating in a transnational drug trafficking operation that routinely shipped hundreds of kilograms of… pic.twitter.com/TpLlPaKnKl
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Operaciones y alianzas con el Cártel de Sinaloa
La estructura liderada por Wedding operaba con una logística de gran escala. La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, informó que el fugitivo era responsable de movilizar aproximadamente 60 toneladas de cocaína al año hacia Los Ángeles, California. Para el transporte de la droga, la organización utilizaba tráileres que cruzaban la frontera desde México.
Este entramado criminal generaba ingresos superiores a los 1.000 millones de dólares anuales. Gran parte de este éxito operativo se debía a su estrecha colaboración con el Cártel de Sinaloa, organización bajo cuya protección se cree que Wedding permanecía oculto en territorio mexicano.
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Debido a la peligrosidad y el alcance de sus acciones, el director del FBI, Kash Patel, comparó el perfil criminal de Wedding con figuras históricas del narcotráfico, describiéndolo como una mezcla entre el colombiano Pablo Escobar y el mexicano El Chapo Guzmán. Patel afirmó que el canadiense era "responsable de maquinar un programa de narcotráfico y narcoterrorismo que no habíamos visto en mucho tiempo".
Cargos judiciales y recompensa millonaria
Además del homicidio en Medellín, Wedding enfrenta una serie de acusaciones federales que incluyen tráfico de drogas, blanqueo de dinero, manipulación e intimidación de testigos y otros asesinatos ordenados en diversos países como Estados Unidos y Canadá. El FBI lo acusa de haber ordenado decenas de ejecuciones a nivel mundial para proteger sus intereses comerciales y eliminar cualquier amenaza a su red.
Antes de su captura, el Departamento de Justicia de EE. UU. había intensificado su búsqueda, incluyéndolo en la lista de los 10 fugitivos más buscados. La presión internacional aumentó significativamente cuando el Departamento de Estado elevó la recompensa por información que permitiera su arresto, pasando de 10 millones a 15 millones de dólares.
La fiscal Bondi calificó a Wedding como un "monstruo" y aseguró que el gobierno estadounidense utilizaría todas las herramientas legales disponibles para procesarlo por sus crímenes. Tras su detención en México, donde se presume contaba con la protección del Cártel de Sinaloa, se espera que inicien los trámites para que responda ante la justicia por los delitos que se le imputaran.