Lo que comenzó como un dolor de cabeza persistente y episodios de confusión terminó con un diagnóstico que cambió por completo la vida de Josh Smith, un hombre de 34 años de Gales.
Residente de Wrexham,
Josh Smith comenzó a notar cambios en su estado de salud en enero de este año. Según relató a la BBC, experimentaba episodios de confusión y sensaciones extrañas que, en un principio, atribuyó al agotamiento.
"Simplemente pensé que estaba cansado", recordó.
Con el paso de las semanas los síntomas se intensificaron. En febrero apareció un fuerte dolor de cabeza que se prolongó durante diez días
"Paseaba al perro con mi mujer o hablaba con mis padres, y me sentía como si estuviera en otro mundo. Después descubrí que eran minicrisis epilépticas y no me había dado cuenta. Es realmente aterrador recordarlo", contó.
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Pese a la persistencia de las molestias, Josh admitió que evitaba acudir al médico. Explicó que durante años prefirió soportar los síntomas antes que buscar atención médica.
"Siempre lo he evitado. Existe esa expectativa social de 'compórtate como un hombre' y sigue adelante. Yo simplemente tomaba paracetamol y me acostaba temprano", afirmó.
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La insistencia de su esposa fue determinante
El 9 de febrero, su esposa Kelly insistió en que acudiera a un médico de cabecera. Sin embargo, según explicó al medio, en esa consulta no se detectó ninguna anomalía y fue remitido a un oftalmólogo, donde tampoco encontraron alteraciones.
Kelly aseguró que desde el principio sintió que algo no estaba bien.
"Recuerdo haber dicho que había señales de alerta, pero nos dijeron que no había nada de qué preocuparse", relató.
Días después, cuando el dolor aumentó considerablemente, volvió a insistir para que acudiera al servicio de urgencias del Hospital Wrexham Maelor.
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"Sentía como si alguien me estuviera empujando la parte posterior de los globos oculares hacia afuera. Nunca había sentido un dolor tan increíble", recordó Josh.
Aunque inicialmente fue enviado a casa con tratamiento para controlar el dolor, una tomografía computarizada practicada al día siguiente reveló un tumor cerebral de 4,5 centímetros.
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"Nos llevaron a una habitación aparte y nos mostraron la tomografía. Al principio no me sentí molesto, sino realmente impactado. Pensé: 'Quizás se han equivocado de persona'", contó.
Tras ser remitido al Centro Walton, en Liverpool, los especialistas diagnosticaron un glioblastoma, considerado uno de los tipos más agresivos de tumor cerebral.
Los médicos lograron extirpar aproximadamente el 95 % del tumor mediante cirugía. Posteriormente, Josh inició sesiones de radioterapia y continúa recibiendo quimioterapia.
No obstante, explicó que los especialistas le informaron que la enfermedad no tiene cura.
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"Es una enfermedad terminal... Sigo recibiendo quimioterapia y espero que marque la diferencia, pero por el momento todavía hay mucha incertidumbre", señaló.
Después del diagnóstico, Josh y Kelly dejaron en pausa proyectos personales como viajar en autocaravana y formar una familia. En cambio, decidieron dedicar su tiempo a realizar actividades cotidianas juntos y crear nuevos recuerdos.
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Entre ellas figuran caminatas, carreras recreativas, paseos con sus perros, actividades al aire libre y visitas a distintos lugares de Gales.
Josh también explicó que uno de sus principales objetivos es mantener el sentido del humor y disfrutar del tiempo con su esposa.
"Solo espero que puedan mantenerlo estable. Le prometí a Kelly que sacaría el árbol de Navidad para que no tenga que lidiar con las arañas; ese es mi objetivo actual", expresó.
La pareja también respalda una campaña para promover una mayor inversión en la investigación de tumores cerebrales en el Reino Unido. Kelly señaló que existen tratamientos innovadores que ofrecen esperanza a los pacientes, aunque aseguró que no siempre están disponibles en ese país.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
Hcarrenb@caracoltv.com.co