Un hombre de nacionalidad mexicana fue declarado culpable en Estados Unidos después de que las autoridades descubrieran que utilizó durante más de cuatro décadas la identidad de un bebé estadounidense fallecido para permanecer en el país y acceder a documentos oficiales. El caso salió a la luz tras una investigación federal que terminó con una condena por fraude de pasaporte y robo agravado de identidad.
La historia tiene como protagonista a Vidal Blanco-Blas, de 62 años, quien según las pruebas presentadas ante un tribunal federal en Dallas robó la identidad de Julio Cesar Torres, un ciudadano estadounidense que murió en México cuando tenía aproximadamente tres meses de edad. Durante décadas, el acusado utilizó ese nombre para construir una vida en territorio estadounidense y obtener diversos documentos oficiales.
Así comenzó el uso de la identidad robada en Estados Unidos
De acuerdo con la información divulgada por la Fiscalía del Distrito Norte de Texas, Blanco-Blas entró a Estados Unidos hace más de 40 años utilizando la identidad del menor fallecido. A partir de entonces obtuvo un número de Seguro Social, una licencia de conducción de Texas, una tarjeta de registro electoral y un pasaporte estadounidense.
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Las autoridades sostuvieron durante el juicio que el acusado mantuvo la identidad falsa durante décadas sin ser detectado. Incluso, testigos afirmaron que en el ámbito familiar procuraba sostener la versión sobre quién era realmente. Según los testimonios conocidos durante el proceso judicial, llegó a indicarle a su hija que en público lo identificara como su tío y no como su padre. La investigación también reveló que el hombre utilizó esa identidad para facilitar trámites oficiales y permanecer dentro de distintos registros gubernamentales durante años.
Cómo descubrieron el engaño en Dallas
El caso comenzó a desmoronarse el 11 de abril de 2023, cuando Vidal Blanco-Blas presentó una solicitud para renovar su pasaporte estadounidense en Greenville, Texas. Ese procedimiento activó verificaciones que terminaron generando dudas sobre la autenticidad de la identidad utilizada por el solicitante.
La investigación fue desarrollada por el Diplomatic Security Service, organismo de seguridad del Departamento de Estado de Estados Unidos, cuyos agentes lograron establecer que detrás de la documentación presentada se encontraba una persona distinta al ciudadano cuyo nombre aparecía en los registros oficiales.
El agente especial a cargo de la oficina de Houston del Diplomatic Security Service, Ryan Pack, explicó que la entidad tiene la responsabilidad de proteger la integridad de documentos de seguridad nacional como el pasaporte estadounidense y aseguró que continuará identificando y llevando ante la justicia a quienes intenten vulnerar esos sistemas de identificación. Tras recopilar las pruebas, un gran jurado federal presentó una acusación formal en octubre de 2024. Posteriormente, el caso avanzó hasta llegar a juicio en Dallas.
Los antecedentes que encontró la justicia federal
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el acusado acumuló antecedentes penales mientras utilizaba la identidad robada. Entre ellos aparecen condenas relacionadas con delitos de narcotráfico y posesión de drogas. La información judicial indica que recibió una condena de 84 meses por conspiración para poseer con intención de distribuir sustancias controladas, otra de 120 meses por posesión de marihuana y una adicional de 21 meses por posesión con intención de distribuir hasta 30 kilogramos de marihuana.
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El 16 de octubre de 2026, después de un juicio que se extendió durante tres días y cerca de dos horas de deliberación del jurado, Blanco-Blas fue declarado culpable por realizar declaraciones falsas en una solicitud de pasaporte y por robo agravado de identidad. Ahora enfrenta una pena máxima de hasta 12 años de prisión federal. Su sentencia quedó programada para el 22 de marzo de 2027 ante el juez federal Sam A. Lindsay.
Para las autoridades estadounidenses, el caso evidencia cómo una identidad obtenida de manera fraudulenta pudo permanecer activa durante décadas antes de ser detectada, y cómo los controles aplicados en los procesos de renovación de documentos terminaron revelando una de las historias de suplantación más prolongadas conocidas recientemente en Texas.
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ÁNGELA URREA PARRA
NOTICIAS CARACOL