La historia de Josie Thompson, una madre de 37 años residente de Plymouth, Inglaterra, ha generado tristeza e indignación mundial. La mujer murió a causa de una de las formas más agresivas de cáncer de piel, el cual apareció en su cuerpo en lo que parecía un inofensivo lunar que fue ignorado por el personal médico. Una serie de errores diagnósticos que permitieron que la enfermedad avanzara sin control y le arrebatara la vida.
¿Cómo empezó todo?
Todo comenzó en el verano de 2022. Por recomendación de su esposo, Laith, Josie decidió acudir a un dermatólogo tras notar que un lunar en su espalda estaba cambiando de apariencia. En esa primera consulta, el especialista extirpó el lunar y, tras el procedimiento, le aseguró a la joven madre que "no era nada de qué preocuparse" y que todo estaría bien.
Sin embargo, la tranquilidad duró poco porque poco tiempo después el lunar volvió a crecer sobre la cicatriz de la cirugía. A pesar de esta señal de alerta, los médicos mantuvieron su postura inicial y le dijeron reiteradamente que el crecimiento no era canceroso.
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Ante la insistente preocupación de Josie, se procedió a una segunda intervención con una escisión más amplia para retirar nuevamente el lunar, pero los médicos siguieron negando la posibilidad de una patología maligna.
Cuando el lunar reapareció por tercera vez en marzo de 2023, Josie solicitó pruebas adicionales de manera insistente. No obstante, le negaron inicialmente los exámenes, bajo la premisa de que no se trataba de cáncer. Finalmente, logró que le realizaran estudios más exhaustivos, incluyendo una tomografía y una biopsia.
Pero fue en ese momento en el que la mujer se enfrentó a un segundo error médico: la demora de los resultados. Los resultados de la biopsia tardaron ocho meses en ser entregados. Para cuando Josie recibió la noticia, acompañada de sus hijas, el diagnóstico era demoledor porque padecía un melanoma en etapa 3, lo que significaba que el cáncer ya se había extendido a su sistema linfático.
El tratamiento que llegó tarde
En marzo de 2025, casi tres años después de su primera consulta, Josie inició un tratamiento de inmunoterapia. Sin embargo, la mala fortuna continuó. Durante el segundo ciclo del tratamiento, desarrolló una complicación extremadamente rara y grave llamada miastenia gravis, una enfermedad autoinmune que afecta los músculos voluntarios.
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Josie comenzó a experimentar cambios neurológicos, dificultades para respirar, caída de los párpados y alteraciones en sus movimientos, lo que la llevó a ser ingresada en una unidad de cuidados intensivos. Debido a la gravedad de esta condición, los médicos se vieron obligados a suspender definitivamente la inmunoterapia. Sin el freno del tratamiento, el cáncer se propagó agresivamente al hígado, los pulmones y la columna vertebral.
Josie falleció el 28 de marzo de 2026 en un centro de cuidados paliativos, rodeada de su familia. Su legado, sin embargo, permanece vivo. Su hermana, Jade Thompson, expresó la profunda rabia de la familia, señalando que Josie "hizo todo lo correcto" desde el principio, pero fue defraudada por quienes debían cuidarla.
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MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co