Cara Ryan, de 36 años, duró muchos años viviendo con lo que ella pensaba que era una simple hinchazón constante. Sin embargo, con el paso del tiempo los síntomas empeoraron y decidió consultar a los médicos, quienes la diagnosticaron erróneamente con síndrome de colon irritable.
La mujer oriunda de Escocia acató todas las recomendaciones de los profesionales de la salud en cuanto a su alimentación y hábitos, pero nada cambió. Un año más tarde los médicos descubrieron que lo que realmente era cáncer.
¿Cómo ocurrió todo?
La mujer empezó a notar algunos cambios en su cuerpo años atrás, cuando padecía de una extraña hinchazón que atribuía a una mala dieta o metabolismo lento. Sin embargo, a finales de 2022 ver su abdomen inflamado era más constante de lo normal y a eso se sumaba no solo el malestar, sino también un fuerte dolor abdominal y dolor de espalda.
En ese momento, Cara Ryan decidió consultar a su médico de cabecera por estos síntomas. Tras un análisis de rutina, los médicos que atendieron a la profesora de primaria le revelaron lo que, según ellos, la estaba afectando. "Pensaron que tenía síndrome del intestino irritable. En ese momento, encajaba perfectamente porque estaba pasando por una época particularmente estresante en el trabajo, y pensaron que el estrés lo había desencadenado".
Ryan estaba decidida a hacer lo que pudiera para aliviar su hinchazón y dolor, por lo que no solo siguió al pie de la letra las indicaciones de los profesionales, sino que también investigó por su cuenta cómo podía mejorar sus hábitos alimenticios para evitar los dolores.
Poco a poco, la mujer empezó a reducir los alimentos que consumía a diario. Dentro de su dieta dejaron de estar los lácteos, el ajo, las cebollas y la carne roja. Aunque notaba una mejoría, era demasiado leve y los síntomas persistían. “Realmente hice todo lo que estaba a mi alcance”, aseguró.
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Para 2023, Cara Ryan seguía con dolor abdominal y de espalda ocasionalmente, además de la hinchazón, sin importar los ajustes que hiciera a su dieta. Durante los primeros meses del año sacó una nueva cita, esta vez para realizarse una citología vaginal de rutina, un examen al que le tenía pánico.
"Me han hecho un par de citologías en el pasado y son algo muy íntimo. Siempre me sentí muy avergonzada y mortificada, y me resultaron realmente difíciles", recordó en el diario Th Sun. A pesar de que no deseaba realizarse el examen, cumplió con la cita y ahora reconoce que fue la citología la que le salvó la vida.
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Tras el procedimiento, los médicos le informaron que notaron un tumor de unos cinco centímetros en su útero. Luego la sometieron a algunos exámenes más y la diagnosticaron con cáncer de cuello uterino en etapa tres, un diagnóstico devastador a sus 33 años. "No conocía a nadie que hubiera tenido cáncer antes. La única persona a la que seguía en internet era Jade Goody, y cuando murió, pensé: 'Voy a morir'".
En un primer momento, a la mujer empezaron a realizarle tratamiento con quimioterapia; sin embargo, esto no funcionó en ella. Al ver lo avanzado que estaba el cáncer y el tumor en su útero, los médicos indicaron que la única salida era someterse a una histerectomía completa, la cual ocurrió a mediados de 2024.
A Cara le extirparon el útero, la vejiga y parte del intestino para poder evitar que el cáncer afectara más su cuerpo y terminara con su vida. "El cáncer es una cosa, pero son todos los daños colaterales en los que la gente no piensa. Piensas en el tratamiento, pero no piensas en el impacto que ese tratamiento tiene, como entrar en la menopausia y perder la fertilidad. Eso conlleva mucho dolor y pérdida. La pérdida de la madre que podrías haber sido, la pérdida de órganos y la pérdida de la persona que solías ser".
MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co