Desde enero de 2026 cambió el Código Penal en Afganistán, que les ha dado más libertades a los hombres, pero mayor restricción a las mujeres. Lo que más ha causado alarma es que los talibanes están permitiendo la violencia contra las mujeres en sus hogares.
En uno de los artículos contempla que el hombre puede golpear a la mujer siempre y cuando no deje marcas físicas visibles o lesiones graves como fracturas, so pena de prisión de 15 días. Sin embargo, quienes hagan pelear a los animales pueden recibir una sentencia de cinco meses. (Lea también: Talibanes prohíben las ventanas con vistas a casas vecinas en las que vivan mujeres)
Los hombres son penalizados si permiten a las mujeres bajo su tutela salir a la vía pública sin el velo obligatorio y hay castigos para la mujer que permanezca en casa de su padre "durante un periodo prolongado" sin el consentimiento de su marido, a menos que esté divorciada legalmente.
Además, el Código Penal clasificó a los habitantes en cuatro categorías, estableciendo castigos diferenciados según el estatus social del acusado, reservando las penas de prisión y latigazos para las clases bajas y simples "advertencias" para la élite y los clérigos, señala la agencia Efe.
Para la primera categoría (eruditos religiosos y altos cargos) y la segunda (la élite, ancianos tribales y comerciantes), el castigo por delitos discrecionales se limita a una "advertencia del juez" o, en el peor de los casos, una notificación y citación judicial. Para la tercera categoría (clase media/gente corriente), el código prescribe "citación judicial y prisión". Para la cuarta categoría (clase baja), la ley establece directamente "amenazas y golpes".
Publicidad
El texto detalla incluso cómo deben administrarse estos castigos físicos a los pobres, explicando que si se imponen latigazos (hasta un máximo de 39), "el infractor no debe ser golpeado repetidamente en una parte del cuerpo, ni en la cabeza o zonas sensibles".
“No me permitieron trabajar”
Khadija Amin, periodista, feminista y presidenta de la Asociación de Esperanza de Libertad, vive en España hace cuatro años, tras lograr huir del régimen talibán, al que define como terrorista.
“No hay una palabra para explicar cómo son, porque ya vemos que cada día hay más restricciones que ponen a las mujeres y no permiten a las mujeres vivir en Afganistán y digamos que incluso no pueden estar seguras en su casa, les quitan todas sus protecciones, todos sus derechos. No hay una palabra para explicar cómo son y cómo están tratando a las mujeres dentro de Afganistán”, recalca la presentadora, que habló con Noticias Caracol.
Publicidad
Cuenta que “cuando tenía 19 años mi familia me obligó a casarme con una persona que yo no conocía, pero como en Afganistán siempre nos dicen que tenemos que aceptarlo, muchas familias eran así, a mí también me obligaron a casarme y durante 8 años que estuve casada sufrí muchos malos tratos físicamente, psicológicamente, hasta que pude divorciarme, pero a mí me quitaron a mis hijos, tengo tres hijos, que el mayor ya ahora tiene 11 y los mellizos tienen 9 años. El padre les llevó y yo me quedé sin derechos. Y después de esto empecé a estudiar el periodismo hasta que llegué a televisión nacional de Afganistán como presentadora de noticias”.
Recalca que el país “no se pueden tener relaciones fuera de matrimonio. Si es así, asesinan a la mujer”.
Amin comenta que el divorcio no es fácil, incluso, antes del regreso de los talibanes: “Yo para pedir el divorcio tenía que presentar testigos, pruebas, por qué quiero divorciarme de él, pero para él es muy fácil. Si un hombre dice tres veces divorcio, ya estás divorciado. Pero si es una mujer y quiere divorcio es difícil, entonces él no quería pagar el dote que me tenía que pagar, me dijo, pues tienes que decir en el juicio que ya no quieres nada de mí, solo el divorcio. Entonces, por eso hemos llegado a este acuerdo. Si no, pues él no aceptaba el divorcio y la ley a mí no me permitía divorciarme si él no quisiera y yo no podría llevar testigos de cómo él me está maltratando. Entonces era muy complicado en Afganistán el divorcio para las mujeres”.
Lamenta que en Afganistán la custodia “no es de la madre, es del padre. Entonces, el padre decide todo lo que quiere”.
Publicidad
Y cuando ya trabajaba en un canal de televisión volvieron los talibanes y volvió a sentir temor.
Así recuerda esos días: “El 15 de agosto de 2021 para mí empezó como un día normal, como cualquier día. Yo fui a la oficina, presenté noticias de 9 de la mañana y me tocó salir a hacer otro reportaje y yo fui y grabé videos, hice entrevistas. Cuando estaba regresando, mi jefe me llamó y me dijo ‘ya no puedes volver’. En 3 horas ya no me permitieron ni entrar en redacción a montar mi reportaje. Yo insistía en montar el reportaje porque era para la noche y me dijo, ‘ya no puedes y no queremos arriesgarnos por ti’”.
Publicidad
“Las mujeres ya estaban saliendo, no estaban en la redacción y a mí me dijo mi jefe que por favor me fuera porque los talibanes en cualquier momento podían llegar y anunciar que ya tienen el control de Afganistán y por mí los podían castigar”, agregó.
“Salí llorando y vi que en 3 horas mi vida cambió de una presentadora de noticias a una mujer que ya tiene que quedarse en casa y no podía ni salir. Esto fue muy duro para nosotras ver cómo nos engañaron y arrebataron nuestros derechos y cómo decían que los talibanes han cambiado, que no eran los talibanes de hace 25 años. Esto todo era mentira. Desde que empezaron a entrar en Afganistán no nos permitieron a trabajar y las niñas en Afganistán ya no pueden estudiar. Afganistán es el único país del mundo donde a las niñas prohíben estudiar, no tienen educación, las mujeres no pueden trabajar, no pueden hacer deporte. Todo lo que para nosotros en occidente es normal, en Afganistán está prohibido para las mujeres y para las niñas”, aseguró. (Lea también: Talibanes prohíben a mujeres de Afganistán formarse en medicina: “Hay vidas en grave riesgo”)
Amin explica que ahora, en Afganistán, "la mujer no puede denunciar con la nueva ley que dicen los talibanes, su marido le puede pegar, le puede castigar sin que se rompan sus huesos o que no tenga una herida abierta. Hasta este punto el marido le puede castigar. Entonces lo que hacen es que al marido no le pasa nada porque el marido tiene que acompañar a esta mujer para ir a denunciar. Esto no es lógico, que el maltratador, el acusador tiene que acompañar a su mujer para ir a denunciar. Y a este hombre le dicen que pueden detenerlo 15 días; pero si le mata, nadie investiga este caso, se queda así en tapadas y no hablan de esto, que es lo que ha pasado. Es como un crimen de honor, que esto ha pasado mucho y ahora con los talibanes está pasando mucho porque no hay juezas, no hay abogadas, no hay oenegés para ayudar a las mujeres en Afganistán".
Recalca que "a los hombres no les pasa nada porque hemos visto algunos casos que de repente dicen que esta mujer se ha suicidado, porque como hay muchos casos de suicidios porque las mujeres no ven otra salida. Si pasa esto, dicen que esta mujer ha intentado suicidarse; la familia tampoco puede denunciar porque les amenazan".
No tiene pruebas de que tiene tres hijos en Afganistán
La reportera tuvo que salir de su país porque, pese a perder el trabajo, “podía denunciar en los medios internacionales, porque yo hablaba varios idiomas, entonces periodistas me llamaban para hablar de la situación de lo que está pasando en Afganistán”, lo que molestó a los talibanes, quienes empezaron a amenazarla.
Publicidad
“El 22 de agosto tuve que salir y llegué a España sin saber el idioma, sin conocer a gente, pero poco a poco he podido rehacer mi vida aquí. Llevo 4 años escribiendo para 20 Minutos. Ahora trabajo en una productora audiovisual haciendo documentales. Tengo una asociación que ayuda a las mujeres y a las niñas dentro de Afganistán y las que están en España, les estamos ayudando con educación online para las niñas dentro de Afganistán y empoderamiento de las mujeres para que puedan mantener a su familia para evitar matrimonios infantiles porque muchas familias, como no tienen nada de comer, lo que hacen es vender a sus hijas a los hombres mayores para el nombre de matrimonio, para mantener el resto de la familia para evitar de esto. Estamos trabajando con las mujeres dentro de Afganistán para que tengan recursos, para que ellas puedan trabajar”, relata.
Sobre sus hijos, dice que ha intentado “demostrar que soy la madre porque no tengo ningún documento que aparezca mi nombre. En el certificado de nacimiento de mis hijos está el nombre de su padre. Entonces, yo tengo que hacer una prueba de ADN para tener documentos que digan que oficialmente soy la madre, pero esto no lo tengo. Y ellos siguen viviendo con su padre. Yo no sé cuándo o cómo puedo recuperar a mis hijos, pero sigo luchando por ellos”.
Publicidad
“Lo que puedo es esperar para que cuando sean mayores vengan a buscarme. Ya como a mí me conocen, que yo soy muy mediática, la gente me conoce, mis hijos me van a encontrar y estoy segura del día que ellos me llamarán y dirán ‘mamá, queremos vivir contigo’”, afirma.
NOTICIAS CARACOL
*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA EFE