En el segundo día de la misión Artemis II, la nave Orión de la NASA avanza en una de las fases más determinantes de su trayectoria: el viaje hacia la Luna tras abandonar la órbita terrestre. Luego de completar con éxito la maniobra de inyección translunar (TLI), la tripulación inició oficialmente su tránsito por el espacio profundo, en una operación que marca un hito en el desarrollo del programa Artemis.
La maniobra, ejecutada tras la aprobación del equipo de gestión de la misión, consistió en el encendido del motor principal de la nave durante cinco minutos y 50 segundos. Este impulso permitió que Orión dejara la influencia directa de la órbita terrestre y se posicionara en una trayectoria con destino al entorno lunar. Según detalló la NASA, el encendido se produjo a las 19:49 (hora del este de Estados Unidos) y se desarrolló conforme a los parámetros previstos.
El sistema de propulsión de la nave desempeñó un papel central en esta fase. El motor principal de Orión, capaz de generar hasta 6000 libras de empuje, proporcionó la aceleración necesaria para modificar la trayectoria de la nave. Durante esta operación, la nave, con una masa aproximada de 58.000 libras, consumió cerca de 1000 libras de combustible, en una maniobra considerada clave para encaminar la misión hacia su objetivo.
¿Qué viene para la misión Artemis II?
Tras abandonar la órbita terrestre, la misión Artemis II entra en una fase de tránsito hacia la Luna en la que se combinan maniobras de navegación, verificación de sistemas y actividades científicas a bordo de la nave Orión.
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El paso inmediato, luego de la maniobra de inyección translunar (TLI), es mantener la trayectoria correcta hacia el entorno lunar. Esta etapa implica un seguimiento constante desde tierra y ajustes, si son necesarios, para garantizar que la nave continúe en el rumbo previsto. La maniobra ya ejecutada permitió que Orión dejara la influencia directa de la órbita terrestre y se encamine hacia la Luna, marcando el inicio del viaje por el espacio profundo.
En paralelo, la tripulación, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, desarrolla una agenda centrada en la operación de sistemas y el cuidado de su condición física. Durante este trayecto, los astronautas realizan ejercicios con un dispositivo de volante de inercia, diseñado para entornos de espacio profundo, mientras los equipos en tierra monitorean variables como el sistema de revitalización de aire y el comportamiento de la nave frente al movimiento interno.
Otra de las tareas clave en esta etapa es la comprobación de equipos y cargas útiles. La NASA informó que la tripulación ha verificado con éxito el funcionamiento de la carga científica AVATAR, como parte de las evaluaciones que se realizan durante el trayecto para validar el desempeño de los sistemas en condiciones reales de misión.
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En cuanto a las comunicaciones, tras una breve interrupción registrada poco después de alcanzar la órbita terrestre, atribuida a un problema de configuración en tierra relacionado con el sistema de satélites de seguimiento, las operaciones se normalizaron sin afectar el desarrollo de la misión. Desde entonces, el contacto entre la nave y los equipos en tierra se mantiene estable, lo que es fundamental para el monitoreo continuo del vuelo.
Mientras Orión avanza hacia la Luna, el equipo científico también prepara una de las fases más relevantes del plan de misión: el sobrevuelo lunar. Para ello, se elabora un Plan de Objetivos Lunares que guiará las observaciones que realizará la tripulación durante aproximadamente seis horas.
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Estas observaciones estarán enfocadas en características de la superficie lunar como cráteres, antiguos flujos de lava, grietas y crestas, con el objetivo de aportar información que ayude a comprender la formación de la Luna y del sistema solar. Esta fase no solo tiene valor científico, sino que también permite evaluar las capacidades operativas de la tripulación en misiones futuras de espacio profundo.
Dentro de este sobrevuelo está previsto un evento particular: un eclipse solar que durará cerca de una hora. Durante este fenómeno, el Sol quedará oculto detrás de la Luna desde la perspectiva de la nave, lo que permitirá a los astronautas observar la superficie lunar en condiciones de baja iluminación.
En ese contexto, se buscarán posibles destellos asociados al impacto de meteoroides, así como polvo en suspensión en el borde lunar y la observación de objetos del espacio profundo. Además, se podrá visualizar la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
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