El día a día de Harrison Díaz se limitó hace cuatro años a las paredes de su casa en Bolívar, pues ya pesa 250 kilos. Además, padece una discapacidad visual.
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“Una cama y cuatro paredes, un dolor profundo en el cuerpo, una silla donde me mueven”, canta el adolescente que vive en el corregimiento Caño del Oro, ubicado en Tierrabomba.
Será trasladado a Medellín por la Fundación Gorditos de Corazón.
Allí se espera que Harrison pierda por lo menos 45 kilos en la etapa inicial de su recuperación, que durará 6 meses.
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