La desaparición de Marlon Andrés Cuesta, un niño de apenas 5 años, marcó un antes y un después en la memoria del barrio Villatina, en la comuna 8 de Medellín. El 5 de agosto de 2019, la rutina de una familia humilde se convirtió en una pesadilla que se prolongó durante once días, movilizando a toda una ciudad en una búsqueda desesperada que terminó con un desenlace devastador.
Séptimo Día reveló detalles de la intensa búsqueda liderada por las autoridades y la comunidad, así como del macabro hallazgo. Además, uno de los señalados por el crimen habló desde prisión sobre los hechos.
“Ese niño era la motivación mía. El que siempre estaba ahí conmigo era él. Marlon era mi compañero”, dijo Sandra Milena Cuesta, madre del menor, al recordar los días previos a la tragedia que cambió su vida para siempre.
Sandra, quien llegó a Medellín desde Turbo, Antioquia, trabajaba haciendo aseo y estudiaba belleza para sacar adelante a sus seis hijos. El día de la desaparición, como era habitual, dejó al pequeño Marlon al cuidado de un vecino de confianza mientras ella cumplía con sus obligaciones.
“Yo a veces tenía y les pasaba para la alimentación, por el cuidado, porque no tenía plata para pagarle, pero les daba comida”, explicó Sandra. Sin embargo, para el día de los hechos, al regresar en la noche, el niño no estaba.
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“No estaba ahí, me fui para la casa y tampoco estaba. Ahí lo que hice fue salir a buscarlo porque mi corazón me decía que algo no estaba bien”, relató.
La intensa búsqueda del pequeño Marlon Andrés
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La noticia de la desaparición de Marlon se propagó rápidamente por la zona. Su carácter alegre y su facilidad para relacionarse con los vecinos hicieron que la comunidad se volcara a su búsqueda desde el primer momento. Zoila Rosero, líder comunitaria, lo describió con afecto: “¿Quién no tenía que ver con Marlon? Era el más inteligente que todos los niños que hay por aquí”.
A pesar de que el niño conocía bien su entorno y rara vez se alejaba, nadie daba razón de su paradero. La búsqueda inicial se centró en las calles y callejones de la comuna, pero con el paso de las horas la incertidumbre creció.
Sandra acudió a las autoridades y la llamada fue recibida por la Policía de Infancia y Adolescencia de Medellín. El intendente Mauricio Vázquez reveló que se realizaron actividades casa a casa y, posteriormente, la búsqueda se extendió a zonas boscosas.
El hallazgo del cuerpo y el inicio de la investigación
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El 16 de agosto de 2019, tras once días de angustia, el hallazgo de unos gallinazos en una zona del barrio alertó a los vecinos. Zoila Rosero fue una de las primeras en llegar al sitio: “Yo estaba en mi negocio, cuando llega mi amiga y me dice: ‘Zoila, allá hay un cadáver’”.
La escena era desgarradora. El cuerpo de Marlon estaba oculto en una zona boscosa del mismo barrio donde vivía. El intendente Vázquez detalló las condiciones del hallazgo: “Observamos el cuerpo sin vida del niño Marlon en un costal, la sábana y se encontraba amarrado de las manos y sus pies”.
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El dictamen de Medicina Legal confirmó la crueldad del crimen. “El niño fue violado, torturado, lo quemaron y le dieron con un palo”, dijo, entre lágrimas, la madre del menor.
Asimismo, los análisis forenses determinaron que el niño no murió de inmedito. Según el investigador, “estuvo alrededor de 7 u 8 días vivo”.
Sospechoso sería un cercano: ¿Fue una venganza?
La investigación dio un giro crucial cuando las autoridades centraron su atención en un antecedente que, hasta ese momento, parecía no tener relación con la desaparición. Meses antes, un adolescente de 17 años identificado como Kevin, hijo de una vecina de Sandra, había ingresado a su vivienda y robado varias pertenencias. Lo que inicialmente fue visto como un hecho aislado terminaría convirtiéndose en una pieza clave para esclarecer el crimen.
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Tras ese episodio, Sandra denunció el robo, lo que desencadenó represalias por parte de integrantes de la comunidad contra el adolescente, quien fue obligado a abandonar el sector durante varios meses. Sin embargo, Kevin regresó al barrio poco tiempo antes de la desaparición de Marlon.
El caso tomó fuerza cuando las autoridades ejecutaron un allanamiento en la vivienda del joven. Allí encontraron elementos que resultaron clave para la investigación, entre ellos, fragmentos de una cortina que, según los análisis, coincidían con la tela utilizada para envolver el cuerpo del niño.
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Ante el peso de las evidencias, el señalado terminó confesando su participación en el crimen y señaló a otros tres jóvenes como presuntos involucrados. Entre ellos estaba Sebastián, quien al momento de los hechos también era menor de edad. Los otros dos señalados fueron Cristian Camilo Serna Arboleda y Leider Yesid Oyola Santero, ambos mayores de edad.
Condenado habló desde prisión
El relato de los hechos reconstruido por la Fiscalía determinó que Marlon fue interceptado por Kevin cuando el niño llegaba solo a su casa. Lo pasaron a la vivienda contigua y allí, junto a los otros tres cómplices, lo mantuvieron cautivo y lo sometieron a torturas como represalia contra su madre.
El 14 de mayo de 2026, el equipo de Séptimo Día entrevistó a Cristian Camilo en la cárcel El Pedregal de Medellín para conocer su versión sobre los hechos. Durante la conversación, aseguró que el crimen habría estado motivado por una retaliación contra la madre de Marlon. “Fue una venganza, porque él (Kevin) le decía a mi hermano que estaba ofendido con la mamá del peladito, porque casi lo hacía matar”, afirmó desde prisión.
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Además, aseguró que Kevin sí había robado varias pertenencias de Sandra, un hecho que desencadenó el conflicto que, según la investigación, habría originado la tragedia.
Dos implicados quedaron libres y otro se dio a la fuga
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En marzo de 2026, la justicia colombiana condenó a Cristian Camilo y a Leider Yesid a 60 años de prisión, la pena más alta permitida en el país, por los delitos de homicidio agravado, desaparición forzada y tortura.
Sin embargo, mientras Cristian Camilo fue capturado y permanece en prisión, Leider Yesid sigue prófugo. Las autoridades emitieron en su contra una circular roja de Interpol, pues se presume que salió del país.
Por su parte, Kevin y Sebastián, quienes eran menores de edad al momento del crimen, recibieron una sanción de 8 años en un centro para menores. No obstante, recuperaron la libertad antes de cumplir la totalidad de la medida y continúan vinculados al proceso bajo seguimiento de las autoridades.
Para Sandra Milena Cuesta, el dolor persiste y la sensación de impunidad respecto a los menores de edad es evidente. “La justicia divina es la que puede. La justicia del hombre no es nada y a ellos les espera algo que algún día les llegará”, afirmó.
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“Se me hace muy injusto. Para mí no han pagado nada y siento que debería volverse a tomar el caso y hacerse justicia porque no es posible que dos personas tan crueles que le pueden hacer eso a un niño estén libres”, dijo una familiar del menor.
Para la familia de Marlon, el hecho de que Kevin y Sebastián, quienes eran menores de edad al momento del crimen, hoy estén en libertad evidencia las limitaciones del sistema judicial colombiano para sancionar delitos de extrema gravedad. Mientras tanto, Sandra Milena expresó que continúa recibiendo amenazas y denunció falta de acompañamiento y medidas de protección por parte de las autoridades.