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DRAGON QUEST VII Reimagined | RESEÑA: Un clásico renovado, pero no intacto

Una reimaginación ambiciosa que moderniza un JRPG clásico con ritmo, accesibilidad y encanto, aunque no sin sacrificar parte de su esencia original.

DRAGON QUEST VII Reimagined
DRAGON QUEST VII Reimagined
Cortesía: SQUARE ENIX

Volver a un mundo que se reconstruye pieza por pieza

Hablar de Dragon Quest VII Reimagined es hablar de memoria, de nostalgia y también de reinterpretación. Este no es simplemente un lavado de cara: es un rediseño profundo de uno de los JRPG más extensos y particulares de la saga. Para quienes ya habían vivido Fragments of the Forgotten Past en PSX o su remake en Nintendo 3DS, esta nueva versión llega con la promesa de hacer el viaje más ágil, más accesible y mucho más amable con el tiempo del jugador moderno.

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La premisa sigue siendo tan potente como siempre: el mundo está incompleto, fragmentado, y nuestro rol como jugadores es viajar al pasado mediante misteriosas tablillas de piedra para restaurar islas, historias y destinos que el presente ha perdido. Es una idea fascinante, casi melancólica, que funciona como columna vertebral de toda la experiencia. Cada fragmento encontrado no solo desbloquea una nueva zona, sino también una pequeña historia autocontenida que, con el tiempo, empieza a tejer un relato más grande.

Sin embargo, esa estructura episódica, que durante décadas fue uno de los sellos del juego, aquí se siente distinta. Más rápida, más directa… y para algunos, un poco menos profunda.

Una narrativa episódica con alma, pero menos paciencia

La historia de Dragon Quest VII Reimagined adopta un enfoque casi antológico. Isla tras isla, el jugador se enfrenta a conflictos concretos: pueblos dominados por robots, aldeas transformadas en animales, comunidades marcadas por tragedias pasadas. Son relatos pequeños, pero cargados de humanidad, que construyen una sensación de cercanía con el mundo que se va restaurando poco a poco.

Personajes
Personajes
Cortesía: SQUARE ENIX

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No es una historia centrada en personajes complejos ni en giros dramáticos constantes. Aquí no estamos ante algo al estilo Xenoblade Chronicles o Final Fantasy más recientes. Lo que propone Dragon Quest VII es calidez, una narrativa “cómoda”, que incluso cuando toca temas oscuros, lo hace desde una óptica amable, casi infantil, pero profundamente honesta.

Eso sí, el ritmo narrativo cambia notablemente frente a versiones anteriores. El antagonista central tarda en aparecer y, durante buena parte del juego, la sensación es la de encadenar misiones similares: encontrar fragmentos, viajar al pasado, resolver un problema puntual y volver al presente. En versiones anteriores, esto podía sentirse eterno; aquí, el proceso es mucho más rápido, pero también menos contemplativo. Parte del “corazón” del original se diluye en favor de una experiencia más directa.

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Exploración más fluida y menos frustrante

Uno de los grandes aciertos de esta reimaginación está en cómo maneja la exploración. Ahora es posible ver el mapa con claridad y saber exactamente cuál es el próximo punto al que debemos ir, algo que reduce drásticamente la frustración y el backtracking innecesario. Para muchos jugadores, esto será una bendición absoluta.

La eliminación de los combates aleatorios también transforma por completo el ritmo del juego. Los enemigos aparecen directamente en el mapa, pueden evitarse y, si son de nivel bajo, incluso huyen del jugador. En esos casos, basta un golpe para obtener las recompensas sin entrar al combate tradicional. Esto hace que recorrer mazmorras y zonas abiertas sea mucho más dinámico y menos agotador.

Además, herramientas como el viaje rápido y habilidades orientadas a encontrar tesoros convierten a Dragon Quest VII Reimagined en un JRPG sorprendentemente amigable para quienes tienen poco tiempo para jugar, algo impensable en la versión original.

Un combate más dinámico, pero también más indulgente

El sistema de combate mantiene la base clásica por turnos, pero se siente más rápido y dinámico que nunca. Las animaciones son ágiles, los menús responden mejor y la inclusión de opciones de auto-batalla permite atravesar combates menores sin perder el ritmo.

Pueblos
Pueblos
Cortesía: SQUARE ENIX

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Uno de los añadidos más interesantes es el estado de “frenesí” o “Worked Up”, una especie de potenciador temporal que se activa tras recibir o infligir daño. Este estado permite habilidades especiales que pueden cambiar el rumbo de una pelea, sin llegar a sentirse como un botón de victoria instantánea. Su activación, en muchos casos aleatoria, añade un factor sorpresa interesante.

Eso sí, no todo es desafío. El juego muestra debilidades y resistencias de los enemigos, lo que reduce considerablemente la curva de dificultad. Incluso sin dedicar mucho tiempo al grindeo, es posible sentirse poderoso muy pronto. Para jugadores veteranos del género, esto puede resultar demasiado permisivo, especialmente si se abusa del auto-battle.

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El sistema de vocaciones: flexible, profundo y muy disfrutable

Si hay un apartado donde Dragon Quest VII Reimagined realmente brilla, es en su sistema de vocaciones. La posibilidad de combinar dos roles al mismo tiempo abre un abanico estratégico enorme y reduce la necesidad de repetir combates solo para subir de nivel una clase específica.

Cambiar de vocación ahora es mucho más sencillo gracias a herramientas que eliminan la obligación de regresar constantemente a la abadía. Esto invita a experimentar, a probar configuraciones distintas antes de un jefe y a adaptar el equipo según la situación.

Sin embargo, no todo es perfecto. Un detalle que pesa es que no se conservan los hechizos aprendidos al dominar una vocación, lo que puede sentirse frustrante tras invertir tiempo en desarrollarla. Aun así, la flexibilidad general del sistema logra compensar esta decisión de diseño.

Un apartado visual que enamora desde el primer minuto

Gráficamente, Dragon Quest VII Reimagined es sencillamente hermoso. Su estilo tipo diorama encaja de forma perfecta con el arte de Akira Toriyama, logrando un equilibrio entre lo caricaturesco y lo detallado. Cada pueblo, cada mazmorra y cada criatura respiran personalidad.

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Ver al grupo moverse por el mapa no solo es funcional, también es encantador. Hay una sensación constante de estar jugando dentro de un mundo hecho a mano, casi como una maqueta viva. Las cinemáticas en CGI, aunque pocas, son un verdadero lujo visual.

Enemigos
Enemigos
Cortesía: SQUARE ENIX

En términos de rendimiento, el juego se mantiene sólido, con animaciones suaves y una presentación muy limpia, especialmente en plataformas modernas, lo que refuerza la sensación de estar ante uno de los Dragon Quest mejor logrados visualmente.

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Música y doblaje: identidad y carácter propios

La música es otro de los grandes pilares del juego. Las nuevas versiones orquestales respetan el espíritu original, pero añaden matices que enriquecen la experiencia. Es una banda sonora que acompaña, envuelve y, en muchos momentos, eleva la carga emocional de cada historia.

Pero si hay algo que realmente destaca es el doblaje latinoamericano. Lejos de optar por una localización neutra, el juego abraza expresiones, modismos y giros de distintos países, lo que le da una personalidad única. Puede no ser del gusto de todos, pero es innegable que aporta carácter, humor y cercanía. Esa “quesudez” intencional encaja perfectamente con el tono infantil y aventurero del juego.

Accesible, ágil y pensado para nuevos jugadores

Uno de los grandes objetivos de esta reimaginación es claro: hacer de Dragon Quest VII un juego accesible. Y lo logra. Desde los marcadores en el mapa hasta el auto-battle, pasando por la reducción drástica de tiempos muertos, todo está diseñado para que más personas puedan disfrutarlo sin sentirse abrumadas.

Esto convierte a Reimagined en una excelente puerta de entrada para quienes nunca han tocado un JRPG por turnos o para quienes quieren una experiencia clásica sin las exigencias de antaño. Eso sí, quienes adoraban la densidad y duración del original pueden sentir que algo se perdió en el camino.

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Conclusión: una reimaginación que gana en ritmo, pero sacrifica profundidad

Dragon Quest VII Reimagined es una reinterpretación honesta y bien ejecutada de un clásico complicado. Hace casi todo bien: combate más dinámico, exploración clara, sistema de vocaciones flexible, apartado audiovisual sobresaliente y un doblaje que se atreve a ser distinto.

Sin embargo, tanto recorte y simplificación pasan factura. La experiencia es más corta, menos exigente y, en algunos momentos, menos memorable que versiones anteriores o que otros títulos modernos de la saga. No es la versión definitiva para todos, pero sí la más divertida y accesible hasta ahora.

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Es un juego altamente recomendable para nuevos jugadores, para quienes buscan un JRPG clásico sin comprometer cientos de horas, y para fans que quieran redescubrir el mundo desde otra perspectiva. Solo hay que entrar sabiendo que este viaje, aunque hermoso, ya no se toma el mismo tiempo que antes.

Calificación DRAGON QUEST VII Reimagined
Calificación DRAGON QUEST VII Reimagined
VolkGames

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