En el corazón del Magdalena Medio, en jurisdicción de Puerto Boyacá, existe un territorio que hoy refleja el impacto de una de las especies invasoras más problemáticas del país. Se trata de la llamada Isla del Silencio, un lugar que durante años fue punto de encuentro para pescadores y que ahora permanece prácticamente deshabitado, tras la expansión de los hipopótamos.
Un equipo de Noticias Caracol llegó hasta esta zona para documentar la transformación de la zona, lo que antes era un espacio marcado por el sonido de las balsas, el lanzamiento de atarrayas y el trajín de la pesca, hoy se encuentra bajo el dominio absoluto de estos animales.
La isla, que durante décadas fue escenario de trabajo y sustento para comunidades locales, ha cambiado radicalmente.La expansión de los hipopótamos ha obligado a los pescadores a modificar sus rutinas e incluso a alejarse de zonas que antes frecuentaban. Pues según relatan habitantes de la región, los encuentros con estos animales son cada vez más comunes y peligrosos.
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“A mí me corretearon. Yo pensé que era… yo venía a botar atarrayazos ahí abajito cuando esos animales se pararon, entonces yo boté esa atarraya y la canoa ”, contó Misael Sevilla, uno de los pescadores de Puerto Boyacá, al recordar un episodio en el que tuvo que huir para evitar un ataque.
Un problema que crece
Esta situación en la Isla del Silencio ha aumentado en los últimos tiempos.este punto se ha convertido en uno de los focos de mayor concentración de hipopótamos en la región. De acuerdo con el reporte, en cerca de 200 hectáreas se estima la presencia de aproximadamente 22 individuos, una cifra significativa si se tiene en cuenta su rápida reproducción.
Expertos advierten que las condiciones del territorio colombiano favorecen el crecimiento de la especie. A diferencia de África, su lugar de origen, en esta zona hay abundante agua, estabilidad climática y recursos disponibles durante todo el año, lo que acelera su reproducción.
"Estamos en una zona que funciona como un núcleo activo; ellos están mandando hipopótamos constantemente y esto va a seguir creciendo de manera exponencial", explicó Katerine Corrales, Bióloga encargada de especies invasoras de Corpoboyacá.
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Y aunque este lugar esta lleno de encantos y secretos, los turistas no se acercan al lugar por el peligro que representa convivir con estas especies . Durante el día, estos animales permanecen en tierra, pero al caer la noche se desplazan hacia el cauce del río Magdalena, donde dominan el territorio y aumentan el riesgo para quienes navegan o pescan en la zona.
Más allá del turismo, el avance de los hipopótamos ha tenido consecuencias directas en la economía local. Según los testimonios recogidos, la actividad pesquera ha disminuido significativamente, en parte por el miedo a los encuentros con estos animales.
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“Nos ha perjudicado la pesca en un 60%,por temor, sino que uno vive de eso y tiene que acostumbrarse a vivir en el peligro”, relató Álvaro Molina, pescador de la zona.
A pesar del riesgo, muchos pescadores aseguran que han aprendido a convivir con la especie, manteniendo distancia y evitando provocarlos. “Ya nosotros estamos enseñados a vivir con ellos, no molestarlos, porque sabemos que son animales peligrosos”, afirmó Leo Palacio, habitante de El Silencio.
Un futuro incierto
La Isla del Silencio parece hacer honor a su nombre. La ausencia de actividad humana contrasta con la creciente presencia de estos animales de gran tamaño, cuyo control sigue siendo un desafío para las autoridades ambientales.
Aunque existen planes y esfuerzos institucionales, según informó la bióloga de encargada de especies invasoras, en el territorio persiste la percepción de que son insuficientes frente al ritmo de expansión de la especie. Mientras tanto, las comunidades locales continúan adaptándose a una nueva realidad marcada por el peligro y la incertidumbre.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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