En días pasados, se viralizaron en redes sociales varias imágenes en las que se ven cómo un grupo de motociclistas, que se desempeñan como domiciliarios, persiguen a un carro particular. Los motociclistas alcanzan al vehículo y lo atacan, generando daños visibles en el automotor. El conductor del carro contó que el episodio se desató después de que le pitó a un motociclista que no se detuvo en una señal de "Pare".
"Estas imágenes que se viralizaron hace unos días muestran un grupo de domiciliarios que persiguieron un carro para atacarlo. Eso no es intolerancia, es violencia, es totalmente inaceptable. No podemos permitir que este tipo de hechos sucedan en Bogotá", dijo en unas declaraciones el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán. La Policía de Tránsito y la Secretaría Distrital de Movilidad, según dijo el mandatario, "tienen que ejercer control y sancionar a los responsables", pero también señaló a Rappi y a las demás plataformas que emplean a estas personas.
Las medidas anunciadas por Rappi
"Rappi, como todas las plataformas, no se puede lavar las manos. Dado que tiene un vínculo con estos colaboradores, tiene que ejercer control, supervisión de ellos, para garantizar que respeten las normas de tránsito, que no se metan en contravía por cualquier parte, cualquier calle, en los andenes o que agredan a personas en Bogotá. Eso no se puede permitir, y ustedes tienen una responsabilidad como empresa", dijo el alcalde.
Felipe Salazar, vocero de la empresa Rappi, se refirió a la situación y aseguró que efectuaron varios medidas. "Desde Rappi, rechazamos cualquier acto de intolerancia o violencia que se genere en la ciudad. Esto no representa a los más de 70.000 repartidores independientes que hacen parte de nuestra comunidad y nos solidarizamos con el afectado de los hechos. Adicionalmente, bloqueamos de manera definitiva a los 13 repartidores que hicieron parte de estos hechos el pasado domingo", explicó.
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El vocero de la empresa también dijo que habían tomado cuatro medidas para evitar que se vuelvan a presentar situaciones como las que sufrió el conductor del carro particular. "Formación semanal obligatoria en convivencia y seguridad; Mayor control y verificación en la plataforma; Articulación con las autoridades locales; Operativos en las zonas de alta afluencia de repartidores". Por su parte, el conductor afectado relató lo que había vivido. "En la parte de atrás venían siguiéndome estos domiciliarios y me empezaron a lanzar botellas, maletas, cascos, cerrando las vías para que yo no pasaran. En los pares me alcanzaban y me bloqueaban el vehículo", contó el hombre
"Muy angustiante el vivir ese momento, muy angustiante. Uno solo piensa en salvaguardar su vida, que salga todo bien y en huir de esa gente (...) La Policía me salvaguardó en un CAI para que nada me pasara y pues el vehículo realmente quedó bastante afectado", agregó el hombre.
MATEO MEDINA ESCOBAR
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