
Un policía de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) se infiltró en una banda delincuencial que se dedicaba al hurto de vehículos para recabar pruebas y dar con su captura. El uniformado, que tuvo hacerse pasar por cómplice de los delitos, le relataba sus superiores la manera en la que entró a la organización Los Platinos y se ganó la confianza de los criminales. El líder de la operación reveló que el infiltrado asistió a reuniones secretas, siguió sus rutas y hasta tuvo que consumir estupefacientes para no levantar sospechas.
"Durante 12 meses de investigación, triangulación de comunicaciones, seguimientos, entrevistas a testigos, reconocimientos en álbum fotográfico y la importante infiltración de un agente encubierto, se recopilaron las pruebas necesarias que dejaron al descubierto el actuar criminal de este grupo, que estaría vinculado en al menos 14 hurtos violentos en las localidades de Usaquén, Engativá, Fontibón, Puente Aranda, Teusaquillo y Rafael Uribe", se lee en un comunicado de la Policía, dando a conocer la captura de los miembros de la organización conocida como Los Platinos.
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El cerebro de la operación, como se dio a conocer al policía que habló en el pódcast Voces de la ciudad de la Secretaría de Seguridad de Bogotá, contó los detalles del proceso investigativo. Uno de sus funcionarios tenía habilidades sociales y comunicativas que le permitieron ganarse la confianza de varios miembros de la banda. Fue entonces cuando se dio por tratar de infiltrarse.
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¿Cómo trabajó el infiltrado de la Policía?
El jefe de la operación dijo que primero se hicieron la correlación de varias denuncias. "Al saber que se trataba de la misma estructura delincuencial, se logró en la parte investigativa determinar cómo ellos comercializaban esos automotores una vez hurtados. Un funcionario se cita para hacer la compra de uno de estos vehículos". Ese funcionario de la institución es quien logra ganarse la confianza de los delincuentes.
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"Comenzamos a hacer el tema psicológico y de caracterización para ver si cumplían con los roles para hacer esta figura (...) Al funcionario se le hizo muy fácil entrar en confianza con ellos. Eso nos facilitaba un poco más el tema de poder penetrar esta organización. Ahí es donde se analiza, se verifica y una vez vimos positivo todo, se ingresa al mismo y se empiezan a ver todas la actividades".
Se supo que los miembros de Los Platinos se reunían en un paga diario que tenían y denominaban como la oficina. "Allí ellos se reunían, les quitaban los celulares para poderse reunir y hablar de todo eso. Evitar que de pronto alguno hiciera grabaciones o tomara alguna foto de la reunión de ellos". El jefe policial reveló que su infiltrado tuvo que consumir estupefacientes para evitar sospechas. "En el paga diario consumían muchos estupefacientes, tanto para hacer las operaciones, como para dialogar o coordinar las actividades".
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El infiltrado era insistente en mencionar que ojalá "no hubiera ningún sapo o informante" que lo fuera a delatar. "Hubo un tiempo, como unos 15 días, que no sabíamos directamente nada de él. La verdad uno ahí, como dicen, toca aferrarse a Dios. Que no le haya pasado nada. No habían noticias malas, pero tampoco buenas. Que sabíamos que ellos se internaban en una localidad de tolerancia acá en Bogotá, que se tenía más o menos el lugar por donde ellos transitaban (...) Ya cuando aparecía se sentía la tranquilidad de que por lo menos estaba vivo", recordó el jefe de la operación.
La Policía trabajaba conjuntamente con la Fiscalía General de la Nación, pero únicamente con esa entidad por temas de seguridad. El policía que habló en el pódcast dijo que inicialmente habían recibido alrededor de ocho denuncias y se pudo establecer que el robo de los vehículos había sido efectuado por la misma organización criminal. Tenían el mismo 'modus operandi' y utilizaban el mismo vehículo para cometer los delitos.
"La banda perfilaba vehículos de alta gama y estudiaba a sus dueños durante dos o tres días para conocer sus rutinas. Operaban en Usaquén, Engativá, Fontibón, Puente Aranda, Teusaquillo y Rafael Uribe. Para cometer los robos, utilizaban dos carros con placas adulteradas, conocidos entre ellos como “Carros Patrulla”, que vigilaban los alrededores y facilitaban rutas de escape", agregan la institución en un comunicado.
De acuerdo con la extensa investigación, se estableció que "después de cada hurto, escondían los automotores en parqueaderos públicos, bahías o calles poco concurridas para despistar a las autoridades, y luego los trasladaban a sitios seguros donde alteraban sus sistemas de identificación, regrababan los números de serie y cambiaban las placas para venderlos como nuevos a precios atractivos. Se calcula que esta organización obtenía rentas criminales cercanas a los 1.700 millones de pesos".
Un agente encubierto arriesgó su vida para lograr la desarticulación de ‘Los Platinos’, dedicados a robar carros. Le tocó actuar como ellos para reunir las pruebas necesarias y llevarlos a la cárcel.
— Secretaría de Seguridad BOG (@SeguridadBOG) August 24, 2025
Todo el operativo que se llevó a cabo en Bogotá quedó registrado. Hoy, en… pic.twitter.com/8Uka7xaRtf
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MATEO MEDINA ESCOBAR
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