El Árbol del Ahorcado, o Árbol de la Vida como también le llaman algunos, no es un simple eucalipto ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar de Bogotá. Es un árbol que, de poder hablar, contaría la historia de comunidad, lucha y resistencia que han tenido sus habitantes durante décadas. Aunque recibe un nombre tenebroso a raíz de algunas leyendas que contaban los abuelos que habitaron barrios como Potosí, en el sur de la ciudad, el abuelo árbol, como también lo llaman algunos, es considerado historia viva para los pobladores de esta parte de Bogotá. Tal ha sido su relevancia en la historia y consolidación de esta localidad, en la que viven más de 600.000 habitantes actualmente, que el Distrito lo declaró en 2023 patrimonio cultural.
Es por esta razón que su intento de quema, registrado el pasado miércoles 11 de febrero de 2026, ha provocado una ola de indignación entre los ciudadanos. Tatiana Bojacá, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Potosí e integrante de la Red de Amigos y Amigas de Cerro Seco, le contó a Noticias Caracol que este incidente se registró, inicialmente, en horas de la mañana, y denunció presuntas deficiencias en su protección. "Los hechos iniciaron el pasado 11 de febrero. Desde las 8 o casi 9 de la mañana, la comunidad reportó llamas y humo en el sector del Palo del Ahorcado y alrededor del mismo. Como comunidad, nos comunicamos con la Secretaría de Ambiente y ellos nos reportaron que se iban a comunicar con Policía. Tiempo después nos informaron que ya todo estaba bajo control", dijo.
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Bojacá afirma que pasaron varias horas desde aquel momento y, hacia las 4 de la tarde del mismo día, los habitantes del sector volvieron a reportar humo en la misma zona en la que se ubica aquel importante árbol. El fuego que afectaba a dicha planta era notoriamente más fuerte que el de la mañana, pues sobresalía y emitía altas cantidades de humo pese a que en ese momento se presentaban lluvias en el lugar. La lideresa afirma que, tras ese nuevo reporte, volvieron a llamar a las autoridades e incluso intentaron comunicarse en más de 10 ocasiones con la línea 123, pero pasada una hora no habían acudido.
"Inmediatamente comenzamos a llamar a la Policía, a llamar a Bomberos, nos comunicamos con Secretaría de Ambiente, tuvimos más de 10 registros de llamadas a la línea 123, nos comunicamos con el administrador del Parque Distrital de Montañas Cerro Seco, nos comunicamos con la Alcaldía local, pero pues lastimosamente Bomberos nunca llegó al lugar", explica la denunciante, quien sostiene que la única entidad que llegó a la zona pasado algún tiempo desde el reporte fue una patrulla de Policía. "Lo que evidenciamos, más o menos sobre las 5 o 6 de la tarde, fue que llegó una patrulla de Policía, ingresó a la zona del árbol y luego duró ahí más o menos como una hora y luego se retiró" enfatizó.
Al día siguiente, Bojacá logró ingresar al predio privado en el que se ubica este patrimonio cultural de Bogotá y lo que vio fue desolador. La raíz de aquel imponente árbol que adorna el horizonte del Parque Distrital Ecológico de Montaña Cerro Seco se encontraba totalmente quemada. En el lugar ya se encontraban operarios del Jardín Botánico de Bogotá haciendo las respectivas revisiones y análisis sobre las afectaciones del mismo.
Intento de destrucción del Árbol del Ahorcado ya había ocurrido antes
Aunque dolorosa, esta no ha sido la primera vez en la que personas desconocidas intentan acabar con el Árbol del Ahorcado. Hace once años, tal como lo explica la entrevistada, también se intentó destruir este núcleo comunitario de la localidad al cortar tres de sus raíces con una retroexcavadora y posteriormente intentar quemarlo. En ese entonces, el predio en el que se ubica dicha planta era sometido a un proyecto minero llamado Canteras Unidas La Esmeralda. Milagrosamente, en ambos casos el árbol se ha mantenido aferrado a la tierra, tanto como lo han hecho los y las habitantes que históricamente lo han protegido. Alrededor de este eucalipto, las comunidades de Ciudad Bolívar han conseguido históricas victorias legales.
Las disputas legales en torno a la protección del predio en el que se ubica este árbol
La más reciente victoria ha sido aquella histórica declaratoria del predio ubicado en la Diagonal 81 sur#37-01, correspondiente al sector del Parque de Borde de Cerro Seco en el que se ubica este abuelo árbol, como bien de interés cultural del ámbito distrital. Pese a esto, afirma Bojacá, se ha mantenido la disputa con la empresa propietaria del predio, Grupo Malkenu S.A.S, en relación con el número de hectáreas que se han declarado protegidas por la autoridad Distrital; pese a que la comunidad exigió la protección íntegra de las 57.9 hectáreas del Parque de Borde Cerro Seco —solicitud que en su momento se aprobó—, la entidad propietaria de tales predios propuso que solo se tuviera en cuenta un círculo de 5.000 metros cuadrados alrededor del mismo. Finalmente, a través del acta número 13 de 2025 del Consejo Distrital de Patrimonio Cultural, con fecha del 3 de diciembre de 2025, se decidió que el área de protección delimitada alrededor del Palo del Ahorcado iba a ser de 7,9 hectáreas, medida que se mantiene hasta hoy.
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"Hemos visto cómo los propietarios del predio colocaron una serie de acciones a ante el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) solicitando que la cantidad de hectáreas por las cuales se había reglamentado la zona de protección patrimonial se redujera a 5 hectáreas y finalmente quedó sobre la mesa que de 52 hectáreas pasara a 7,9 hectáreas de protección. Es decir, también vemos un interés de este grupo de los propietarios del previo por no querer proteger el árbol", denuncia Bojacá.
La protección del medio ambiente como eje transversal de la discusión
La lucha por la protección del Árbol del Ahorcado también respalda los esfuerzos por proteger un ecosistema subxerofítico vital clave para el abastecimiento hídrico de la localidad y la región en general. Según una investigación llevada a cabo por El Espectador en 2023, este ecosistema presente en los tres lotes que pertenecieron anteriormente a la antigua hacienda La Azotea (en donde se ubica el emblemático árbol) y el cual también es el hogar de la alondra cornuda —ave en peligro crítico de extinción—, ha sido amenazado por los intereses de tierreros, narcotraficantes y compañías que buscan llevar a cabo proyectos de construcción de viviendas en la zona, razón por la cual se han presentado múltiples disputas legales sobre los propietarios históricos de estas tierras.
"Aquí también hay un papel importante de la Secretaría Distrital de Ambiente que, si bien medianamente hace presencia en el territorio, ha obviado las diferentes solicitudes que ha hecho la comunidad. (...) Nosotros tenemos una mesa que se llama la Mesa de Cerro seco: una mesa que se ha convertido en un espacio de hostigamiento, de amenazas a nosotros como liderazgos sociales y lo que vemos por parte de la entidad es una posición neutra, es una posición que no avanza, es una posición que se compromete con una serie de cosas y no las está cumpliendo y pues hoy en día vemos esto en el territorio", expresa la entrevistada.
Defensores del árbol y de Cerro Seco denuncian presuntas amenazas y hostigamientos
Las victorias legales para proteger esta zona no se han conseguido fácilmente. Incluso hoy, tras el reciente intento de quema del Palo del Ahorcado, Bojacá denuncia que muchos líderes de la comunidad, presuntamente, continúan siendo amenazados por defender la protección del lote en el que se ubica el gran eucalipto e, incluso, dice la lideresa, a varios de ellos se les estaría restringiendo el acceso al mismo terreno. "No entramos porque desde hace varios meses tenemos prohibido el ingreso; digamos que como organizaciones sociales hemos venido siendo víctimas de hostigamientos y amenazas. (...) Hay liderazgos del territorio que ya han sido amenazados, que les han dicho que los van a matar, que no se metan más en esa pelea. En días como ayer y hoy les han dicho a los defensores y defensoras que lo que sucedió con el árbol es un argumento para que no se metan en eso, que dejen eso así, como una advertencia", agregó Bojacá.
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La entrevistada hizo un llamado a las entidades distritales y defensoras de derechos humanos, pues sostiene que los defensores del árbol y sus alrededores se encuentran en riesgo. "Necesitamos que las entidades garantes de derechos humanos respalden esta lucha y acompañen estos procesos, porque justamente todas estas amenazas y todos estos hostigamientos vienen de personas que han venido ejerciendo unas violencias para los territorios. (...) Hacer un llamado a las entidades del Distrito y a nivel nacional, que por favor, se apersonen de este caso porque es una lucha de años. Y no queremos que pase lo que ha pasado históricamente en Colombia y es que los defensores ambientales han sido asesinados", finalizó Bojacá.
¿Qué han dicho las autoridades distritales tras quema al Árbol del Ahorcado?
Tras la grave conflagración registrada el pasado 11 de febrero, la Alcaldía Mayor de Bogotá dio a conocer que desplegó un plan de atención inmediata para evaluar el estado de este símbolo de Ciudad Bolívar. El Jardín Botánico de Bogotá ya lidera la valoración técnica y el diagnóstico fisiológico del ejemplar, buscando establecer medidas de estabilización para un árbol cuya supervivencia hoy pende de un hilo.
María Claudia García, directora del Jardín Botánico, advirtió que, aunque se están realizando intervenciones para sanar las heridas del ejemplar, "varias de ellas parecen ser irreversibles". García enfatizó que este eucalipto no es solo un individuo vegetal, sino un "símbolo vivo de nuestra biodiversidad y memoria", por lo que su evolución dependerá estrictamente de su respuesta biológica y de un monitoreo que, de ahora en adelante, deberá ser permanente.
Desde la institucionalidad, el llamado ha sido a la reflexión y a la corresponsabilidad. La Secretaría de Cultura y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) han recordado que el Árbol de la Vida es un referente de arraigo, migración y luchas sociales que han construido la identidad del territorio durante décadas. Al respecto, Diego Parra, director del IDPC, señaló con contundencia: “Proteger el Palo del Ahorcado es proteger la memoria y los procesos comunitarios que han construido identidad en Ciudad Bolívar”.
El Distrito ha sido enfático en que la recuperación de este patrimonio natural y cultural exige un compromiso tanto institucional como ciudadano.
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Mientras los expertos del Jardín Botánico definen las acciones técnicas a seguir, el mensaje de la administración es claro: los daños a este "referente cultural del territorio" nos invitan a cuestionar el respeto que se le otorga al patrimonio compartido en la capital.
JULIÁN CAMILO SANDOVAL
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