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Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Miguel Ayala rompió el silencio y reveló lo que vivió en su secuestro: "Escuchamos pasos y disparos"

El hijo del reconocido cantante Giovanny Ayala habló de cómo fueron los días en cautiverio y el momento de su liberación para ver a su familia. Este fue su testimonio.

Miguel Ayala
Miguel Ayala
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Tras quince días de cautiverio, Miguel Ayala, hijo del reconocido artista de música popular Giovanny Ayala, y su mánager Nicolás Pantoja, fueron rescatados sanos y salvos de manos de sus captores en una operación coordinada de la Fuerza Pública en el departamento del Cauca. El joven, de 23 años, entregó un detallado relato sobre su experiencia y los momentos de terror que enfrentó desde su secuestro hasta el día de su liberación, el pasado martes 2 de diciembre.

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El rapto de los dos hombres se produjo el 18 de noviembre, cuando se desplazaban por la vía Panamericana, en jurisdicción del municipio de Cajibío, Cauca. Se dirigían desde Popayán con destino al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón en Cali para tomar un vuelo. De forma preliminar, se estableció que fueron interceptados por dos vehículos y varios sujetos armados. Después de catorce días sin contacto con sus familias, fueron hallados en zona rural del sur del Cauca, cerca del punto conocido como Piedra Sentada, en límites entre La Sierra y Patía.

El momento de la liberación, que se dio gracias a un operativo del Gaula de la Policía, fue narrado por Miguel Ayala en una entrevista con Blu Radio. Él y Nicolás Pantoja estaban enfrascados en una conversación, mientras los guardias realizaban su turno: “Ellos dos estaban haciendo el guardia, ahí uno estaba durmiendo, que fue el capturado estaba en una maca, y el otro estaba al lado de nosotros”.

El joven artista detalló que escucharon ruidos y que pudo ver una señal física de la presencia externa antes de la acción armada de la Policía Nacional: "Se escucharon dos ruidos y yo vi como un pie llegaba sin avisar”. Inmediatamente, la situación se tornó crítica y “sonaron como tres disparos cuatro disparos”. Ante la posibilidad de un enfrentamiento, su reacción fue instintiva: “Nos agachamos para atrás por si había un una mala situación en ese momento”.

La llegada del comando fue tan rápida que los jóvenes no lograron ver si los secuestradores respondieron al fuego. En medio de la confusión, gritaban para que se les reconociera como rehenes: “Nosotros gritabamos que éramos nosotros, que éramos nosotros”. La tensión cesó cuando escucharon la frase que confirmaba el éxito del rescate: “Policía nacional Gaula”. Una vez oyeron esto, la emoción se desbordó: “Nos pusimos súper contentos apenas escuchamos eso, lloramos, no nos las creíamos en el momento”.

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En ese mismo instante, uno de los captores, que se encontraba durmiendo en una hamaca, fue capturado. Posteriormente, la Fiscalía General de la Nación confirmó que el hombre fue identificado como Neider Gómez Castrillón, uno de los señalados por el secuestro, quien fue enviado a la cárcel por los delitos de secuestro extorsivo agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de uso restringido.

¿Cómo fueron los días secuestrados? Este era el monto que les exigieron

Las vivencias en el campamento de cautiverio fue descrita por Miguel Ayala como "horrible. Es algo que no se lo deseo a nadie.No tenemos nada de libertad de pensamiento en ese momento, no vemos nada en ningún momento. No se lo deseo a nadie, es algo horrible". Durante el tiempo que estuvieron retenidos, precisó permanecieron amarrados con cadenas y candados en un cambuche. Las noches, describió, eran particularmente difíciles debido a la falta de visión: "Las noches no se miraba absolutamente nada todo era oscuro y no se miraba nada y era muy feo”.

Miguel reveló que el rapto no fue un evento al azar, sino que existió un seguimiento planeado por parte de los criminales. Confirmó que los habían investigado a él y a su grupo de trabajo por un largo periodo, señalando que “nos tenían hace más o menos un mes y que nos tenían investigados a todos. Cuando íbamos de camino al aeropuerto nos siguieron”. Aseguró “iban por nosotros” y que “ya lo tenían claro”.

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Los primeros momentos tras el secuestro estuvieron marcados por el agotamiento físico y el miedo. Tuvieron que caminar una distancia considerable, lo que aumentó su "miedo": “Caminamos como 5 horas en total”. Durante esa caminata, pensaron que “en algún momento nos iban a hacer algo por la distancia y todo lo lejos que íbamos caminando”.

Respecto a los hombres que los mantenían retenidos, Miguel Ayala mencionó que había un relevo constante, con dos personas durante el día y otras dos durante la noche. El personal cambiaba los viernes. Sin embargo, la comunicación sobre las condiciones de su liberación era nula. Los plagiados preguntaban por el rescate, pero sus captores no les ofrecían noticias, solo “indirectas" de que exigían "20,000 yo no sé qué”.

El padre de Miguel, Giovanny Ayala, afirmó a la emisora citada también que había estado al tanto de las millonarios pedidos. Inicialmente, los secuestradores solicitaron 4.500 millones de pesos, una suma que posteriormente elevaron a 7.500 millones. El artista también tuvo que enfrentar la problemática de personas ajenas a la situación que intentaban obtener ganancias ilícitas: “Hubo muchas llamadas ficticias, tal vez de la cárcel, gente que no tenía oficio”. La familia supo manejar estas interferencias gracias a las recomendaciones de la policía.

Aunque el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló que los responsables serían integrantes del Frente ‘Carlos Patiño’ del Estado Mayor Central, Miguel Ayala reconoció que la identidad exacta del grupo siempre fue confusa, ya que les decían que eran Farc, pero también les daban otros nombres, por lo que la verdad “todavía no lo sabemos pero eso está en investigación”.

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La liberación de Miguel y Nicolás cerró un capítulo de angustia para la familia Ayala, que fue descrita por Giovanny Ayala como “una tormenta un trago amargo”. El cantante, quien había estado en vilo desde el 18 de noviembre y había suplicado a los captores respetar la vida de su hijo, un joven “no es rebelde, es un niño, un joven lleno de sueños”, manifestó su gratitud después de saber que “todo es posible”.

Tras ser rescatado, uno de los momentos más emotivos fue la conversación telefónica con su padre. Miguel Ayala recordó que ambos rompieron en llanto y que su primera frase fue una petición de disculpa. El joven explicó que le pidió perdón a su progenitor por “todo lo que te he hecho”. Aclaró que se refería a los errores inherentes a la vida de un hijo, especialmente a las veces en que ignoró el conocimiento o los consejos de su padre: “Muchas veces los papás a uno le dicen muchas cosas que uno ignora, pero aún así ellos tienen siempre la razón y uno de terco siempre ignora las cosas y ese era el perdón que yo pedía: las cosas que ignoraba”.

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LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA.
NOTICIAS CARACOL DIGITAL.

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